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Machtergreifung

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96 placas de pizarra, una por cada miembro del Reichstag de la República de Weimar asesinados por los nazis después del ascenso de Adolf Hitler al poder el 30 de enero de 1933.

Machtergreifung, Machtübernahme o Machtübergabe (traducido como "toma del poder", "adquisición de poder" o "transferencia de poder") son los términos utilizados posteriormente para denominar el nombramiento de Adolf Hitler, führer del Partido Nazi, como Canciller del Reich el 30 de enero de 1933.[1][2]

Sin embargo, como ha señalado el historiador estadounidense Henry Ashby Turner, «igual que sucedió con tantos otros episodios de la mitología de su Tercer Reich, la creencia de que lo que tuvo lugar el 30 de enero de 1933 fue una toma de poder es falsa. En realidad, Hitler no se hizo con el poder; le fue entregado por los hombres que en ese momento controlaban el destino de Alemania». «Tan solo un mes antes, Hitler parecía estar acabado. Su partido había sufrido un asombroso revés en las últimas elecciones y esta situación empeoró todavía más en los comicios locales y estatales posteriores. Los casos de deserción y rebeldía eran cada vez más frecuentes entre sus defraudados seguidores. Los índices de recuperación económica amenazaban con despojarlo de uno de los argumentos que más había explotado, con éxito, desde el comienzo de la Depresión», añade Turner.[3]

El Gabinete Hitler, el 30 de enero de 1933 en la Cancillería del Reich

El 30 de enero de 1933 el presidente del Reich Paul von Hindenburg nombró a Adolf Hitler canciller al frente de un gobierno que solo contaba con dos ministros pertenecientes al Partido Nazi (Wilhelm Frick y Hermann Göring), mientras los demás integrantes del gabinete pertenecían a una coalición derechista convocada por el político Franz von Papen, quien había encabezado la conspiración para desalojar del poder al Kurt von Schleicher.

Papen creyó posible "dominar" a Hitler aprovechando que bajo la República de Weimar el canciller estaba obligado a tomar decisiones con acuerdo del gabinete, menospreciando la posibilidad que los nazis recurrieran a la violencia para instaurar leyes de emergencia tras el Incendio del Reichstag y que en pocos meses anularan la influencia de los conservadores de Papen.

Referencias

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  1. ↑ Vgl. etwa Bernd Jürgen Wendt, Das nationalsozialistische Deutschland (Beiträge zur Politik und Zeitgeschichte). Hrsg. von der Landeszentrale für politische Bildungsarbeit Berlin in Verb. mit Eckhard Jesse, Leske + Budrich, Opladen 2000, ISBN 3-8100-2513-5, S. 88.
  2. ↑ Bibliografía sobre Machtergreifung, en Ferrán Gallego, De Múnich a Auschwitz
  3. ↑ Turner, 2002, pp. 276-277. «Según se dice, cuando Hitler logró su objetivo se sorprendió, como había hecho en un muchas otras ocasiones, de haberse salvado cuando todo parecía perdido. Este asombroso cambio de rumbo marcó profundamente al nuevo canciller de Alemania, pues vino a confirmar su creencia de que era un hombre elegido por el destino, que con plena seguridad lograría su propósito de dominar toda Alemania, llevar a cabo una purificación étnica, expandir sus fronteras mediante conquistas y convertirla en la potencia que sometiese a Europa para los tiempos venideros. Los últimos acontecimientos también justificaban la estrategia de todo o nada [no entrar en el gobierno si no era como canciller] que había seguido para hacerse con el poder».

Bibliografía

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Véase también

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