El horario de invierno ya está aquí. El ciclo solar sigue su ritmo, nosotros podemos seguir jugando con las agujas del reloj.
Ritmos que se rompen, nos empeñamos en creer que estamos por encima de todas las especies y desconectamos de la naturaleza.
Divina sociedad en decadencia, perdida ante sus propios logros.
Humanidad perdida, falta de empatía, somos todos falsamente iguales.
Promesas incumplidas, demasiadas exigencias, altas expectativas para no llegar a nada.
Pasotismo y ley del mínimo esfuerzo, acompañan la desilusión, esa falta de amor patriótico.

Encontrar el ritmo adecuado para pasar desapercibido y no sufrir agotamiento crónico. Harto de ver lenguas fuera, deshidratados y con visión borrosa del verdadero objetivo.

Hay quien hace, pero también hay quien observa, no es acción pero es importante para obtener la información necesaria.

Un poco de desahogo para liberar el aura negativa que te rodea. Sin miedo a la amenaza. Que pase lo que tenga que pasar.




























