Había oído hablar de que Jemain Clement y Taika Waititi habían impulsado la adaptación de WHAT WE DO IN THE SHADOWS en formato serie, pero sólo me llegó fehacientemente a principios de este año, así que decidí ponerme con ella, primeramente abrumado por sus seis temporadas, pero animado por la corta duración de los capítulos y el gran acierto de su reparto, cuyo carisma se te queda impregnado tiempo después de su finalización. No ofrece cambios sustanciales al film original, excepto un protagonismo muy repartido, sin que haya un solo "gran papel". El improbable grupo lo componen Kayvan Novak, Nandor "el implacable", una especie de Drácula enclavado (nunca mejor dicho) en la época medieval; Matt Berry, Laszlo, un vampiro británico aparentemente hierático, pero con un hambre sexual inagotable... e incatalogable; Natasia Demetriou, su esposa Nadja, proveniente de una isla más o menos por Chipre (no aparece en los mapas), que es escéptica y provocadora, y le gustaría regentar un cabaret; Mark Proksch, Colin Robinson (el gran hallazgo de la serie), un vampiro emocional, que chupa la energía de cualquier incauto que se atreva a escuchar sus insoportables soliloquios acerca de la bolsa vietnamita o la inconveniencia de los rodapiés en un castillo medieval. A todos los cuida Guillermo (Harvey Guillén), un ingenuo y bondadoso joven al servicio de Nandor, que sueña con que éste lo convierta en vampiro de una puñetera vez, aunque guarda un secreto que ni él mismo conoce: por sus venas corre sangre Van Helsing. La verdad, merece la pena ponerse con estos vampiros que un día decidieron compartir casa en Staten Island, porque ya sabemos cómo está el tema del alquiler, sin preocuparse de su cometido inicial, que por lo visto era la dominación de toda América; y ahora que se llevan tan bien con el vecindario va a ser complicado...
Saludos.







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