Ene 17 2026
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Dic 11 2020
Dic 10 2020
Tania Pasca, auxiliar de enfermería, la autora de este libro, nos introduce, durante el periodo más devastador de la pandemia por el CO VID 19, en una planta del Hospital 12 de Octubre de Madrid.
Nos conduce por entre las camas de los enfermos, sentimos el sudor embutidos en los EPI´s, lloramos la muerte y el dolor, nos aflige la impotencia. Un relato sin florituras, lejos de erudiciones, directo y sobre todo sincero. Una autora que lleva por bandera el compromiso y la ética y con la que vivimos 50 jornadas, contadas día por día, de trabajo extenuante y en primera línea por la salud, contra la crueldad de la enfermedad, poniendo la mirada y el objetivo en una reivindicación elemental: sanidad pública y universal.
Y junto a los textos, los dibujos de uno de nuestros grandes dibujantes de la protesta y la disidencia, Juan Kalvellido. Dibujos de lo pequeño y de lo grande, trazos llenos de historias y personajes, ilustraciones que cuentan la misma historia pero distinta.
Un libro singular: literatura y arte visual perfecta y hermosamente conjuntados.
Oct 13 2020
Tengo un problemón con la bandera española. Me cuesta verla colgada de los balcones sin que me venga automáticamente a la cabeza la derecha más rancia. Si soy sincero del todo, lo que pienso al ver a alguien luciendo mucho la rojigualda es: «Este es facha». Racionalmente, no tiene ni pies ni cabeza porque se supone que ese es un símbolo que nos agrupa a todos. No es necesario simpatizar con el fascismo para ondear una bandera española. Ni siquiera hay que ser de derechas. Basta con ser español, aunque, a mí, emocionalmente, eso me lleve directamente al dictador que obligaba a gritar ¡Viva España! (con decir eso en voz alta también tengo un problema).
Jun 26 2020
Si te duelen los dolores del mundo,
si hay noches que el sueño brilla en otros ojos
y las injusticias te quiebran la mente
tenemos pendiente una revolución.
Tomar todo el poder, cada fábrica y tierra
hasta socorrer todas las gargantas;
tomar las bibliotecas, los museos
hasta que las mentes estén saciadas.
La placa y la porra perderán salvamentos
cuando el control al fin lo tenga el pueblo,
desterrando el miedo, el hambre, la ira
poniendo, por fin, en el centro la vida.
Sacando la voz, las manos, el cuerpo
haciendo nuestros los parques y los conventos,
cada palacio, cada bien del pueblo
que algún gerifalte le robó a los nuestros.
Si te duelen los dolores del mundo
vengo a prometerte que venceremos.
Los monstruos nunca caerán por si mismos,
no caerán, pero les tiraremos.