Ir al contenido

Jarabe tapatío

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Pareja bailando el Jarabe Tapatío frente a la Rotonda de las y los Jaliscienses Ilustres en Guadalajara, Jalisco, México

El jarabe tapatío es una composición musical y una danza folclórica originaria del estado de Jalisco, México. Constituye la variante más conocida de los jarabes mexicanos, un género musical y dancístico desarrollado entre finales del periodo virreinal y el siglo XIX mediante la integración de diversos sones y aires populares en una misma composición.[1]

Tradicionalmente es interpretado por una pareja y representa de manera simbólica el cortejo entre un hombre y una mujer mediante una secuencia de desplazamientos, zapateados y figuras coreográficas. Su ejecución suele acompañarse por conjuntos de mariachi, aunque también forma parte del repertorio de agrupaciones de música tradicional mexicana y orquestas folklóricas.[2]

A lo largo del siglo XX, el jarabe tapatío adquirió una especial relevancia dentro de los procesos de construcción de la identidad cultural mexicana. Su incorporación a espectáculos folklóricos, programas educativos y representaciones artísticas nacionales e internacionales contribuyó a consolidarlo como una de las expresiones más representativas del folclore mexicano y uno de los símbolos culturales más difundidos del país.[3]

Historia

[editar]

Antecedentes

[editar]
El jarabe tapatío

El jarabe constituye uno de los géneros musicales y dancísticos más representativos de la tradición popular mexicana. Su desarrollo comenzó durante el periodo virreinal como resultado del intercambio cultural entre las tradiciones musicales españolas, indígenas y africanas presentes en la Nueva España.[4] A diferencia de otros géneros tradicionales, el jarabe se caracteriza por integrar diversos sones, aires y coplas dentro de una misma composición, dando origen a una forma musical y coreográfica de estructura compuesta.[5]

Desde finales del siglo XVIII, los jarabes gozaron de amplia aceptación entre la población y comenzaron a difundirse en plazas públicas, haciendas, rancherías, ferias y representaciones teatrales.[6] Su carácter festivo, el zapateado y la interacción entre las parejas hicieron que algunas de estas manifestaciones fueran objeto de críticas e incluso de prohibiciones por parte de autoridades civiles y eclesiásticas, que las consideraban contrarias a las normas morales de la época. A pesar de ello, el género continuó expandiéndose y consolidándose en distintas regiones de la Nueva España.[5]

Con el paso del tiempo, el jarabe evolucionó mediante la incorporación de elementos musicales y coreográficos propios de cada región, dando origen a diversas variantes locales. [7]Entre las más conocidas se encuentran el jarabe tapatío, el Jarabe Mixteco, los jarabes michoacanos, los poblanos y otras expresiones regionales que conservan la característica de reunir diferentes sones dentro de una sola pieza musical. Esta diversidad refleja la riqueza del patrimonio musical y dancístico mexicano y la capacidad del género para adaptarse a distintos contextos culturales.[5]

Tras la Independencia de México, los jarabes adquirieron un nuevo significado como expresiones representativas de la identidad nacional. Durante el siglo XIX dejaron de ser únicamente manifestaciones populares para incorporarse gradualmente a los escenarios teatrales y, posteriormente, a los repertorios de agrupaciones folklóricas y académicas.[8] Este proceso de transformación permitió la conservación de numerosas variantes regionales y favoreció que el jarabe tapatío se consolidara como la versión más difundida y reconocida del género.[9]

Origen del jarabe tapatío

[editar]

El jarabe tapatío se desarrolló en el occidente de México, particularmente en la región de Jalisco, como una de las variantes regionales del género de los jarabes mexicanos. Su formación fue el resultado de un proceso gradual de evolución musical y coreográfica ocurrido entre finales del periodo virreinal y el siglo XIX,[10] durante el cual diversos sones y bailes populares se integraron en una sola composición. A diferencia de otras expresiones tradicionales surgidas de una única melodía o danza, el jarabe tapatío heredó la característica propia del género de reunir distintas piezas musicales dentro de una estructura continua.[9][11]

China Poblana y Charro Mexicano

Las primeras manifestaciones del jarabe se documentan desde finales del siglo XVIII, cuando distintas variantes comenzaron a difundirse en la Nueva España. Sin embargo, la forma actualmente conocida como jarabe tapatío se consolidó en Jalisco a lo largo del siglo XIX mediante la práctica popular, la transmisión oral y la incorporación de elementos musicales propios de la región. Este proceso favoreció la creación de una versión con identidad propia que, con el tiempo, alcanzó mayor difusión que otras variantes regionales.[12]

Diversos investigadores coinciden en que el jarabe tapatío no puede atribuirse a un único autor ni a una fecha específica de creación. Su evolución responde a un proceso colectivo en el que participaron músicos, bailadores y comunidades del occidente de México, quienes enriquecieron progresivamente la música y la coreografía mediante la práctica cotidiana. Esta característica es compartida con otras manifestaciones tradicionales del patrimonio cultural mexicano transmitidas de generación en generación.[13]

Aunque durante el siglo XIX el jarabe tapatío ya gozaba de amplia popularidad en Jalisco, su reconocimiento como una de las principales expresiones representativas de la cultura mexicana se consolidó hasta el siglo XX, cuando comenzó a difundirse en escenarios teatrales, instituciones educativas y compañías de danza folklórica. A partir de entonces, la danza dejó de ser una manifestación exclusivamente regional para adquirir un carácter nacional e internacional.[5]

Nacionalización durante el siglo XX

[editar]

Tras la Revolución Mexicana, el jarabe tapatío adquirió una nueva dimensión como parte de las políticas culturales orientadas a fortalecer la identidad nacional. Durante las primeras décadas del siglo XX, diversas instituciones educativas y culturales impulsaron la recuperación y difusión de las tradiciones populares mediante programas de enseñanza, festivales escolares, espectáculos teatrales y compañías de danza folklórica.[14]

En este contexto, el jarabe tapatío fue incorporado al repertorio de agrupaciones artísticas que buscaban representar la diversidad cultural del país. Su presencia en actos cívicos, celebraciones oficiales y escenarios nacionales contribuyó a consolidarlo como una de las principales expresiones de la danza tradicional mexicana. Paralelamente, la imagen integrada por el charro, la china poblana, el mariachi y el jarabe tapatío comenzó a difundirse como una representación emblemática de la identidad nacional.[5]

Diversos investigadores han señalado que este proceso de institucionalización permitió preservar y difundir la danza más allá de su ámbito regional, aunque también favoreció la creación de versiones escénicas adaptadas para teatros y espectáculos folklóricos. La enseñanza sistemática en escuelas de danza y la labor de compañías profesionales contribuyeron a establecer una coreografía cada vez más uniforme, sin sustituir completamente las variantes tradicionales que continuaron practicándose en distintas comunidades.[12]

Como resultado de este proceso, el jarabe tapatío pasó de ser una manifestación regional del occidente de México a convertirse en una de las expresiones culturales más reconocidas del país, condición que se fortaleció durante la segunda mitad del siglo XX gracias a su difusión en festivales nacionales e internacionales.[5]

Coreografía

[editar]

El jarabe tapatío es interpretado tradicionalmente por una pareja y suele describirse como una representación simbólica del cortejo. La coreografía muestra la interacción entre los bailarines mediante desplazamientos, zapateados y figuras que evocan una secuencia de acercamiento entre el hombre y la mujer. [15]

El baile representa el cortejo del hombre hacia la mujer, empezando por una invitación que hace éste a su pareja a iniciar una relación amorosa. A lo largo de la coreografía se puede observar una transición constante por parte de la mujer entre rechazar y aceptar al hombre.[16]

La versión escénica actualmente difundida en agrupaciones folklóricas y escuelas de danza es resultado de procesos de enseñanza, estilización y sistematización desarrollados durante el siglo XX por instituciones culturales, compañías de danza y agrupaciones folklóricas mexicanas.[17]

Difusión internacional

[editar]
Retrato de Anna Pavlova
Retrato de Anna Pavlova

Durante las primeras décadas del siglo XX, el jarabe tapatío comenzó a adquirir reconocimiento fuera de México gracias a su incorporación en espectáculos escénicos y giras internacionales. Este proceso coincidió con el desarrollo de políticas culturales orientadas a proyectar una imagen representativa del país mediante sus expresiones artísticas tradicionales.[9]

Uno de los acontecimientos más significativos en la difusión internacional del jarabe tapatío fue su incorporación al repertorio de la bailarina rusa Anna Pavlova, considerada una de las figuras más importantes del ballet clásico del siglo XX. Durante sus visitas a México en 1919 y 1925, Pavlova presentó la obra Fantasía mexicana, en la que interpretó una adaptación escénica del jarabe tapatío ante públicos nacionales e internacionales.[18]

Diversas investigaciones señalan que una de las versiones más difundidas atribuye a la bailarina mexicana Eva Pérez Caro la enseñanza de la coreografía a Pavlova para su representación escénica. La adaptación incorporó elementos propios de la técnica del ballet sin perder los rasgos fundamentales del baile tradicional, lo que permitió presentar la danza en escenarios internacionales y acercarla a nuevos públicos.[14]

La participación de Pavlova contribuyó a despertar un mayor interés por las danzas tradicionales mexicanas dentro y fuera del país. De acuerdo con Josefina Lavalle, sus presentaciones representaron uno de los primeros momentos en que una manifestación popular mexicana fue incorporada al repertorio de una artista de prestigio internacional, favoreciendo el reconocimiento del jarabe tapatío como una expresión artística de valor escénico.[19]

Durante las décadas posteriores, la proyección internacional del jarabe tapatío continuó fortaleciéndose mediante el trabajo de compañías de danza folklórica, agrupaciones de mariachi, representaciones diplomáticas y festivales culturales. La difusión del cine mexicano durante la llamada Época de Oro también contribuyó a consolidar la imagen del jarabe tapatío, acompañado por el traje de charro y el vestido de china poblana, como uno de los símbolos culturales más reconocibles de México.[9]

En la actualidad, el jarabe tapatío forma parte del repertorio de numerosas compañías de danza folklórica dentro y fuera de México y continúa siendo una de las piezas más representadas en festivales internacionales dedicados a la cultura tradicional mexicana.[9]

Jarabe tapatío

De acuerdo a esta otra versión, este jarabe fue compuesto durante el periodo virreinal como descendiente del jarabe gitano y de la evolución de la interpretación local de los “Sonecillos de mi Tierra” (famosa compañía de teatro española, visitadora de teatros a finales y después del periodo de la colonia); y sería la mezcla con las tradiciones y bailes indígenas lo que finalmente originaron la particularidad del Jarabe tapatío, siendo hasta la Independencia cuando el baile adquirió sus caracteres patrióticos, diferenciándose del zapateado español.[20] Otra controversia reside en el porqué del nombre “jarabe” a este estilo de baile. Por un lado se apela al origen árabe de la palabra “xolot” que significa mezcolanza de hierbas y se le relaciona a la mezcla de pedazos de distintas canciones utilizados para conformar este peculiar baile, lo cual se hace patente en su composición por diversos sones que aparecen en la canción en el siguiente orden:

  • Son del Atole
  • Son del Palomo (Son en que se imita el movimiento de las palomas)
  • La Jarana yucateca
  • Jarabe moreliano
  • La Diana (Son que se toca para festejar)[21]

Diversas investigaciones señalan que el término “jarabe” se utilizaba en la época virreinal para referirse a un conjunto de danzas y sones mestizos practicados en distintos contextos festivos de la Nueva España, particularmente desde finales del siglo XVIII. Estos bailes combinaban elementos musicales y coreográficos de tradición hispana e indígena. [22]

El virrey Félix Berenguer de Marquina prohibió el jarabe tapatío

Durante el periodo colonial, diversas formas de danza popular fueron objeto de regulación o censura por parte de autoridades civiles y eclesiásticas, debido a que se consideraban expresiones festivas con posibles connotaciones morales no aceptadas dentro del orden social colonial. En este contexto, algunos géneros musicales y dancísticos asociados al “jarabe” fueron señalados en distintas fuentes históricas como prácticas controversiales.[23]

Algunas fuentes secundarias mencionan la existencia de disposiciones coloniales que restringían ciertos bailes populares, aunque la documentación específica sobre el “jarabe tapatío” como forma definida en este periodo es limitada y su consolidación como género regional corresponde principalmente a procesos del siglo XIX.[24]

Con el tiempo, el jarabe evolucionó dentro de la tradición escénica mexicana, especialmente durante el siglo XIX y su posterior institucionalización en el siglo XX como parte del repertorio folklórico nacional.[9]

A estos hechos los soportan las palabras del virrey Félix Berenguer de Marquina, el 15 de diciembre de 1802, en un bando que condenaba esa danza, decía dolido: “que en el mes de octubre llegó a su noticia, con gran sentimiento de su corazón, que en esta capital (la ciudad de México) y en otros lugares del reino, se iba introduciendo un baile nombrado Jarabe Gatuno, que por sus deshonestos movimientos, acciones y canto, causaba rubor aún a las personas de menos delicada conciencia”.[25]

Vestimenta

[editar]

La indumentaria tradicional asociada al jarabe tapatío está integrada por el traje de charro y el vestido de china poblana, considerados actualmente dos de los atuendos más representativos de la cultura mexicana. Aunque ambos poseen orígenes históricos distintos y no surgieron específicamente para la ejecución de esta danza, a lo largo del siglo XX se consolidaron como la vestimenta característica del jarabe tapatío gracias a su incorporación en espectáculos folklóricos, programas educativos y representaciones artísticas de carácter nacional.[26]

Vestimenta femenina (china poblana)

[editar]
China Poblana
China Poblana

La bailarina viste el tradicional traje de china poblana, cuya configuración actual se consolidó durante el siglo XIX y fue adoptada posteriormente como uno de los principales símbolos femeninos de México. El atuendo se caracteriza por una blusa blanca bordada, falda amplia decorada con lentejuela o chaquira, enagua, rebozo y zapatillas, complementados con peinado de trenzas adornadas con listones. Aunque existen variantes regionales y escénicas, esta indumentaria es la más difundida en la interpretación del jarabe tapatío.[27]

Charro Mexicano
Charro Mexicano
Vestimenta tradicional para el jarabe tapatío

En su versión escénica moderna, la falda puede incluir múltiples capas de tela o listones que refuerzan el efecto visual del movimiento. Este diseño fue consolidado durante el siglo XX en la representación folklórica institucional del baile, aunque su origen histórico es objeto de debate académico, con interpretaciones que lo vinculan a procesos de mestizaje cultural y representaciones del siglo XIX.[27]

El traje de china poblana se popularizó internacionalmente como símbolo de la mujer mexicana en contextos culturales y exposiciones universales, especialmente a finales del siglo XIX y principios del XX.[27]

Vestimenta masculina (traje de charro)

[editar]

El traje masculino corresponde al charro, personaje cuya indumentaria tiene sus antecedentes en la vestimenta utilizada por los jinetes y hacendados del occidente de México durante los siglos XVIII y XIX. Con el tiempo, este atuendo evolucionó hasta convertirse en uno de los símbolos más representativos de la charrería y de la identidad nacional mexicana. Para la ejecución del jarabe tapatío, el bailarín porta tradicionalmente sombrero de ala ancha, chaquetilla corta, pantalón ajustado con botonadura lateral, camisa, moño y botines, elementos que forman parte de la imagen escénica difundida por las compañías de danza folklórica.[9][26]

El sombrero de ala ancha es un elemento esencial del vestuario masculino, tanto funcional como coreográfico, ya que forma parte de las secuencias del baile. El origen del traje de charro se encuentra en la indumentaria de trabajadores rurales y jinetes de haciendas mexicanas, posteriormente estilizada como símbolo nacional en el siglo XX.[28]

En el contexto del jarabe tapatío, el traje de charro representa el papel masculino dentro de la coreografía de cortejo, caracterizada por la interacción simbólica entre el hombre y la mujer.[29]

La asociación entre el traje de charro, la china poblana, el mariachi y el jarabe tapatío se fortaleció durante la primera mitad del siglo XX como parte de los procesos de construcción de una identidad nacional impulsados por instituciones culturales, espectáculos folklóricos y el cine mexicano. Esta imagen conjunta terminó por convertirse en una de las representaciones visuales más reconocidas de México tanto dentro del país como en el extranjero.[27]

En la actualidad, la indumentaria utilizada en el jarabe tapatío mantiene un carácter predominantemente escénico y ceremonial. Aunque conserva los rasgos generales de los trajes tradicionales, las versiones empleadas por compañías de danza folklórica suelen incorporar materiales, bordados y acabados adaptados a las necesidades de la representación artística, preservando al mismo tiempo los elementos considerados emblemáticos de esta expresión cultural..[30]

Música

[editar]

El jarabe tapatío pertenece a la tradición musical de los jarabes mexicanos, un género caracterizado por integrar diversos sones y aires populares dentro de una misma composición. Esta estructura, conocida como ''jarabe'', distingue a la obra de otras formas musicales tradicionales mexicanas, ya que combina varias secciones sucesivas con cambios de melodía, ritmo y carácter interpretativo..[15]

A diferencia de una composición de estructura única, el jarabe tapatío presenta una sucesión de fragmentos musicales que acompañan el desarrollo progresivo de la coreografía. Las distintas versiones conservadas a través de la tradición oral muestran variaciones en el orden de algunas secciones y en los arreglos instrumentales, resultado de la evolución histórica del género y de las adaptaciones realizadas por músicos de distintas épocas.[31]

Diversos estudios coinciden en que la forma musical actualmente más difundida se consolidó durante el siglo XIX y continuó evolucionando a lo largo del siglo XX mediante arreglos e interpretaciones realizados por conjuntos tradicionales y agrupaciones de mariachi. Debido a su transmisión oral, no existe consenso sobre un único autor de la composición; por el contrario, el jarabe tapatío es considerado una obra de formación colectiva que fue adquiriendo su configuración actual mediante un proceso continuo de adaptación musical.[32]

La interpretación tradicional se realiza principalmente por conjuntos de mariachi, integrados por instrumentos de cuerda como violines, vihuela, guitarrón y guitarras, a los que posteriormente se incorporaron trompetas como parte del desarrollo del mariachi moderno. Además de su presencia en el repertorio mariachero, el jarabe tapatío ha sido interpretado por orquestas, bandas y agrupaciones folklóricas tanto en México como en el extranjero.[31]

Coreografía

[editar]
Ballet Folklórico Aztlán bailando jarabe tapatío en Ottawa , Canadá

El jarabe tapatío es una danza de pareja que tradicionalmente representa una alegoría del cortejo. La coreografía desarrolla un diálogo entre los bailarines mediante desplazamientos, giros, zapateados y cambios de posición que simbolizan el acercamiento progresivo entre el hombre y la mujer. Aunque existen diversas interpretaciones sobre su significado, la mayoría de los estudios coinciden en que la danza expresa una relación de galantería y aceptación mutua dentro del lenguaje simbólico propio del folclore mexicano.[33]

Uno de los elementos más característicos de la coreografía es el zapateado, cuya ejecución constituye tanto un recurso rítmico como un elemento expresivo. Los movimientos de los pies acompañan y complementan la música, estableciendo un diálogo constante con los instrumentos que interpretan la pieza. La precisión del zapateado, la coordinación entre ambos bailarines y la sincronía con la estructura musical forman parte de los aspectos técnicos más importantes de la danza.[9]

La coreografía combina momentos de desplazamiento libre con figuras ejecutadas frente a frente, vueltas, cruces y cambios de dirección. A diferencia de otras danzas tradicionales mexicanas, el contacto físico entre los bailarines es mínimo, ya que la comunicación escénica se desarrolla principalmente mediante la postura corporal, la mirada, los movimientos coordinados y el ritmo del zapateado.[5]

Uno de los recursos escénicos más representativos del jarabe tapatío es el uso del sombrero del bailarín. Hacia el final de la danza, el sombrero se coloca sobre el suelo como parte del desarrollo coreográfico y simboliza la culminación del cortejo. Esta figura se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la danza y ha contribuido a su identificación dentro y fuera de México.[12]

Referencias

[editar]
  1. ↑ «Jarabe Tapatío - La Danza del Sombrero Mexicano | donQuijote». www.donquijote.org. Consultado el 11 de septiembre de 2026.
  2. ↑ Gallegos, Angela (7 de marzo de 2024). «El Jarabe Tapatío - Baile Folclórico mexicano». EL CENTRAL Hispanic News (en inglés estadounidense). Consultado el 11 de septiembre de 2026.
  3. ↑ Desconocido, México (23 de agosto de 2010). «El Jarabe Tapatío (Jalisco) - México Desconocido». México Desconocido. Archivado desde el original el 18 de febrero de 2026. Consultado el 11 de septiembre de 2026.
  4. ↑ Hernández, José Miguel (7 de abril de 2020). «Jarabe tapatío: Origen e historia del popular baile mexicano». Grupo Milenio. Consultado el 11 de septiembre de 2026.
  5. 1 2 3 4 5 6 7 Saldívar, Gabriel (1935). «El jarabe, baile popular mexicano.». Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia: 305-326. ISSN 0374-5317. Consultado el 24 de junio de 2026.
  6. ↑ «El jarabe tapatío, la danza rebelde que nos dio identidad». El Universal. Consultado el 11 de septiembre de 2026.
  7. ↑ «El jarabe tapatío, la libertad mexicana dentro de un baile». México desconocido. Consultado el 10-09-2026.
  8. ↑ «Este es el origen y significado del jarabe tapatío, baile tradicional folclórico». El Informador :: Noticias de Jalisco, México, Deportes & Entretenimiento. 9 de mayo de 2024. Consultado el 11 de septiembre de 2026.
  9. 1 2 3 4 5 6 7 8 Lavalle, Josefina (1988). El jarabe... El jarabe ranchero o jarabe de Jalisco (Versión recopilada por el Dr. Francisco Sánchez Flores). Cenidi Danza/INBA. Consultado el 24 de junio de 2026.
  10. ↑ Semblanza, Mariachi (14 de mayo de 2013). «Jarabe». Mariachi semblanza - El Mariachi de Barcelona. Consultado el 11 de septiembre de 2026.
  11. ↑ Saldívar y Silva, 1935, p. 312-318
  12. 1 2 3 Mendoza, Gabriela (2013). «The Jarabe Tapatío: Imagining Race, Nation, Class, and Gender in 1920s Mexico». The Jarabe Tapatío: Imagining Race, Nation, Class, and Gender in 1920s Mexico. Consultado el 20062026.
  13. ↑ «Latin American dance - Mexico, Folk, Rituals | Britannica». Encyclopedia Britannica (en inglés). Consultado el 24 de junio de 2026.
  14. 1 2 «El jarabe | Danza.CO». https://danza.co/. Consultado el 24 de junio de 2026.
  15. 1 2 EL JARABE SUENA A LETANÍA. Colegio de Mexico. 1 de enero de 2000. pp. 45-68. ISBN 978-607-628-552-7. Consultado el 24 de junio de 2026.
  16. ↑ Iglesias y Cabrera, Sonia (14 de noviembre de 2016). «El Jarabe Tapatío».
  17. ↑ «Jarabe | Traditional, Mexican Folk & Regional | Britannica». Encyclopedia Britannica (en inglés). Consultado el 24 de junio de 2026.
  18. ↑ «Internet Archive: Digital Library of Free & Borrowable Texts, Movies, Music & Wayback Machine». archive.org. Consultado el 24 de junio de 2026.
  19. ↑ Gallegos, Angela (7 de marzo de 2024). «El Jarabe Tapatío - Baile Folclórico mexicano». EL CENTRAL Hispanic News (en inglés estadounidense). Consultado el 24 de junio de 2026.
  20. ↑ Cervantes Larios, Natalia (2009). «Curiosidades de una herencia incómoda». En Evelia Trejo y Álvaro Matute, ed. Escribir la historia en el siglo XX. Treinta lecturas. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas. pp. 499pp.- 510pp. ISBN 970-32-2281-1. Consultado el 10-09-2026.
  21. ↑ Espinosa Hernández, Karla Andrea (2021). «El jarabe tapatío: un análisis semiológico-estructuralista». Tesis de licenciatura de la Universidad Autónoma del Estado de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Consultado el 11-09-2026.
  22. ↑ «Vicente T. Mendoza. El Romance Español y el Corrido Mexicano | Revista Mexicana de Sociología». revistamexicanadesociologia.unam.mx. Consultado el 24 de junio de 2026.
  23. ↑ «The Society of Folk Dance Historians (SFDH) - El Jarabe Tapatío». sfdh.us. Consultado el 24 de junio de 2026.
  24. ↑ «Vicente T. Mendoza. El Romance Español y el Corrido Mexicano | Revista Mexicana de Sociología». revistamexicanadesociologia.unam.mx. Consultado el 24 de junio de 2026.
  25. ↑ «Mexicotravelclub: Bailando el Jarabe Tapatío».
  26. 1 2 Lavalle, Josefina (1988). El jarabe... El jarabe ranchero o jarabe de Jalisco (Versión recopilada por el Dr. Francisco Sánchez Flores). Cenidi Danza/INBA. Consultado el 24 de junio de 2026.
  27. 1 2 3 4 Casasola, Casasola (22 de julio de 2025). «Charro y China poblana bailan el Jarabe Tapatío». INAH,. Consultado el 24 de junio de 2026.
  28. ↑ «The Society of Folk Dance Historians (SFDH) - El Jarabe Tapatío». sfdh.us. Consultado el 24 de junio de 2026.
  29. ↑ «Mexican hat dance | Britannica». Encyclopedia Britannica (en inglés). Consultado el 24 de junio de 2026.
  30. ↑ Historia, Instituto Nacional de Antropología e. «Repositorio del Instituto Nacional de Antropología e Historia». Repositorio INAH. Consultado el 24 de junio de 2026.
  31. 1 2 «El jarabe | Danza.CO». https://danza.co/. Consultado el 24 de junio de 2026.
  32. ↑ «Jarabe tapatío de México para el mundo ¿conoces su origen? - El Occidental». OEM. Consultado el 24 de junio de 2026.
  33. ↑ «Don Quijote: Jarabe Tapatío».

Bibliografía

[editar]
  • Saldivar y Silva, Gabriel (31 de diciembre de 1935). «El jarabe, baile popular mexicano». Anales del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía II (27). Consultado el 22 de mayo de 2021. 
  • Bailando el jarabe tapatío en Música y Danza, Jalisco. (2016). Mexicotravelclub.com. Retrieved 29 April 2016, from
  • Compañía de Danza Folklorica Mexicana de Chicago. (2016). Retrieved 28 April 2016, from Archivado el 12 de mayo de 2016 en Wayback Machine.
  • Danzas y trajes típicos de Jalisco. “Jarabe tapatío.” Internet Archive Way Back Machine.
  • Stacy, L. (2003). Mexico and the United States. New York: Marshall Cavendish.

Enlaces externos

[editar]