HELLENIKÁ. RECURSOS DE GRIEGO ANTIGUO

Materiales y recursos de Griego para enseñanza secundaria. Experiencias, propuestas didácticas y temas variados.

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    Ricardo Luis Rodríguez Jiménez, profesor de Enseñanza Secundaria de Griego. Blog dedicado a mi alumnado de Bachillerato, y a estudios de filología griega y tradición clásica. Alguna vez se colarán temas variados e incluso alguna historia personal.

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H. P. Lovecraft. La reinvención del horror de Leandro Pinto: reseña y comentario

Posted by Ricardo en 2 noviembre, 2026

En 1948, Jean-Paul Sartre escribió (1): «Pero la operación de escribir implica tanto la de leer como su correlato dialéctico, y estos dos actos relacionados requieren dos agentes distintos. Es el esfuerzo conjunto e imaginario lo que constituye la obra del espíritu [el énfasis es nuestro]. El arte solo existe para y a través de los demás». Una década después, dentro de los estudios filológicos, Robert Escarpit estableció que «Todo hecho literario supone escritores, libros y lectores o, para hablar de una forma más general, creadores, obras y un público. Constituye un circuito de intercambios [el énfasis es nuestro] que, mediante un aparato de transmisión extremadamente complejo, a la vez arte, técnica y comercio, une individuos bien definidos (si no siempre especialmente conocidos) a una colectividad más o menos anónima (pero limitada).» (2)

Hemos invocado las palabras de estos dos autores para expresar, aunque sea modestamente, nuestra propia reformulación sobre un principio de la tradición literaria: toda obra literaria, independientemente de su calidad, género o propósito, recorre un camino desde que es concebida y redactada por el autor hasta que llega al circuito del público lector a través de la publicación y la difusión. Al final de ese recorrido, la obra ingresa ya en una tradición a la que pertenece junto a tantas obras literarias que la han precedido.

No obstante, si al lector no le bastaran los pensamientos de Sartre y Escarpit, podemos añadir la reflexión formulada por Thomas Stearns Eliot en su ensayo «La tradición y el talento individual» de 1919, (3) sobre el concepto de «tradición» como un conjunto de obras (literarias, en el caso que ocupa a esta reseña de la obra de Leandro Pinto) que conforma «…un orden ideal entre sí que se modifica por la introducción de la nueva obra de arte (verdaderamente nueva) entre ellos. El orden existente está completo antes de la llegada de la obra nueva; para que el orden persista después de que la novedad sobreviene, el todo del orden existente debe alterarse, aunque sea levemente. De esta manera se van reajustando las relaciones, los valores de cada obra de arte respecto del todo…». (4)

Examinemos brevemente el caso de la fama y fortuna de la obra de H. P. Lovecraft, de su «tradición» en lengua española.

La primera traducción en español de un relato del «solitario de Providence» se llevó a cabo en Buenos Aires (Argentina, país de origen de Leandro Pinto). Fue el cuento «Ratas en los muros» incluido en el número 9 (diciembre de 1939) de la revista pulp Narraciones Terroríficas (antes se habían publicado dos relatos de Lovecraft, pero escritos en colaboración).

Cubierta original de la revista Narraciones Terroríficas, nº. 9 de diciembre de 1939

Joan Perucho publicó en 1956 el cuento «Amb la tècnica de Lovecraft», (5) un relato corto en el que el juez y escritor imitaba a modo de ejercicio literario la técnica de Lovecraft como homenaje al autor. Un año después, la editorial Minotauro publicaba en Buenos Aires una antología de cuatro relatos lovecraftianos: «El llamado de Cthulhu», «El color que cayó del cielo», «El que susurraba en las tinieblas» y «En las montañas alucinantes» (sic). La traducción de estas obras la realizó Francisco Porrúa, bajo el pseudónimo de Ricardo Gosseyn, fundador de la Editorial Minotauro. A partir de 1963 se une a esta «tradición» lovecraftiana el gran Rafael Llopis, que incluye en su recopilación Cuentos de terror (Taurus Ediciones, Madrid) «Las ratas en las paredes», «El extraño» y «La ciudad sin nombre». Aunque tanto la editorial Acervo de Barcelona en 1966 como Seix Barral en 1968 publican traducciones de la obra de Lovecraft, el hito fundamental para el conocimiento popular en España del escritor estadounidense es la publicación por Alianza Editorial de Los mitos de Cthulhu. Narraciones de horror cósmico en 1969, bajo la dirección de Rafael Llopis. Este volumen recopilatorio de cuentos de Lovecraft, de otros escritores de su círculo y de sus discípulos puede ser considerado el verdadero pistoletazo de salida para la difusión de la obra literaria lovecraftiana en España. Con traducciones del propio Llopis y de Francisco Torres Oliver, la obra se completó con un estudio introductorio de Llopis absolutamente fundamental para conocer la narrativa de Lovecraft. (6)

Fue un año fértil 1969 en cuanto a los estudios de la obra del autor de Providence, pues el poeta y ensayista Juan-Eduardo Cirlot escribe, por primera vez en español, un artículo breve pero de hondo criterio publicado en la revista Horizonte sobre «El pensamiento de Lovecraft». (7) Desde entonces, las editoriales Alianza y Valdemar han destacado en la publicación de la obra narrativa de ficción lovecraftiana, incluso la primera publicó en 1984 el modélico ensayo de Lovecraft El horror sobrenatural en la literatura.

Pero un hecho es el de la publicación en español de la obra de ficción del autor de Providence, su difusión y la recepción por los lectores, y otro distinto el del interés que ha suscitado el estudio específico de su obra dentro de la comunidad hispanohablante. Hasta entrado el siglo XXI, habíamos de conformarnos -lo que tampoco era cosa menor- con los estudios introductorios de las ediciones de Alianza realizados por Rafael Llopis y Francisco Torres Oliver o el de la editorial Valdemar escrito por Juan Antonio Molina Foix, o con los capítulos dedicados a Lovecraft en obras de conjunto como el de Rafael Llopis en su excelente Historia natural de los cuentos de miedo (8) y el de Daniel Ferreras Savoye en su libro pionero (incomprensiblemente ignorado en España por los estudiosos de lo fantástico) Lo fantástico en la literatura y el cine. De Edgar Allan Poe a Freddy Krueger. (9) Desde 2005 contamos con obras estimables como la de David Hernández de la Fuente, Roberto García-Álvarez, Carlos Abraham y Miguel Ángel Ardilla. (10)

Pues bien, a este microcosmos lovecraftiano en lengua española, a esta joven tradición de los estudios específicos sobre la literatura de Lovecraft se ha unido recientemente otra obra que supone un hito bibliográfico fundamental: H. P. Lovecraft. La reinvención del horror, primer ensayo publicado del escritor argentino afincado en Gran Canaria Leandro Pinto. (11)

Cubierta original de Lovecraft. La reinvención del horror de Leandro Pinto, autor José Antonio Ávila

Lo ha hecho posible la editorial Dilatando Mentes, que también tuvo el acierto de publicar la anterior obra de Pinto, de ficción en ese caso: Ciudad Cadáver (AQUÍ se puede leer una amplia reseña de esta obra) conoce ya su tercera edición con poco más de un año en el mercado, todo un éxito en los tiempos que corren. Hay que agradecer, pues, a Dilatando Mentes Editorial (en la persona de su editora, María Teresa Aranda Morata) el esfuerzo y la dedicación no solo para poner en negro sobre blanco «El Lovecraft» de Leandro Pinto, sino por hacerlo con tanto esmero y cuidado. Gráficamente, todo en este libro es motivo de disfrute para los bibliófilos: desde la excelente cubierta de José Antonio Ávila al diseño y maquetación de José Ángel de Dios y al anexo final iconográfico donde se puede disfrutar de reproducciones facsímiles de manuscritos de los cuentos de Lovecraft, de portadas de las revistas de su época donde esos relatos vieron la luz, de ilustraciones, etc. Pueden congratularse los adictos a la literatura de ficción del «Caminante de Providence» por la aparición de este estudio, ya que accederán a una obra madurada durante muchos años de estudio e investigación. Un estudio literario de rigor académico, sistemático y didáctico, cuya fluidez y claridad expositivas no sacrifican la profundidad del análisis. Se trata del primer ensayo de Leandro Pinto (y esperemos que no sea el último). Una obra única en el mundo. No exageramos: H. P. Lovecraft. La reinvención del horror contiene un análisis literario de toda la producción de ficción en prosa de H. P. Lovecraft. No existe en las lenguas de mayor difusión (inglés, francés, alemán, italiano, portugués, ni tampoco en español) una obra de tal sistematicidad y que abarque ese conjunto literario completo. De momento ha aparecido en el verano de 2026 el primer volumen de este proyecto monumental, dedicado a los «relatos macabros» y a los «relatos oníricos» (de 286 páginas). Para marzo de 2027 se espera el segundo volumen que dará cuenta de los relatos de los «Mitos de Cthulhu» y en septiembre del mismo año aparecerá el tercer y último volumen donde Leandro Pinto se ocupa de los relatos escritos en colaboración y de relatos variados, como los de juventud que sobrevivieron a la «purga» realizada por Lovecraft en 1908.

En H. P. Lovecraft. La reinvención del horror, Leandro Pinto aplica un riguroso y exhaustivo análisis literario a toda la obra de ficción del escritor de Providence. No lo hace, empero, de manera general, sino sometiendo a estudio pormenorizado, uno por uno, los relatos del autor. Esta es la gran y apreciable diferencia de la obra de Pinto con respecto a las que la han precedido dentro de la «tradición» ensayística sobre Lovecraft. Recordemos ahora las palabras de Eliot. Vamos a aplicarlas al caso que nos ocupa. Al «orden ideal» que hasta ahora han conformado los tratados, estudios o monografías sobre Lovecraft se acaba de incorporar una obra nueva, «verdaderamente nueva», para usar con exactitud las palabras de Eliot, por su espíritu e idiosincrasia. Y así, el orden bibliográfico completo previo a la aparición de H. P. Lovecraft. La reinvención del horror se ha visto alterado por el contenido de esta nueva obra. Dice Eliot que esa alteración debe operar al menos «levemente». Pero el gran logro, el excelente mérito de «El Lovecraft» de Pinto es que su contenido, tanto por su sistematicidad como por su calidad innegable, ha modificado sustancial y profundamente ese orden bibliográfico anterior. Su obra ha entrado triunfalmente en ese «orden tradicional» constituido, de una parte, por las obras de David Hernández de la Fuente, Roberto García-Álvarez, Carlos Abraham, Miguel Ángel Ardilla, Rodolfo Muñoz Casado y otros en lengua española y, de otro lado, por las de Cannon, Carter, Harms, Joshi, Sprague de Camp y St. Armand en lengua inglesa. H. P. Lovecraft. La reinvención del horror ha ingresado y pertenece ya por derecho propio a esta «tradición» de sus predecesores, que se ha visto modificada radicalmente y que la acción del tiempo se encargará de reajustar para darle cabida a la obra de Leandro Pinto dentro de ese «circuito de intercambio» del que hablaba Escarpit.

Tras su publicación en junio/julio de este año, el eco de H. P. Lovecraft. La reinvención del horror se ha dejado sentir desde la conferencia de Leandro Pinto «Lovecraft entre el cuento de terror clásico y sus pesadillas oníricas» en la XV edición de Celsius 232, festival de literatura fantástica, de terror y ciencia-ficción de Avilés. En efecto, el autor ha sido invitado al «Congreso Estéticas(s) del Horror: Filosofía, Cine y Literatura» de la Universidad Complutense de Madrid, que se celebrará los días 3 y 4 de diciembre de este año en la Facultad de Filosofía de dicha universidad.

H. P. Lovecraft. La reinvención del horror contiene no solo el análisis narrativo y temático de todos los relatos de ficción de Lovecraft. En el estudio de cada relato el lector encontrará un trabajo detallado sobre los motivos y los tópicos literarios de la literatura del autor de Providence, las muchas influencias por este recibidas (principalmente Poe, Machen y Lord Dunsany) o ejercidas e incluso comentarios críticos sobre el alcance y el logro de sus relatos que dialogan con la valoración de otros autores modernos. Leandro Pinto es, además de escritor, profesor de escritura creativa. Como docente que es, la huella de su afán didáctico también ha quedado impresa en esta obra, en forma de indicaciones sobre el proceso creativo y el estilo de Lovecraft. Es habitual encontrarnos con la descripción y explicación de las técnicas narrativas más frecuentes de Lovecraft (la técnica del «narrador poco fiable», la de «la hipótesis del abismo exterior», la de la «anticipación de la voluntad de suicidio del narrador», la de «la descripción vaga, dudosa o inexacta de un ser», la de «describir sin describir», la de «el planteamiento de la pura situación», la de «la historia dentro de otra historia», etc.). Pinto nos ofrece por momentos retazos de literatura comparada, pues examina con agudo sentido las intertextualidades de la obra lovecraftiana con la de otros autores y las intratextualidades dentro de su obra propia, o incluso los detalles autobiográficos proyectados en el núcleo de algunos de sus relatos (el personaje Randolph Carter como un trasunto del propio Lovecraft) y la reflexión metaliteraria acerca del estilo literario de sus obras narrativas (como señala para el relato «Lo innominable»). Tampoco queda atrás el examen de la «mitología lovecraftiana» ni de los motivos redundantes en el estilo del autor de Providence. Hay, por tanto, un tesoro de contenido literario en H. P. Lovecraft. La reinvención del horror apto para todos los públicos: desde el lector aficionado al investigador y especialista universitario.

La obra de Leandro Pinto establece una nueva señal, la más reciente, en el conjunto de los estudios especializados en H. P. Lovecraft. Con ella queda colocado un jalón de ineludible consulta dentro de la «lovecraftología». Creemos que así han tenido el acierto de considerarlo los organizadores del «Congreso Estéticas(s) del Horror: Filosofía, Cine y Literatura» de la Universidad Complutense de Madrid.

En cuanto al alcance a corto, medio o largo plazo de su difusión (recordemos que solamente se ha publicado el primer volumen de tres), creemos que H. P. Lovecraft. La reinvención del horror debe llegar a las bibliotecas universitarias lo antes posible. Una obra como esta tiene que encontrarse en los anaqueles dedicados a teoría y crítica literaria, estudios literarios generales o estudios literarios norteamericanos de las facultades de Filología y Humanidades del ámbito hispanohablante. También estamos convencidos de que esta obra única encontraría una recepción amplia y entusiasta en los países de habla inglesa, especialmente en Estados Unidos, donde el culto y la devoción por la literatura de H. P. Lovecraft podrían dispensarle una excelente acogida por parte del público lector, general y especializado. Por eso, a quien competa este asunto, que suponemos será a la editorial Dilatando Mentes, haría bien en buscar la posibilidad de que la obra de Leandro Pinto se tradujera al inglés y pudiera difundirse en el mercado angloparlante, especialmente en Estados Unidos. En una editorial de prestigio, por ejemplo, como McFarland Books tendría un acomodo perfecto y estaría bien relacionada con su línea editorial. Podría convertirse en un magnífico complemento a otras obras sobre Lovecraft de la editorial como H. P. Lovecraft in Popular Culture de Don G. Smith, 2006; H. P. Lovecraft’s Dark Arcadia. The Satire, Symbology and Contradiction de Gabin Callaghan, 2013; Lovecraft (Selected Works, Critical Perspectives and Interviews on His Influence) de Leverett Butts (editor), 2018; H.P. Lovecraft and Modern Philosophy de Michael J. Burke, 2026; H.P. Lovecraft and the Genesis of the Modern Weird Tale de Dylan Lee Henderson, 2026, agrupándose con estas en una especie de «corpus lovecraftianum«. Como puede comprobarse por los dos libros publicados en 2026, McFarland Books, pese a tener ya tres libros anteriores sobre Lovecraft en su colección, sigue apostando con fuerza por el autor de Providence.

Por último, dejo aquí una entrevista realizada a Leandro Pinto en la XV edición de Celsius 232 y la entrevista que realizamos Rubén Benítez y quien escribe en el programa radiofónico de Radio Ecca Canarias «Diálogos con la cultura», dentro de la sección «La Biblioteca de Babel».

Deseamos a Leandro Pinto un gran éxito y mucha suerte con su nuevo H. P. Lovecraft. La reinvención del horror.

Entrevista a Leandro Pinto en la XV edición del festival Celsius 232

______________________________

(1) Sartre, J.-P., Qu’est-ce que la littérature?, Ediciones Gallimard, París, 1948, p. 50 (la traducción del francés es nuestra).

(2) Escarpit, R., Sociología de la literatura, Oikos-Tau Ediciones, Barcelona, 1971 (primera edición francesa de 1958), p. 5.

(3) En Eliot, T. S., Ensayos escogidos, Universidad Autónoma de México, 2000, pp. 17-29.

(4) Ibid, p. 20.

(5) Traducido al español como «Con la técnica de Lovecraft» e incluido en la selección de Rafael Llopis de Los mitos de Cthulhu. Narraciones de horror cósmico (Alianza Editorial, Madrid, 1969).

(6) Leandro Pinto ha dedicado en su blog dos artículos relativos a esta obra y a la figura de Rafael Llopis: «Los mitos de Cthulhu: el libro que cambió mi vida» y «Rafael Llopis; el primero de todos nosotros».

(7) Cirlot, J-E., «El pensamiento de Lovecraft», Horizonte, Barcelona, nº. 4, mayo-junio de 1969, pp. 145-149.

(8) Llopis, R., Historia natural de los cuentos de miedo, Ediciones y Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, Madrid, 2013. Los capítulos dedicados a Lovecraft abarcan las páginas 177-193.

(9) Ferreras, D.; Lo fantástico en la literatura y el cine. De Edgar Allan Poe a Freddy Krueger, ACVF Editorial, Madrid, 2014 (primera edición en Ediciones Vosa, Madrid, 1995). El capítulo dedicado a Lovecraft abarca las páginas 91-111.

(10) Abraham, C., Lovecraft en Argentina, Oráculo Ediciones, Buenos Aires, 2015; Ardilla, M. A., El horror cósmico de H.P. Lovecraft: una corriente estética en la literatura de horror contemporánea, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2009; García-Álvarez, R., H. P. Lovecraft. El caminante de Providence, Ediciones El Transbordador, Málaga, 2020; Enciclopedia completa de H.P. Lovecraft. El quién, qué, cómo, dónde, porqué y para qué de toda su obra, Legendaria Ediciones, Oviedo, 2023; Hernández de la Fuente, D., Lovecraft. Una mitología, ELR Ediciones, Madrid, 2005.

(11) Pinto, L., H. P. Lovecraft. La reinvención del horror, Dilatando Mentes Editorial, Alicante, 2026.

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13 programas de radio (sobre cine) contra la mala suerte

Posted by Ricardo en 26 octubre, 2026

Dicen que el número 13 trae mala suerte, mala fortuna, mal fario. Y si coincide en martes, peor (en el mundo anglosajón, lo fatídico es que coincida con el viernes, de ahí el título de la conocida serie de cine de terror slasher con su famoso y horripilante asesino Jason Voorhees, ya saben, el tipo de la máscara de hockey). Conocido es también el refrán español: «Martes 13, ni te cases ni te embarques». Una canción del grupo español Gabinete Caligari llamada «Doce más uno» es la última pieza de su álbum Cien mil vueltas (1991). Su estribillo es un juego de prestidigitación: «Doce más uno, siete más seis, ciento treinta entre diez, quítale nueve a veintidós y ya lo tienes».

Vamos a la cuestión. En julio de 2020, tres amigos iniciamos un pequeño proyecto. Se trataba de reunirnos en torno al cine; crear un pequeño programa radiofónico. Hablaríamos de un filme, lo analizaríamos y, después, subiríamos nuestra conversación informal, pero seria, a la plataforma de podcast IVOOX. Comenzamos Rubén Benítez y quien escribe (Ricardo Luis Rodríguez). Al tercer programa se nos unió Leandro Pinto. El programa se llamó «Butaca de cine«. Los tres programas que realizamos fueron sobre (1) Tiburón (Jaws, 1975, Steven Spielberg), (2) Centauros del desierto (The Searchers, 1956, John Ford) y (3) un programa «doble» con Infierno de cobardes (High Plain Drifter, 1973) y El jinete pálido (Pale Rider, 1985), ambos filmes dirigidos y protagonizados por Clint Eastwood.

Después de un tiempo de receso donde cada uno de nosotros trabajaba en un proyecto literario, surgió la oportunidad de realizar el programa en una radio profesional, Radio Ecca. Nuestro programa se llamó inicialmente «Filosofía y cine» y se encuadraba dentro de la sección radiofónica de Radio Ecca «Diálogos con la cultura» que dirige Manuel Martín. Actualmente se titula «La vida en 35 mm.».

Rubén inauguró la nueva andadura del antiguo «Butaca de cine» hablando sobre El hombre que mató a Liverty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1952, John Ford), tras la publicación de su obra El hombre que mató a Liberty Valance. Héroes bajo sospecha, publicada en la Colección Telemark de Providence Ediciones (Madrid, 2023). Se trata de un excelente análisis textual fílmico de carácter, en mayor medida, filosófico.

No siempre, desde ese primer programa grabado para Radio Ecca en octubre de 2023, hemos tenido la oportunidad de comparecer en la radio los tres amigos juntos (Rubén, Leandro y yo). Los programas en los que he participado hasta la fecha han sido ¡trece! Y es que había decidido redactar este artículo para el blog y, al ordenar mis participaciones en «Filosofía y cine» y «La vida en 35 mm.», entonces me di cuenta de la curiosidad y la casualidad de que su número fuera el que es. Personalmente, no tengo nada de supersticioso.

Tanto en «Butaca de cine» como en «Filosofía y cine» y «La vida en 35 mm.» hemos llevado a cabo un programa radiofónico de análisis textual fílmico. Pero mi última participación (la número 13) ha sido en otra serie distinta de la que, precisamente, es responsable Leandro: «La Biblioteca de Babel», dedicada a la literatura.

A continuación, dejo en cierto orden mis trece participaciones con un comentario muy breve.

1-Entrevistas

1.1.-Manuel Martín, responsable de Diálogos con la cultura, me entrevistó por la publicación del libro colectivo Psicosis de Alfred Hitchcock: visiones y versiones. AQUÍ se encuentra una reseña del libro y AQUÍ una muestra de lectura de mi capítulo en esa obra.

Título de este programa: Filosofía y cine (2): La mitología clásica en Psicosis de Hitchcock. (24 de noviembre de 2023). 1 hora.

¿De qué hablamos?: Presentamos de manera general la obra, reseñé brevemente los tres capítulos de mis compañeros de publicación y hablé en extensión de mi capítulo («La mitología clásica en Psicosis de Hitchcock. Una aproximación mitocrítica»)

Un momento destacable: no destacaría uno en particular, sino el conjunto de la entrevista, aunque recuerdo con particular agrado explicar el motivo de la catábasis (el descenso a los infiernos por parte de un héroe) desde las fuentes clásicas hasta su manifestación en Psicosis (a partir del minuto 26:00 del programa).

1.2.-Rubén Benítez, responsable de la sección de cine «La vida en 35 mm.», me entrevistó con motivo de la publicación de mi libro Laura. Retrato de una obsesión (Providence Ediciones, Madrid, 2024). AQUÍ se encuentra una reseña de esta obra.

Título de este programa: La vida en 35 mm: Laura. Retrato de una obsesión. (6 de agosto de 2025). 56 minutos.

¿De qué hablamos?: Presentamos en la radio el libro. Rubén fue preguntando, con su habilidad característica para las entrevistas, no sólo sobre los avatares de su creación sino también sobre la metodología empleada para mi análisis textual del filme clásico Laura (1944, Otto Preminger), cuya protagonista es la inolvidable Gene Tierney.

Un momento destacable: A partir del minuto 38, donde Rubén me pregunta por el motivo del cuadro (el retrato de Laura) en relación con la secuencia central y más importante del filme.

1.3.-Rubén Benítez y yo mismo entrevistamos a Leandro Pinto con motivo de la reciente publicación de su excelente ensayo Lovecraft. La reinvención del horror. (Dilatando Mentes, Madrid, 2026). Lo hicimos dentro de la sección de literatura de Radio Ecca, de la que es responsable el propio Leandro Pinto: «La Biblioteca de Babel».

Título de este programa: H. P. Lovecraft. La reinvención del horror (30 de septiembre de 2026). 59 minutos.

¿De qué hablamos?: Presentamos en la radio dicho libro. Sondeamos a Leandro Pinto acerca de la composición de su obra, desde la idea inicial hasta la publicación de su proyecto por la editorial madrileña Dilatando Mentes, que ya había publicado anteriormente la obra de ficción de Leandro Ciudad Cádaver. AQUÍ se encuentra mi reseña de Ciudad Cadáver.

Un momento destacable: A partir del minuto 5:35, donde valoramos el alcance, la difusión y el recorrido que puede alcanzar esta obra tanto entre el público general como entre los más consumados especialistas de Lovecraft. Rubén y yo estamos convencidos de que esta obra de Leandro Pinto ha entrado ya a formar parte de una tradición: la de la bibliografía esencial e imprescindible de estudios sobre el «Solitario de Providence». Como hemos dicho, se trata de una obra única. No hay ningún libro en la bibliografía lovecraftiana como este, en ninguna lengua (muy pronto publicaré aquí una amplia reseña sobre Lovecraft. La reinvención del horror).

2-Análisis fílmicos, serie «Esenciales del cine francés»

2.1.-La evasión (Le trou, 1960, Jacques Becker)

2.2.-Las diabólicas (Les diaboliques, 1954, G. H. Clouzot)

2.3.-El salario del miedo (Le salaire de la peur, 1955, G. H. Clouzot)

2.4.-Un condenado a muerte se ha escapado (Un codamné à mort s’est échappé, 1959, Robert Bresson)

3-Análisis fílmicos, serie general

3.1.-Grupo salvaje (The Wild Bunch, 1969, Sam Peckinpah)

El género cinematográfico del wéstern es uno de los favoritos tanto de Rubén como mío. Él ya había tratado antes sobre La diligencia (The Stagecoach, 1940, John Ford) y, con Leandro, había analizado la «trilogía del dólar» de Sergio Leone. Pensamos en hablar de un wéstern crepuscular, con ese lenguaje y estilo diferentes que le imprimió Peckinpah a este filme.

3.2.-Érase una vez… en Hollywood (Once upon a time… in Hollywood, 2019, Quentin Tarantino)

A Toni, técnico de sonido y montador de los programas de Radio Ecca, le encanta el cine de Tarantino. En homenaje a Toni, al que no se le escucha pero siempre está ahí con su valioso trabajo, decidimos analizar el último largometraje de Tarantino de corte fantástico. Se trata de una fabulación a partir del subgénero americano «What if…?» (¿Qué hubiera pasado/pasaría si…?)

3.3-Ed Wood (1994, Tim Burton)

Uno de las mejores películas biográficas donde no sólo se nos cuenta una parte de la vida del «peor director de cine de la historia», sino que también asistimos a la recreación de los últimos años de la vida del gran Béla Lugosi. Gracias a este filme, muchas personas conocieron a Ed Wood, el rey de la cinematografía de serie Z.

3.4.-Dead Man (1995, Jim Jarmusch)

Como ya he dicho, no sólo nos subyuga el wéstern sino que también nos fascina este filme experimental y plagado de símbolos de Jarmusch.

3.5.-La noche del cazador (The Night of Hunter, 1955, Charles Laughton)

Considero que en este programa llegamos Rubén y yo a un análisis muy profundo del único filme dirigido por Laughton, que se ha convertido en una obra maestra de la cinematografía clásica.

3.6.-Parásitos (Gisaengchung, 2019, Bong Joon-ho)

Buscamos, en esta ocasión, un filme moderno pero que tuviera un amplio reconocimiento por el público general y por la crítica especializada. Y que no fuera ni un filme de Hollywood ni de la cinematografía europea. Además, Rubén es un consumado especialista del cine coreano.

Y si has llegado hasta aquí, amigo/a lector/a, e incluso has escuchado algún programa, completo o no (para conciliar el sueño rápidamente son muy buenos), ¿qué te han parecido?

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Entrevista sobre mi libro Laura. Retrato de una obsesión

Posted by Ricardo en 6 agosto, 2025

Aquí dejo la entrevista que me realizaron Rubén Benítez y Manuel Martín en Radio Ecca de Las Palmas de Gran Canaria acerca de mi libro Laura. Retrato de una obsesión (Providence Ediciones, Madrid, 2024). En este encuentro intentamos desvelar algunas claves del inmortal filme de Otto Preminger Laura (1944), que a sus más de ochenta años sigue manteniendo su vigencia al mostrarnos las pulsiones más básicas del ser humano (las del amor y la muerte).

(Pulsar sobre la imagen de IVOOX para acceder al audio del programa)

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Joseph Campbell y el cine: aplicación del monomito a Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959, Alfred Hitchcock)

Posted by Ricardo en 9 julio, 2025

PARTE I

PARTE II

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North by Northwest (1959) de Alfred Hitchcock y el monomito de Campbell (aplicación)

Posted by Ricardo en 6 julio, 2025

Fue mi comunicación presentada en las IV Jornadas de análisis del cine de Valladolid (en homenaje a Luis Martín Arias), el sábado 31 de mayo de 2025 en el Espacio Seminci.

La temática de estas IV Jornadas fue «Apoteosis y ocaso del héroe: visiones y versiones». Dejo aquí el programa completo de las jornadas (pulsa en la imagen para ampliarla).

La comunicación presentada por mí se tituló «El héroe, sus máscaras y su viaje al Norte por Noroeste» y consistió en una aplicación del monomito de Campbell, de su famosa obra El héroe de las mil caras, al filme Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959, Alfred Hitchcock). Dejo aquí, en dos partes, el vídeo de esta comunicación.

Finalmente, los enlaces de abajo enlazan con dos vídeos de Youtube que contienen todas las comunicaciones de los dos días de jornadas (pulsa sobre los enlaces, para abrir los vídeos).

Jornada del viernes 30 de mayo

Jornada del viernes 31 de mayo

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OH MY BOC: bocadillos y mitos en Las Palmas de Gran Canaria

Posted by Ricardo en 5 julio, 2025

¿Habrá abierto este «mítico» restaurante algún/alguna alumno/a mío/a?

El graffiti que adorna el exterior del local de esta bocadillería nos presenta a Zeus en su palacio del Monte Olimpo justo en el momento que va a empezar a comer un gran bocadillo (hace mucho tiempo ya se presentó aquí otro graffiti mitológico en otro lugar de la ciudad).

Fíjense en la carta, porque, igualmente, está plagada de alusiones a la mitología griega (Perrito Afrodita, Cronos o Hefesto, papas Poseidón, Hades o Zeus, hamburguesa Cerbero, Deméter, Lamia o Bacchus).

Por supuesto, tendré que ir a probar uno de sus bocadillos.

Se encuentra en la calle Manuel de Falla, 16, en el barrio de La Paterna (Las Palmas de Gran Canaria).

Le deseo una larga y mítica vida a Oh My Boc.

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Comentario de Ciudad Cadáver de Leandro Pinto

Posted by Ricardo en 27 junio, 2025

[EL PRESENTE TEXTO DESCRIBE Y COMENTA ACCIONES, SITUACIONES, TRAMAS, MOTIVOS, ETC. DE LA NUEVA OBRA DE LEANDRO PINTO CIUDAD CADÁVER. NO DESVELA EL DESENLACE DE NINGUNO DE LOS RELATOS, PERO ALGÚN COMENTARIO PUEDE ANTICIPAR CIERTOS DETALLES NARRATIVOS. SE INCLUYEN ALGUNOS TEXTOS CITADOS ILUSTRATIVOS Y REFERENCIALES]

La guerra del Peloponeso que enfrentó a las ciudades-estado de Atenas y Esparta duró casi treinta años, desde los años 431 al 404 a. C. Tucídides de Atenas, contemporáneo del hecho bélico, nos lo narró con precisión histórica y rigor científico.(1)

Las hostilidades se desarrollaron, en buena parte, más como una guerra de desgaste que con grandes batallas. Los lacedemonios, superiores por tierra con su infantería, incursionaban en los territorios atenienses, agostaban los campos, las casas y los escasos bienes de los campesinos, que se refugiaban en Atenas, protegidos por su muralla urbana y por los “Muros largos”, un corredor de cinco quilómetros de largo por cincuenta metros de ancho que unía la ciudad con el puerto de El Pireo.

Sin consenso absoluto por parte de los estudiosos del tipo de epidemia que asoló Atenas a partir del 430 a. C., lo cierto es que la enfermedad que se propagó por la ciudad, debido al hacinamiento de las gentes en el espacio urbano y en los “Muros largos”, acabó con un tercio de la población (o quizás algo más). La negra y sombría muerte pestífera alcanzó incluso al famoso regidor de la ciudad: Pericles.

Las palabras de Tucídides (quien también padeció la enfermedad) describen así el caos y el sufrimiento que se desató en Atenas:

Nada podían hacer los médicos por su desconocimiento de la enfermedad que trataban por primera vez; al contrario, ellos mismos eran los principales afectados por cuanto que eran los que más se acercaban a los enfermos; tampoco servía de nada ninguna otra ciencia humana. Elevaron, asimismo, súplicas en los templos, consultaron a los oráculos y recurrieron a otras prácticas semejantes; todo resultó inútil, y acabaron por renunciar a estos recursos vencidos por el mal.

En los demás casos, sin embargo, sin ningún motivo que lo explicase, en plena salud y de repente, se iniciaba con una intensa sensación de calor en la cabeza y con un enrojecimiento e inflamación en los ojos; por dentro, la faringe y la lengua quedaban enseguida inyectadas y la respiración se volvía irregular y despedía un aliento fétido. Después de estos síntomas, sobrevenían estornudos y ronquera, y en poco tiempo el mal bajaba al pecho acompañado de una tos violenta; y cuando se fijaba en el estómago, lo revolvía y venían vómitos con todas las secreciones de bilis que han sido detalladas por los médicos, y venían con un malestar terrible. A la mayor parte de los enfermos Ies vinieron también arcadas sin vómito que les provocaban violentos espasmos, en unos casos luego que remitían los síntomas precedentes y, en otros, mucho después. Por fuera el cuerpo no resultaba excesivamente caliente al tacto, ni tampoco estaba amarillento, sino rojizo, cárdeno y con un exantema de pequeñas ampollas y de úlceras; pero por dentro quemaba de tal modo que los enfermos no podían soportar el contacto de vestidos y lienzos muy ligeros ni estar de otra manera que desnudos, y se habrían lanzado al agua fría con el mayor placer. Y esto fue lo que en realidad hicieron, arrojándose a los pozos, muchos de los enfermos que estaban sin vigilancia, presos de una sed insaciable; pero beber más o beber menos daba lo mismo.

Pero lo más terrible de toda la enfermedad era el desánimo que se apoderaba de uno cuando se daba cuenta de que había contraído el mal (porque entregando al punto su espíritu a la desesperación, se abandonaban por completo sin intentar resistir), y también el hecho de que morían como ovejas al contagiarse debido a los cuidados de los unos hacia los otros: esto era sin duda lo que provocaba mayor mortandad.

Todas las costumbres que antes observaban en los entierros fueron trastornadas y cada uno enterraba como podía. Muchos recurrieron a sepelios indecorosos debido a la falta de medios, por haber tenido ya muchas muertes en su familia; en piras ajenas, anticipándose a los que las habían apilado, había quienes ponían su muerto y prendían fuego; otros, mientras otro cadáver ya estaba ardiendo, echaban encima el que ellos llevaban y se iban. (2)

A lo descrito por Tucídides podríamos añadir las condiciones absolutamente insalubres a las que se vería abocada la ciudad con toda la población rural dentro de ella haciendo sus necesidades corporales, con la proliferación de vómitos, esputos y gargajos por todas partes, la escasez de agua y su contaminación por agentes patógenos, el olor nauseabundo que podría sentirse allí donde se fuera y los contagios fuera de control.

Escrita y representada en Atenas en el año 429 a. C. (un año después de que se desatara la peste en la ciudad), Sófocles, contemporáneo de Tucídides aunque mucho mayor que este, describe en su tragedia Edipo Rey la ciudad de Tebas como una “ciudad cadáver” asolada por la peste epidémica y la enfermedad del siguiente modo (versos 21 a 24 del prólogo de la tragedia, habla un sacerdote de la ciudad dirigiéndose al rey Edipo):

Pues la ciudad, como tú mismo puedes ver, bastante agitada se encuentra ya, sin poder sacar la cabeza de las profundidades y de la sangrienta agitación. Languidece consumida en las vainas fructíferas de la tierra, en los rebaños de bueyes que pacen y en los partos estériles de las mujeres.(3)

Se podrían citar varios ejemplos más del mundo antiguo grecorromano.

***

Durante la presentación el pasado miércoles 18 de junio de Ciudad Cadáver (Editorial Dilatando Mentes, Madrid, 2025), la nueva obra del escritor argentino afincado en Gran Canaria Leandro Pinto, se hizo referencia a la posible influencia de “La máscara de la muerte roja” de E. A. Poe. A mí, no obstante, se me venía a la memoria con insistencia en esos momentos el comienzo de otro cuento muy breve del escritor bostoniano: “Sombra”, cuya acción transcurre en una ciudad griega ficticia, Ptolemais, durante el comienzo del siglo VIII a. C., una ciudad en guerra y asolada por una peste (el subrayado es nuestro; narra la historia un hoplita, el capitán Oinos):

El año había sido un año de terror y de sentimientos más intensos que el terror, para los cuales no hay nombre sobre la tierra. Pues habían ocurrido muchos prodigios y señales, y a lo lejos y en todas partes, sobre el mar y la tierra, se cernían las negras alas de la peste. Para aquellos versados en la ciencia de las estrellas, los cielos revelaban una faz siniestra; y para mí, el griego Oinos, entre otros, era evidente que ya había llegado la alternación de aquel año 794, en el cual, a la entrada de Aries, el planeta Júpiter queda en conjunción con el anillo rojo del terrible Saturno. Si mucho no me equivoco, el especial espíritu del cielo no sólo se manifestaba en el globo físico de la tierra, sino en las almas, en la imaginación y en las meditaciones de la humanidad.(4)

En el parte final del acto, las cuestiones del público, un señor argentino bien entrado en años tomó la palabra, se autoproclamó un “lector bisoño” (no obstante, citó con mucha pertinencia y apropiadamente a Borges y a Sábato, nada menos) y realizó sus preguntas. Entonces, por asociación de ideas casual, relacioné Ciudad Cadáver, sin haber leído aún el texto, con un cómic de los años ochenta del pasado siglo guionizado por Ricardo Barreiro y dibujado por Juan Giménez, ambos autores también argentinos (Leandro Pinto es argentino de nacimiento). Se trata de la obra cuyo título es sencillamente Ciudad.(5) Los personajes que menudean por la inefable urbe que da título a la obra son como náufragos; hombres y mujeres perdidos en algún momento y a causa de diversas circunstancias por las calles del lugar donde vivían y que aparecen de pronto en una extraña y oscura ciudad, amenazados siempre por peligros espeluznantes y hechos increíbles. No se agota en el título de este cómic la conexión con el nuevo libro de Leandro Pinto, pues en uno de los episodios de la obra de Barreiro y Giménez,(6) dos náufragos que viajan juntos en busca de una salida de tal lugar, Jean y Karen, llegan a una comunidad establecida dentro de la nefanda metrópolis, forticada, vigilada celosamente, con policía y semáforos, con comercios y parques, con autoridades políticas, con colegios y centros médicos. Un lugar estable llamado “Barrio-Castillo”, ajustado a un orden y un sentido al modo de una ciudad normal y corriente. Creyendo que por fin han encontrado un fondeadero donde establecerse a salvo de las penurias y los peligros, Jean y Karen se sienten felices. Pero pronto descubren que aquella comunidad se encuentra infectada hasta la médula por una epidemia de peste que acaba, en cuestión de minutos, con aquel que la contrae. Las autoridades de “Barrio-Castillo” mantienen en secreto la enfermedad, para la que no se tiene cura, e intentan justificar el enjambre de decesos como hechos aislados, aunque saben que el destino de este engendro comunitario es la muerte; eso sí, una muerte “en orden dentro del caos”. Jean y Karen consiguen escapar de “Barrio-Castillo” y prosiguen sus aventuras.

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El emplazamiento de la urbe de “Ciudad Cadáver”, decorado por la cercanía del “Río Turbio”, los “Bosques Umbríos”, “El Monte de las Lamentaciones” o el “Valle de los Chacales”, pareciera haberla predestinado, por la acción de fuerzas arcanas, oscuras, desconocidas e incluso por la degeneración de los seres humanos que la habitaron, a la crónica de un desastre inevitable. Por ejemplo, el Padre Syd, un sacerdote heresiarca, promete la eternidad para sus fieles propugnando, con éxito, la autocoprofagia, primero, y la autofagia después,(7) como rito simbólico estrechado con el nuevo “culto urobórico”. La metrópolis, antaño más o menos próspera aunque sufriente de varios eventos oscuros, ha padecido una epidemia pestífera que ha devastado a su población. Muy pocos quedan ya malviviendo casi como bestias en la ciudad:

El ocaso de Ciudad Cadáver se produjo, como cualquier otro, de forma paulatina, y sin que sus habitantes fueran conscientes del avance de su putrefacción… La de Ciudad Cadáver fue una muerte lánguida y parsimoniosa; el desenlace inesperado a un prolongado estertor.(8)

De la historia de la ciudad leeremos en el libro algunas postales, varios fragmentos (once) que nos enfrentan a diferentes crónicas de sus habitantes, antes y después de que la epidemia, personificada como “Peste”, maligna y engañosa, recorriera sus calles infecciosamente o penetrara, incluso, en las viviendas de sus desgraciados ciudadanos con ardides disfrazados de niños juguetones. Ciertos animales en “levitante descomposición”, originados literariamente de las pesadillas de su autor, han tenido voz propia dentro de esta obra. Hasta un muerto, ajusticiado en la hoguera, relata (evadido de las mazmorras del “Reino Subterráneo, hogar de tormentos sin fin” y refugiado en las profundidades recónditas de los “Bosques Umbríos”) una de esas crónicas, en las que tienen cabida por igual el terror, lo insólito, lo fantástico, lo absurdo.

Quien escribe, que no ha leído toda la producción literaria de Leandro Pinto pero sí un número suficiente de sus obras para declarar que conoce su prosa, está de acuerdo con él en la idea de que Ciudad Cadáver establece por varias razones un antes y un después en su obra. En primer lugar, el autor afirma su complacencia por haber entregado este su último texto a una editorial nacional que colma sus expectativas de publicación y difusión (el libro, puesto a la venta en la página web oficial de Dilatando Mentes el 5 de mayo, se encuentra actualmente “fuera de stock” de compra virtual, aunque sí es posible encontrarlo en librerías). La misma prudencia que no me permite dar noticias de futuros proyectos del escritor de Ciudad Cadáver me reafirma, no obstante, en el criterio de que este ha alcanzado sin duda la plena madurez como autor literario. Mi idea es que Leandro Pinto refrena constantemente al erudito de la literatura y el cine que hay en él para seguir la senda de la más libre creación artística literaria. Ha sido su elección y es menester respetarla. Porque, en segundo lugar, Ciudad Cadáver (que sigue a su extensa novela Recámaras vacías, (9) en donde pudimos asistir ya a un cambio de registro literario) nos transmite la sensación de que Leandro Pinto se encuentra absoluta y versátilmente preparado para luchar en la arena literaria con las diferentes armas que se le ofrecen y, al mismo tiempo, de enfrentarse con éxito a cualquier trabajo que se proponga llevar a cabo.

Hay en Ciudad Cadáver un regreso a la narración corta que alumbró Un puñado de sombras (Mercurio Editorial, Madrid, 2016) y Alguna clase de monstruo (Anroart Ediciones, Las Palmas de Gran Canaria, 2019). Pero el salto cualitativo (sin desmerecimiento de los méritos literarios contenidos en estos dos libros) que podemos apreciar en Ciudad Cadáver es bastante acusado con respecto a esos dos títulos. Por otra parte, los relatos que integran la nueva obra de Leandro Pinto son independientes pero forman parten de un conjunto solidario y coherente que establece una variedad dentro de una unidad; que se pliega y repliega una y muchas veces sobre sí mismo hilvanando poco a poco un universo mitopoético, un decorado mítico propio. Como hemos dicho, cada fragmento de Ciudad Cadáver funciona al modo de un pequeño capítulo dentro de la historia de una ciudad, casi fuera del tiempo y el espacio real, que ha sufrido una epidemia exterminadora; de su antes y después de tal evento apocalíptico. El efecto de lectura es que el libro puede leerse de varias maneras distintas. El lector puede elegir, sencillamente, enfrentarse a él en el orden morfológico lineal que el autor ha establecido en su estructura. Pero también puede leerlo desordenadamente eligiendo al azar uno u otro capítulo o bien ir escogiendo aquellos cuyo título le resulte más evocador (mi preferido, en tal caso, por sus innegables resonancias a la mitología griega sería “La caja de todos los males”). Se pueden, incluso, ordenar cronológicamente los capítulos del libro y leerlos en ese orden. Por ejemplo, si establecemos la convención terminológica de “a. P.” (=“Antes de la Peste”) y “d. P.” (=“Después de la Peste”), Ciudad Cadáver podría ordenarse así:

I-Relatos de antes de la Peste:

1-Urobofrenia (306 a. P.)

2-El recolector de sueños (87 a. P.)

3-Variaciones (70 a. P.)

4-El patio trasero (47 a. P.)

5-Baja temporal (34 a. P.)

II-Relatos de después de la Peste:

6- La urna de todos los males (0 a. P.)

(A partir de aquí, según la ordenación propuesta, nos encontraríamos con lo que podríamos denominar “Saga de Los Cuatro Inmunes”, en el orden que se cita cada relato; se podría considerar que “El juego del escondite” y “Confesión herética” se desarrollan simultáneamente)

7-Demonios hambrientos (1 d. P.)

8-Noche de interfectos (1 d. P.)

9-El juego del escondite (2 d. P.; relato cuya frase final engarza prodigiosamente con la última frase de “Confesión herética”)

10-Confesión herética (2 d. P.; aunque se narran hechos anteriores a “Demonios hambrientos” y constituiría, en parte, un “Interludio” dentro de esta “Saga de Los Cuatro Inmunes” necesario para entender mejor tanto “Demonios hambrientos” como “Noche de interfectos”).

11-Sueños de Oso (32 d. P.)

Así pues, el texto presenta una estructura muy trabajada y un sistema de referencias y alusiones internas perfectamente hilado. Mi segunda lectura de Ciudad Cadáver, cuya finalidad será la de familiarizarme más profundamente con su decorado mito-simbólico, seguirá este orden que he propuesto. Puede que la experiencia lectora sea distinta entonces.

***

Leandro Pinto nos ha planteado en Ciudad Cadáver un auténtico tour de force técnico y estilístico. Su erudición lingüística brinda hermosas construcciones semánticas, difíciles de leer hoy en día. El virtuosismo narrativo del autor se adapta a la presentación de distintos estilos según el sujeto que enuncie el relato. ¡Qué diferentes la sintaxis y el vocabulario de, por ejemplo, “Urobofrenia”, donde evocamos por momentos la prosa borgesiana («El arribo al pueblo de un grupo de feriantes y el obtuso desorden metafísico de unos pocos lugareños determinaron la génesis de la doctrina», o bien, «El Padre Syd redactó un decálogo que prescribía el comportamiento ritual de los urobofrénicos. El olvido ha sepultado el corpus de esta ley, pero gracias a Emerjes el Sabio sabemos que uno de los mandamientos exhortaba a los urobofrénicos a practicar el autocanibalismo a medianoche») (10), frente a “El patio trasero”, relato sencillo narrado por boca de su protagonista, un joven de veinte años que malvive junto a su madre realizando «Chapuzas aquí y allá», metiendo «la mano en la mierda sin que se me caigan los anillos», probablemente inculto, cuya voz, cuya declaración, escuchamos a través de un lenguaje coloquial, a veces incluso vulgar. (11)

Pero tanto como el virtuosismo literario del autor, o tal vez más, eleva a Ciudad Cadáver la potencia evocadora y amenazante de las historias que construyen esta obra, como los sueños o pesadillas que, contenidos en el frágil recipiente de cristal de nuestra mente, a veces eclosionan descontroladamente. Al cabo, preguntémonos, ¿de dónde salió, desde donde llegó, cómo arribó a Ciudad Cadáver la Peste?, y también ¿cuál fue su origen, quién o qué engendró al pestífero Ser encapuchado sin rostro? Dice Paula, la psicóloga protagonista de “La urna de todos los males” (relato con el que se cierran los fragmentos de la historia de Ciudad Cadáver) a su ocasional amante, Alex: «No es un sueño cualquiera. Verás, en las páginas de El maldito Ser, el último libro de Kalinowski, el escritor revela algunos aspectos de su vida personal. Entre ellos, que muchas de las criaturas que pueblan su universo narrativo solían reaparecer en sus sueños.» (12)

Una psicóloga. Un escritor. Criaturas monstruosas que pululan por los sueños. Reescrituras de un mito…

No siempre es necesario ‒escribe Mircea Eliade‒ conocer la mitología para vivir los grandes temas míticos. Bien lo saben los psicólogos, que descubren las mitologías más bellas en los ensueños o en los sueños de sus pacientes. Porque no sólo monstruos pueblan el inconsciente: dioses, diosas, héroes, hadas, también habitan en él, y, por lo demás, los monstruos del inconsciente son también ellos mitológicos, puesto que siguen realizando los mismos papeles que tuvieron en la mitología. (13)

Desde Helleniká, quien escribe, le desea sincera y cariñosamente mucho éxito a Leandro Pinto para Ciudad Cadáver.

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NOTAS:

(1) Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, Libro II.

(2) Ibid (Traducción de Juan José Torres Esbarranch en Historia de la guerra del Peloponeso, Editorial Gredos, Madrid, 1990).

(3) La traducción literal de estos versos de Edipo Rey es nuestra.

(4) Poe, E. A., Cuentos, I, Alianza Editorial, Madrid, 1986 (12ª. reimpresión), pp. 271-272 (Traducción de Julio Cortázar).

(5) Barrerio, R., y Giménez, J., Ciudad, Astiberri Ediciones, Bilbao, 2015.

(6) Se trata de “Barrio-castillo”, pp. 111-126.

(7) “Autocoprofagia” [del griego autós (mismo, propio), kópros (excremento) y fágia (acción de comer)]: acción de beber y comer la micción y las heces propias; “Autofagia”: acción de comer partes del propio cuerpo.

(8) Del capítulo “Noticias de Ciudad Cadáver”, en Ciudad Cadáver, op. cit. p. 21.

(9) Mercurio Editorial, Madrid, 2022.

(10) Del capítulo “Urobofrenia”, en Ciudad Cadáver, op. cit., pp. 101-112.

(11) No podemos resistir la tentación de señalar cómo se han deslizado, por seguro casualmente, un buen número de palabras comunes y recurrentes del habla andaluza en “El patio trasero” (“gargajo”, “parida”, “chaval”, “echar broncas”, “cafelito”, “trajinando”, “collejas”)

(12) De “La urna de todos los males”, en Ciudad Cadáver, op. cit., P. 197.

(13) Eliade, M, Imágenes y símbolos. Madrid, 1955, pp. 13-14.

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