¿A lo ancho, o a lo largo?.

septiembre 14, 2009

He tardado una semana, pero finalmente he llegado a lo que podríamos llamar una reflexión sintética acerca de lo que he visto y experimentado en el festival de Perpiñán. A pesar de haberlo pasado muy bien y de haber conocido a gente muy interesante, hay un poso algo confuso en mi recuerdo de las decenas de exposiciones y proyecciones que vi. Prácticamente todas ellas son buenas. De alta calidad, buenas fotos. Casi todas las historias son de situaciones difíciles, peligrosas, o como mínimo, comprometidas. Así que, vaya por delante, máximo respeto por todos los fotógrafos.

Pero hay un asunto que llevo tiempo meditando y que estoy viendo con total claridad en estos días. Las historias de impacto, pero  liliputienses.

La historia de un hospital en India donde la gente va cuando está apunto de morir,  el ritual de momificacion de un lugar de Papúa Nueva Guinea o un reportaje sobre los 900 quirguises (clicar en Forgotten on the Roof of the World)  que viven en un poblado del Pamir. Pequeñas historias de casos concretos, fotografiadas en mucha profundidad, pero con poca envergadura, con poca contextualización. Para hacer un símil visual, diría que son historias como pozos muy hondos, de menos de un metro de boca.

Hace años se decía con insistente insistencia que un buen reportaje debía contar las dos partes de cada conflicto. Que era el deber del reportero o del fotógrafo, dar por lo menos unas pinceladas básicas de cuáles eran las circunstancias dentro de las que se desarrollaban los acontecimientos. No parece tener demasiado peso esta teoría hoy en día. Será porque la Wikipedia puede suplir ese telón de fondo, o será porque los medios de comunicación no tienen suficiente espacio en sus debilitadas páginas para publicar el número de fotos que un reportaje de envergadura necesita. Será también que los domingos no tenemos la cabeza para tesis doctorales y sí para saber cómo vive un diabético (Conectados a la vida), las aventuras del Spiderman francés o cómo es la Orquesta sinfónica de Kinshasha, (a la que en breve, supongo, veremos en un anuncio de Aquarius)

Las grandes agencias de fotos, históricamente han abordado este asunto promoviendo el trabajo en equipo. Varios fotógrafos distintos trabajando bajo un mismo paraguas amplio y cubriendo varias caras de un objeto. Los colectivos trabajan así de manera casi estándar. Con la posibilidad, en los medios interactivos, de presentar trabajos mucho más amplios, se está retomando esta buena costumbre y las grandes agencias están volviendo a promover el trabajo en equipo.

A mitad de camino entre un tocho sesudo y una incursión relámpago, están los fabulosos trabajos de Yang Yankang sobre el Tibet, el Bangladesh de Munem Wasif, El Red Journey de Nick Hannes, el Kirgizstan de William Daniels y la Georgia de George Georigiou.

Esros trabajos no cumplen tampoco con la máxima de la visión panorámica, pero por lo menos suponen una visión más en gran angular sobre los temas que tratan. Además, desde el punto de vista fotográfico, son excepcionales.

Como conclusión, llego a la reflexión de que aquel que quiera trabajar en proyectos a largo plazo y de amplio espectro, debe tener en mente, como soporte final, un libro. Y por eso existe el festival de Arles, creo. Para dar cobertura a todos esos reportajes que trascienden la noticia y nos cuentan el sustrato de la misma. En Perpiñán encontraremos casi siempre sólo la superficie de cada historia. Bien vestida, vistosa, impactante, pero que se detiene a menudo en la epidermis. Arles es más para medicina interna. Lo que no se ve, pero que conviene saber.

Y como los dos festivales están muy cerca de España, la recomendación final es que el que quiera ver buena fotografía y reflexionar acerca de cuál es aquella a la que se queire dedicar, que vaya a los dos. Es un buena manera de pasar el verano y de asomar el hocico por los recovecos de una actividad que está, como el teatro, en crisis crónica, pero que goza con una mala salud de hierro.

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De Perpiñán también vengo contento.

septiembre 7, 2009

Hoy he conducido 800 kilómetros de vuelta desde Perpiñán, donde se está celebrando el 21 Visa Pour l’image, el festival de referencia de fotoperiodismo. Iba con un poco de pereza porque el año pasado fue un poco frío, a pesar de estar entre los 4 finalistas. Este año tenía un proyección y quería verla. Pero las cosas a veces salen mejor de lo que uno imagina. Me lo he pasado muy bien. Es como si hubiera vuelto a los años en que iba a los festivales de publicidad. A pesar de la crisis, todo el mundo estaba de bastante buen humor. Todo el equipo de Reportage by Getty estaba dándose mucha caña para que se produjeran buenos encuentros entre fotógrafos y editores. Por las noches, buenas proyecciones y después, como si de un ritual se tratara, todos al mismo Café de la Poste, a empaparlo todo en alcohol.

Y este año ha corrido en abundancia. Como la cosa es larga, voy a señalar a algunos fotógrafos con los que he pasado más tiempo. No diré si son los mejores o no, porque eso me da igual ahora. Están aquí porque en este momento de acuerdo de ellos. Nada más.

Álvaro Ybarra Zavala, además de ser un excpcional fotógrafo, mundialmente reconocido, es un tío muy hablador con el que he pasado la mayor parte del tiempo.

Walter Astrada, en calidad de fotógrafo multilaureado este año, ha hecho gala de la legendaria galantería argentina, exitosa con todo tipo de gente.

Masie Crow es una menuda fotógrafa americana con la que nos hemos reido mucho mucho.

Maximiliano Brown grabó mi voz a las 4 de la mañana. Impedí que hiciera vídeo, por el bien de mi reputación.

Carl Kiilsgaard es un joven talento  con proyectos muy interesantes en la cabeza.

Andy Spyra es otro joven talento que lleva mucho trabajando en Cachemira. Además va al gimnasio y tiene tatuajes.

Ed Ou tiene un trabajo sólo para estómagos fuertes.

Tuvimos conversaciones picantes con Hana Karlova. Cuando aborda a un editor le pregunta si le interesaría una historia de sexo. No os perdáis su Big Sister.

También vi a Lorena Ros y a Fernando Moleres. Estaba Eugene Richards, Kadir Van Lhouizen, Phillip Blekinsop y varios otros fotógrafos muy reconocidos en este sector de la fotografía.

También estaban los de Periscopio, un festival de fotografía de Vitoria que en poco tiempo ha conseguido atraer a bastantes grandes maestros y no pocos destacados fotógrafos. Pero de ellos hablaré cuendo vaya a verlos, a finales de Octubre.

El Visa Pour L’image es un festival tan versado hacia el fotoperiodismo que a veces echo de menos un poquito de humor, algo de ironía y muy a menudo echo de menos mayores cualidades estéticas en las fotos. A veces se tiene la sensación de estar en un entorno muy moralista e incluso puritano, por lo que hay de denuncia en casi todos los reportajes sociales. Otras veces se tiene la sensación de estar en una especie de Museo de los Horrores, con una gran selección de imágenes macabras, a veces un poco gratuitas. Pero la mayor parte del tiempo uno siente que está compartiendo mesa y conversación con gente muy, pero que muy valiente y comprometida.

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Me presento voluntario a policía.

agosto 30, 2009

A mitad de camino entre El Gendarme de San Tropez, del genial Louis de Funes y James Bond de los 60, se encuentra la obra del inigualable Arnold Odermatt.

Arnold Odermatt era un policía suizo, que en los años 60, en el Cantón de Nidwalden, decidió documentar con precisión suiza -válgame la gracia-, el trabajo de campo, de oficina y de entrenamiento de sus compañeros agentes. El trabajo de Odermatt, en un principio era, sobre todo, fotografiar los restos de los accidentes de tráfico que a menudo se producían en las carreteras de montaña suizas. Aunque su cometido era meramente documental, sospecho que el bueno de Arnold fue desarrollando un criterio estético personal y hasta diría que una cierta ironía. Lo cierto es que ante la falta de jóvenes reclutas dispuestos a vivir la vida de policía, y acongojado por la posibilidad de que nadie siguiera con su labor, resolvió en crear un documento amplísimo de lo interesante que resultaba el trabajo de agente de la ley. Su hijo, en connivencia, como no, con Steidel, ha recopilado el material y han publicado este impresionante libro. Una reflexión a la que he llegado es que no es necesario tener poses ni actitudes artísticas. El arte puede salir solito a flote, al cabo de los años, si lo que se hace se hace con honestidad, profesionalidad y humildad. Arnold no pretendía apabullar a nadie. Pretendía, con sus fotos posadas e iluminadas a conciencia, resultar lo suficientemente atractivo como para que algún joven que viera sus fotos se animara a acudir a la oficina de reclutamiento. Por mi parte, me presento voluntario inmediatamente para perseguir a los malos en una furgoneta Volkswagen y mi uniforme de poli de los Clic de Famóvil.

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Incendios fríos.

agosto 24, 2009

Hoy, con un poquito de retraso, os recomiendo que veáis la web de Nicolas Descottes. Tuvo una exposición en Madrid hace un par de años. Nicolas Se dedica a hacer fotos de incendios urbanos y principalmente, fotos de incendios controlados en circuitos de pruebas. Lo insólito de la temática supone el 50% del valor de su trabajo, y este es un punto en el que siempre insisito mucho: encontrar un tema, o por lo menos un punto de vista, que no hayan hecho ya otras 50 personas antes. No es por nada, pero te da tantísima ventaja, que merece la pena ponerse a pensar en ello. Por otro lado las fotos, desde un punto de vista estético y plástico son también muy buenas. También es muy llamativo cuando alguien hace un tema muy trillado y consigue darle un enfoque distinto. Es casi más difícil que encontrar temas nuevos. En cualqueir caso, Nicolás Descottes, en su inmaculada web blanca, como mandan los cánones del fotógrafo moderno, nos enseña un trabajo muy frío en medio del fuego. Me gustaría tener una copia suya en mi pared.

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Artículo en Soitu.

agosto 18, 2009

Aunque estoy de vacaciones de blog, he cumplido mi compromiso con Soitu. He aquí una pequeña aventura.

Cerrado Por vacaciones.

agosto 16, 2009

Pero no por mucho tiempo. La semana que viene vuelvo a escribir. Ahora estoy de aventuras por el Sur.

Hasta el lunes que viene.

Agosto: un mes raro sí o sí.

agosto 10, 2009

De nuevo, me encuentro entre el compromiso de escribir acerca de algo o alguien que os pueda interesar y la cruda realidad de unos días cerca de casa de mis suegros, rodeado de sobrinos salvajes dispuestos a acabar conmigo en la piscina. Son dos realidades tan contrapuestas, que voy a tirar por la calle de enmedio, en lo que parece ser la tónica de Agosto. Os recomiendo, a los que no lo conocéis, que conozcáis a Larry Sultan. Un grandísimo fotógrafo que le da un significado personal e intransferible a la palabra documental, al mismo tiempo que se prodiga en lo mejor de la comercialidad más cool.

En el link de su representante, Bill Charles, podréis ver de esto último. En esta entrevista de Photoespaña, se le puede conocer algo mejor y de paso, también a Mike Mandel, con quien colabora en numerosos proyectos. Buscad acerca del proyecto Evidence, en el que la investigación se produce no a través del propio trabajo fotográfico, sino a través de la exploración entre los archivos de fotografías policiales relacionados con pruebas de delitos. Hoy no os lo voy a dar todo hecho. Hoy tenéis que investigar. Pero como es Agosto, no lo haréis.

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Gastando grapas, por si acaso.

agosto 3, 2009

Agosto siempre me pilla desprevenido. No es que no se vea venir, que hace ya un par de meses que la gente no habla más que de lo que va a hacer en agosto. Pero a mí, que trabajo cuando toca, nunca me llega el día que quiero.

Por eso este domingo voy a tener que improvisar un poco para cumplir con mi promesa semanal de escribir sobre algo o alguien interesante. Como últimamente he hablado mucho de documental, cojo el libro de los 200 mejores fotógrafos de publicidad de Lürzers Archive y paso las hojas buscando algo que pueda valer.

Y he encontrado a David Stewart, que tiene un buen número de fotos en este anuario. Me voy a su página web y veo que es un buen fotógrafo. Uno de esos, un poco como Erwin Olaf, salvando las (enormes) distancias, que produce imágenes impecables, llenas de detalles, perfectamente iluminadas y con narrativas muy bien contadas. Las fotos de David son como pequeñas películas de un sólo fotograma. Además de su libro Thrice Removed, mirad las secciones Stuff y Decisions. Son imágenes muy publicitarias, repletas de humor e ironía. Creo que hace algunos años las agencias de publicidad españolas encargaban fotos de este tipo. Yo hice alguna también y debo decir que me divertí muchísimo. Hace tiempo que en nuestras revistas no vemos casi nada ni parecido. Los clientes ya no buscan el humor, no tienen dinero para encargar campañas con producciones complicadas. ¿Y los creativos? Los creativos están gastando todas las grapas que encuentran en sus escritorios para tratar de no salir disparados de sus propias sillas. Es verdad. Bastante tienen con lo que tienen.

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Aprendamos de unos alumnos de pueblo.

julio 27, 2009

En Ohio hay un condado que se llama Athens. Y hay una universidad, la Ohio University’s School of Visual Communication, cuyos alumnos producen, desde hace 3 años una serie de proyectos documentales bastante buenos. Ahora que no paramos de hablar de los famosos contenidos y que estamos todos volviéndonos locos por encontrar nuevas maneras de contar historias que se adapten a este medio poliédrico que es Internet, es bueno que le echemos un vistazo a lo que hacen estos chavales.

Han creado algo que se llama Soul of Athens. Es una especie de publicación online en la que se publican (si es que aún se puede llamar así) numerosos trabajos que muestran distintas visiones de la vida cotidiana o no tan cotidiana de ese lugar de cuya existencia yo no tenía la menor noticia hasta ahora, pero que estoy empezando a conocer mejor que Segovia.

Tenemos de todo: la historia de un viejo que nos cuenta su vida desde que su mujer murió. Una mujer cuyo trabajo es guiar excursiones en kayak. Hay un documental sobre la extracción de petróleo en Ohio. Hay una historia sobre una guardería alternativa en el bosque. Una que me gusta especialmente es la del Junkin, es decir, la cultura del mercadillo y la chamarilería.

No todas las historias son buenas, claro. Y no todas están igual de bien hechas. Además, todo gira entorno al condado de Athens, que es de verdad el úlimo agujero del mundo, a juzgar por las hisorias que he visto.

Pero estoy impresionado porque veo que los alumnos de una universidad de pueblo son capaces de crear los famosos y deseados contenidos, de una manera que de momento, en España, ningún medio de comunicación ni de primera ni de segunda, ha sido capaz de empezar siquiera. Mientras los dominicales impresos languidecen por las esquinas, las publicaciones online deberían estar ya ofreciendo historias como estas. Si miráis las presentaciones mulimedia con que nos deléitan las grandes cabeceras españolas, sentiréis algo parecido a la vergüenza mezclada con incredulidad.

Que empiecen a producir bien, por favor. Con actualidad caliente, o con documentales de fondo. Basados en una persona o en una teoría científica. Da lo mismo. Lo importante es que empecemos a utilizar este medio que tanto nos gusta para algo más que para ver gatos bailarines o  la enésima ristra de fotos de Brangelina.

En España hay profesionales de sobra par llevar a cabo este tipo de historias. Ahora, lo que hace falta, es que algún medio se decida a dejar de vivir de la renta de la edad de oro del papel. El New York Times ya ha empezado y La Fabrica, como siempre, enciende la primera vela en este sótano oscuro.

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Gana un premio y que no se entere nadie.

julio 20, 2009

La semana pasada dije que iría poco a poco hablando de las cosas que vi y me gustaron en Arles. Pues bien, ya me he acordado de uno que me encantó. Y he coincidio con el jurado del premio Decouvertes, porque resulta que Rimaldas Viksraitis ha ganado ese premio. Lo malo es que no os puedo enseñar muchas imágenes de este fotógrafo lituano nacido en el 54, porque resulta que no tiene página web. Lo mejor que he encontrado es la web de la galería White Space, que lo representa. En total, 5 imágenes de la Lituania rural que protagoniza su trabajo, que navega entre el neo-neorrealismo Mijailoviano y el surrealismo  de Martin Parr, que era, justamente el que lo había presentado. Un fotógrafo brutal, con una visión de verdad fuerte y contundente.

Hace pocos días estuve viendo la exposición de los finalistas de Descubrimientos de Photoespaña. Es muy difícil juzgar el trabajo de un fotógrafo viendo sólo una foto de éste. Realmente sería perfecto poder darle a un botón que estuviera al pie de cada foto y ver algo más de cada uno. Pero aún no hemos llegado a ese punto (inevitable) de tecnología aplicada a las exposiciones. Así que me apunté 3 nombres en un cuadernito y luego he ido a ver si tenían página web. Y sí. Ahora sí que he encontrado cosas.

Primero, Johan Willner. Nació el mismo día y el mismo año que yo. Su trabajo Boy Stories es muy bonito, pero creo que nada más.

Allan Grainger tiene un trabajo también precioso. Creo que tiene algo más de contenido, pero sigue estando sólo medio lleno.

Rachel Papo es de mi quinta también y su trabajo tiene fondo, forma y está bastante bien.

Tetsugo Hyakutake es un japonés muy de paisajes urbanos, con más forma que fondo.

¿Y qué quiero decir con esto? Pues que mirad cómo son las cosas. Vamos a saber más de cuatro fotógrafos no tan espectaculares que de una fiera lituana de gran peso específico. Y todo por la web. O por la ausencia de web. 

Es una pena que después de haber visto la exposición de Rimaldas y de haber disfrutado en ella como no se disfruta a menudo, me tenga que conformar con rememorar lo poco que se aferra a mi memoria. Le pido a Rimaldas que se haga una web. Ya sé que nació en el 54 y que todo eso le pilla un poco mayor, pero hoy en día no es tan difícil. Ánimo, Rimaldas, estírate y enséñanos tus fotos. O por lo menos, dile a tu galerista que ahora que has ganado el Découvertes, te ponga alguna foto más.

Que los jóvenes hacen buenas fotos, pero sobre todo, son verdaderos profesionales de la promoción. Aunque por lo visto al jurado de Arles eso no le ha importado lo más mínimo. Pues también es como para alegrarse, oye.

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