En 1948, Jean-Paul Sartre escribió (1): «Pero la operación de escribir implica tanto la de leer como su correlato dialéctico, y estos dos actos relacionados requieren dos agentes distintos. Es el esfuerzo conjunto e imaginario lo que constituye la obra del espíritu [el énfasis es nuestro]. El arte solo existe para y a través de los demás». Una década después, dentro de los estudios filológicos, Robert Escarpit estableció que «Todo hecho literario supone escritores, libros y lectores o, para hablar de una forma más general, creadores, obras y un público. Constituye un circuito de intercambios [el énfasis es nuestro] que, mediante un aparato de transmisión extremadamente complejo, a la vez arte, técnica y comercio, une individuos bien definidos (si no siempre especialmente conocidos) a una colectividad más o menos anónima (pero limitada).» (2)
Hemos invocado las palabras de estos dos autores para expresar, aunque sea modestamente, nuestra propia reformulación sobre un principio de la tradición literaria: toda obra literaria, independientemente de su calidad, género o propósito, recorre un camino desde que es concebida y redactada por el autor hasta que llega al circuito del público lector a través de la publicación y la difusión. Al final de ese recorrido, la obra ingresa ya en una tradición a la que pertenece junto a tantas obras literarias que la han precedido.
No obstante, si al lector no le bastaran los pensamientos de Sartre y Escarpit, podemos añadir la reflexión formulada por Thomas Stearns Eliot en su ensayo «La tradición y el talento individual» de 1919, (3) sobre el concepto de «tradición» como un conjunto de obras (literarias, en el caso que ocupa a esta reseña de la obra de Leandro Pinto) que conforma «…un orden ideal entre sí que se modifica por la introducción de la nueva obra de arte (verdaderamente nueva) entre ellos. El orden existente está completo antes de la llegada de la obra nueva; para que el orden persista después de que la novedad sobreviene, el todo del orden existente debe alterarse, aunque sea levemente. De esta manera se van reajustando las relaciones, los valores de cada obra de arte respecto del todo…». (4)
Examinemos brevemente el caso de la fama y fortuna de la obra de H. P. Lovecraft, de su «tradición» en lengua española.
La primera traducción en español de un relato del «solitario de Providence» se llevó a cabo en Buenos Aires (Argentina, país de origen de Leandro Pinto). Fue el cuento «Ratas en los muros» incluido en el número 9 (diciembre de 1939) de la revista pulp Narraciones Terroríficas (antes se habían publicado dos relatos de Lovecraft, pero escritos en colaboración).

Joan Perucho publicó en 1956 el cuento «Amb la tècnica de Lovecraft», (5) un relato corto en el que el juez y escritor imitaba a modo de ejercicio literario la técnica de Lovecraft como homenaje al autor. Un año después, la editorial Minotauro publicaba en Buenos Aires una antología de cuatro relatos lovecraftianos: «El llamado de Cthulhu», «El color que cayó del cielo», «El que susurraba en las tinieblas» y «En las montañas alucinantes» (sic). La traducción de estas obras la realizó Francisco Porrúa, bajo el pseudónimo de Ricardo Gosseyn, fundador de la Editorial Minotauro. A partir de 1963 se une a esta «tradición» lovecraftiana el gran Rafael Llopis, que incluye en su recopilación Cuentos de terror (Taurus Ediciones, Madrid) «Las ratas en las paredes», «El extraño» y «La ciudad sin nombre». Aunque tanto la editorial Acervo de Barcelona en 1966 como Seix Barral en 1968 publican traducciones de la obra de Lovecraft, el hito fundamental para el conocimiento popular en España del escritor estadounidense es la publicación por Alianza Editorial de Los mitos de Cthulhu. Narraciones de horror cósmico en 1969, bajo la dirección de Rafael Llopis. Este volumen recopilatorio de cuentos de Lovecraft, de otros escritores de su círculo y de sus discípulos puede ser considerado el verdadero pistoletazo de salida para la difusión de la obra literaria lovecraftiana en España. Con traducciones del propio Llopis y de Francisco Torres Oliver, la obra se completó con un estudio introductorio de Llopis absolutamente fundamental para conocer la narrativa de Lovecraft. (6)

Fue un año fértil 1969 en cuanto a los estudios de la obra del autor de Providence, pues el poeta y ensayista Juan-Eduardo Cirlot escribe, por primera vez en español, un artículo breve pero de hondo criterio publicado en la revista Horizonte sobre «El pensamiento de Lovecraft». (7) Desde entonces, las editoriales Alianza y Valdemar han destacado en la publicación de la obra narrativa de ficción lovecraftiana, incluso la primera publicó en 1984 el modélico ensayo de Lovecraft El horror sobrenatural en la literatura.

Pero un hecho es el de la publicación en español de la obra de ficción del autor de Providence, su difusión y la recepción por los lectores, y otro distinto el del interés que ha suscitado el estudio específico de su obra dentro de la comunidad hispanohablante. Hasta entrado el siglo XXI, habíamos de conformarnos -lo que tampoco era cosa menor- con los estudios introductorios de las ediciones de Alianza realizados por Rafael Llopis y Francisco Torres Oliver o el de la editorial Valdemar escrito por Juan Antonio Molina Foix, o con los capítulos dedicados a Lovecraft en obras de conjunto como el de Rafael Llopis en su excelente Historia natural de los cuentos de miedo (8) y el de Daniel Ferreras Savoye en su libro pionero (incomprensiblemente ignorado en España por los estudiosos de lo fantástico) Lo fantástico en la literatura y el cine. De Edgar Allan Poe a Freddy Krueger. (9) Desde 2005 contamos con obras estimables como la de David Hernández de la Fuente, Roberto García-Álvarez, Carlos Abraham y Miguel Ángel Ardilla. (10)
Pues bien, a este microcosmos lovecraftiano en lengua española, a esta joven tradición de los estudios específicos sobre la literatura de Lovecraft se ha unido recientemente otra obra que supone un hito bibliográfico fundamental: H. P. Lovecraft. La reinvención del horror, primer ensayo publicado del escritor argentino afincado en Gran Canaria Leandro Pinto. (11)

Lo ha hecho posible la editorial Dilatando Mentes, que también tuvo el acierto de publicar la anterior obra de Pinto, de ficción en ese caso: Ciudad Cadáver (AQUÍ se puede leer una amplia reseña de esta obra) conoce ya su tercera edición con poco más de un año en el mercado, todo un éxito en los tiempos que corren. Hay que agradecer, pues, a Dilatando Mentes Editorial (en la persona de su editora, María Teresa Aranda Morata) el esfuerzo y la dedicación no solo para poner en negro sobre blanco «El Lovecraft» de Leandro Pinto, sino por hacerlo con tanto esmero y cuidado. Gráficamente, todo en este libro es motivo de disfrute para los bibliófilos: desde la excelente cubierta de José Antonio Ávila al diseño y maquetación de José Ángel de Dios y al anexo final iconográfico donde se puede disfrutar de reproducciones facsímiles de manuscritos de los cuentos de Lovecraft, de portadas de las revistas de su época donde esos relatos vieron la luz, de ilustraciones, etc. Pueden congratularse los adictos a la literatura de ficción del «Caminante de Providence» por la aparición de este estudio, ya que accederán a una obra madurada durante muchos años de estudio e investigación. Un estudio literario de rigor académico, sistemático y didáctico, cuya fluidez y claridad expositivas no sacrifican la profundidad del análisis. Se trata del primer ensayo de Leandro Pinto (y esperemos que no sea el último). Una obra única en el mundo. No exageramos: H. P. Lovecraft. La reinvención del horror contiene un análisis literario de toda la producción de ficción en prosa de H. P. Lovecraft. No existe en las lenguas de mayor difusión (inglés, francés, alemán, italiano, portugués, ni tampoco en español) una obra de tal sistematicidad y que abarque ese conjunto literario completo. De momento ha aparecido en el verano de 2026 el primer volumen de este proyecto monumental, dedicado a los «relatos macabros» y a los «relatos oníricos» (de 286 páginas). Para marzo de 2027 se espera el segundo volumen que dará cuenta de los relatos de los «Mitos de Cthulhu» y en septiembre del mismo año aparecerá el tercer y último volumen donde Leandro Pinto se ocupa de los relatos escritos en colaboración y de relatos variados, como los de juventud que sobrevivieron a la «purga» realizada por Lovecraft en 1908.
En H. P. Lovecraft. La reinvención del horror, Leandro Pinto aplica un riguroso y exhaustivo análisis literario a toda la obra de ficción del escritor de Providence. No lo hace, empero, de manera general, sino sometiendo a estudio pormenorizado, uno por uno, los relatos del autor. Esta es la gran y apreciable diferencia de la obra de Pinto con respecto a las que la han precedido dentro de la «tradición» ensayística sobre Lovecraft. Recordemos ahora las palabras de Eliot. Vamos a aplicarlas al caso que nos ocupa. Al «orden ideal» que hasta ahora han conformado los tratados, estudios o monografías sobre Lovecraft se acaba de incorporar una obra nueva, «verdaderamente nueva», para usar con exactitud las palabras de Eliot, por su espíritu e idiosincrasia. Y así, el orden bibliográfico completo previo a la aparición de H. P. Lovecraft. La reinvención del horror se ha visto alterado por el contenido de esta nueva obra. Dice Eliot que esa alteración debe operar al menos «levemente». Pero el gran logro, el excelente mérito de «El Lovecraft» de Pinto es que su contenido, tanto por su sistematicidad como por su calidad innegable, ha modificado sustancial y profundamente ese orden bibliográfico anterior. Su obra ha entrado triunfalmente en ese «orden tradicional» constituido, de una parte, por las obras de David Hernández de la Fuente, Roberto García-Álvarez, Carlos Abraham, Miguel Ángel Ardilla, Rodolfo Muñoz Casado y otros en lengua española y, de otro lado, por las de Cannon, Carter, Harms, Joshi, Sprague de Camp y St. Armand en lengua inglesa. H. P. Lovecraft. La reinvención del horror ha ingresado y pertenece ya por derecho propio a esta «tradición» de sus predecesores, que se ha visto modificada radicalmente y que la acción del tiempo se encargará de reajustar para darle cabida a la obra de Leandro Pinto dentro de ese «circuito de intercambio» del que hablaba Escarpit.
Tras su publicación en junio/julio de este año, el eco de H. P. Lovecraft. La reinvención del horror se ha dejado sentir desde la conferencia de Leandro Pinto «Lovecraft entre el cuento de terror clásico y sus pesadillas oníricas» en la XV edición de Celsius 232, festival de literatura fantástica, de terror y ciencia-ficción de Avilés. En efecto, el autor ha sido invitado al «Congreso Estéticas(s) del Horror: Filosofía, Cine y Literatura» de la Universidad Complutense de Madrid, que se celebrará los días 3 y 4 de diciembre de este año en la Facultad de Filosofía de dicha universidad.
H. P. Lovecraft. La reinvención del horror contiene no solo el análisis narrativo y temático de todos los relatos de ficción de Lovecraft. En el estudio de cada relato el lector encontrará un trabajo detallado sobre los motivos y los tópicos literarios de la literatura del autor de Providence, las muchas influencias por este recibidas (principalmente Poe, Machen y Lord Dunsany) o ejercidas e incluso comentarios críticos sobre el alcance y el logro de sus relatos que dialogan con la valoración de otros autores modernos. Leandro Pinto es, además de escritor, profesor de escritura creativa. Como docente que es, la huella de su afán didáctico también ha quedado impresa en esta obra, en forma de indicaciones sobre el proceso creativo y el estilo de Lovecraft. Es habitual encontrarnos con la descripción y explicación de las técnicas narrativas más frecuentes de Lovecraft (la técnica del «narrador poco fiable», la de «la hipótesis del abismo exterior», la de la «anticipación de la voluntad de suicidio del narrador», la de «la descripción vaga, dudosa o inexacta de un ser», la de «describir sin describir», la de «el planteamiento de la pura situación», la de «la historia dentro de otra historia», etc.). Pinto nos ofrece por momentos retazos de literatura comparada, pues examina con agudo sentido las intertextualidades de la obra lovecraftiana con la de otros autores y las intratextualidades dentro de su obra propia, o incluso los detalles autobiográficos proyectados en el núcleo de algunos de sus relatos (el personaje Randolph Carter como un trasunto del propio Lovecraft) y la reflexión metaliteraria acerca del estilo literario de sus obras narrativas (como señala para el relato «Lo innominable»). Tampoco queda atrás el examen de la «mitología lovecraftiana» ni de los motivos redundantes en el estilo del autor de Providence. Hay, por tanto, un tesoro de contenido literario en H. P. Lovecraft. La reinvención del horror apto para todos los públicos: desde el lector aficionado al investigador y especialista universitario.
La obra de Leandro Pinto establece una nueva señal, la más reciente, en el conjunto de los estudios especializados en H. P. Lovecraft. Con ella queda colocado un jalón de ineludible consulta dentro de la «lovecraftología». Creemos que así han tenido el acierto de considerarlo los organizadores del «Congreso Estéticas(s) del Horror: Filosofía, Cine y Literatura» de la Universidad Complutense de Madrid.
En cuanto al alcance a corto, medio o largo plazo de su difusión (recordemos que solamente se ha publicado el primer volumen de tres), creemos que H. P. Lovecraft. La reinvención del horror debe llegar a las bibliotecas universitarias lo antes posible. Una obra como esta tiene que encontrarse en los anaqueles dedicados a teoría y crítica literaria, estudios literarios generales o estudios literarios norteamericanos de las facultades de Filología y Humanidades del ámbito hispanohablante. También estamos convencidos de que esta obra única encontraría una recepción amplia y entusiasta en los países de habla inglesa, especialmente en Estados Unidos, donde el culto y la devoción por la literatura de H. P. Lovecraft podrían dispensarle una excelente acogida por parte del público lector, general y especializado. Por eso, a quien competa este asunto, que suponemos será a la editorial Dilatando Mentes, haría bien en buscar la posibilidad de que la obra de Leandro Pinto se tradujera al inglés y pudiera difundirse en el mercado angloparlante, especialmente en Estados Unidos. En una editorial de prestigio, por ejemplo, como McFarland Books tendría un acomodo perfecto y estaría bien relacionada con su línea editorial. Podría convertirse en un magnífico complemento a otras obras sobre Lovecraft de la editorial como H. P. Lovecraft in Popular Culture de Don G. Smith, 2006; H. P. Lovecraft’s Dark Arcadia. The Satire, Symbology and Contradiction de Gabin Callaghan, 2013; Lovecraft (Selected Works, Critical Perspectives and Interviews on His Influence) de Leverett Butts (editor), 2018; H.P. Lovecraft and Modern Philosophy de Michael J. Burke, 2026; H.P. Lovecraft and the Genesis of the Modern Weird Tale de Dylan Lee Henderson, 2026, agrupándose con estas en una especie de «corpus lovecraftianum«. Como puede comprobarse por los dos libros publicados en 2026, McFarland Books, pese a tener ya tres libros anteriores sobre Lovecraft en su colección, sigue apostando con fuerza por el autor de Providence.
Por último, dejo aquí una entrevista realizada a Leandro Pinto en la XV edición de Celsius 232 y la entrevista que realizamos Rubén Benítez y quien escribe en el programa radiofónico de Radio Ecca Canarias «Diálogos con la cultura», dentro de la sección «La Biblioteca de Babel».
Deseamos a Leandro Pinto un gran éxito y mucha suerte con su nuevo H. P. Lovecraft. La reinvención del horror.
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(1) Sartre, J.-P., Qu’est-ce que la littérature?, Ediciones Gallimard, París, 1948, p. 50 (la traducción del francés es nuestra).
(2) Escarpit, R., Sociología de la literatura, Oikos-Tau Ediciones, Barcelona, 1971 (primera edición francesa de 1958), p. 5.
(3) En Eliot, T. S., Ensayos escogidos, Universidad Autónoma de México, 2000, pp. 17-29.
(4) Ibid, p. 20.
(5) Traducido al español como «Con la técnica de Lovecraft» e incluido en la selección de Rafael Llopis de Los mitos de Cthulhu. Narraciones de horror cósmico (Alianza Editorial, Madrid, 1969).
(6) Leandro Pinto ha dedicado en su blog dos artículos relativos a esta obra y a la figura de Rafael Llopis: «Los mitos de Cthulhu: el libro que cambió mi vida» y «Rafael Llopis; el primero de todos nosotros».
(7) Cirlot, J-E., «El pensamiento de Lovecraft», Horizonte, Barcelona, nº. 4, mayo-junio de 1969, pp. 145-149.
(8) Llopis, R., Historia natural de los cuentos de miedo, Ediciones y Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, Madrid, 2013. Los capítulos dedicados a Lovecraft abarcan las páginas 177-193.
(9) Ferreras, D.; Lo fantástico en la literatura y el cine. De Edgar Allan Poe a Freddy Krueger, ACVF Editorial, Madrid, 2014 (primera edición en Ediciones Vosa, Madrid, 1995). El capítulo dedicado a Lovecraft abarca las páginas 91-111.
(10) Abraham, C., Lovecraft en Argentina, Oráculo Ediciones, Buenos Aires, 2015; Ardilla, M. A., El horror cósmico de H.P. Lovecraft: una corriente estética en la literatura de horror contemporánea, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2009; García-Álvarez, R., H. P. Lovecraft. El caminante de Providence, Ediciones El Transbordador, Málaga, 2020; Enciclopedia completa de H.P. Lovecraft. El quién, qué, cómo, dónde, porqué y para qué de toda su obra, Legendaria Ediciones, Oviedo, 2023; Hernández de la Fuente, D., Lovecraft. Una mitología, ELR Ediciones, Madrid, 2005.
(11) Pinto, L., H. P. Lovecraft. La reinvención del horror, Dilatando Mentes Editorial, Alicante, 2026.








