Tapada limeña
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Tapada limeña era la denominación que se usaba en la época del virreinato del Perú y los primeros años de la República para designar a las limeñas que tapaban sus cabezas y caras con mantones de seda, dejando al descubierto uno de sus ojos.[1] Su uso comenzó a partir del siglo XVI[2] y se extendió hasta bien entrado el siglo XIX, es decir, su uso se extendió durante tres siglos y no solo se circunscribió a la Ciudad de los Reyes, sino también a otras ciudades importantes de la región. En Lima, la costumbre permaneció hasta bien entrada la República, cuando fue relegada por las modas francesas.[3]
Antecedentes
[editar]En 1583 el arzobispo de Lima Toribio de Mogrovejo pronunció un enérgico rechazo a la limeña costumbre de usar la saya y el manto como prendas habituales con que vestían las mujeres en la capital. Esto ocurrió durante el Tercer Concilio Limense (1582-1583), que él mismo presidió y que originó una censura que las Cortes de 1586 confirmaron durante el reinado de Felipe II. Se convino que las infractoras fueran multadas con 3000 maravedíes. El temor ante esta costumbre, ya muy extendida entre las limeñas y que tantos malentendidos y confusiones había generado, hizo sospechar a las autoridades que se estaban dando los primeros casos de travestismo en el Virreinato.
Origen
[editar]El uso de la saya y el manto, prendas distintivas de la tapada limeña, apareció en Lima hacia 1560. Su origen se relaciona con las cobijadas de Vejer de la Frontera, pues los trajes son semejantes, y, a su vez estos, con los trajes moriscos por las innegables semejanzas que guardan con los trajes que cubren el cuerpo de las musulmanas, aunque se ha descartado pues aparecieron posterior a la presencia musulmana, sobre los siglos XVII y XVIII.[4]
Los primeros testimonios oficiales que tratan sobre la vestimenta fueron del acta de las Cortes de 1586:
Ha venido a tal extremo el uso de andar tapadas a las mujeres, que de ello han resultado grandes ofensas a Dios i notable daño a la república, a causa de que aquella forma no reconoce el padre a la hija, ni el marido a la mujer, ni el hermano a la hermana [...].[5]
Muchas fueron las ordenanzas posteriores a esta acta, pero ninguna pudo disuadir a las limeñas.[cita requerida]
Características
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La saya era una falda de seda grande y larga, de colores azul, castaño, verde o negro. Para asegurarla se usaba un cinturón que la ceñía al talle de la mujer. No era extraño que algunas menos agraciadas usaran caderas postizas que exageraban sus dotes naturales. Por debajo de esta falda se podía ver el pequeño pie (calzado con un zapato de raso bordado) que también hizo famosas a las antiguas limeñas. El manto también era de seda, se ataba a la cintura y subía por la espalda hasta cubrir la cabeza y el rostro, dejando al descubierto un ojo y acaso los brazos.[7]
Uso político de la saya
[editar]Con el tiempo, las variedades de los trajes fueron de la mano con el clima político que las tapadas aprovechaban para favorecer a sus caudillos. A Felipe Santiago Salaverry con la saya salaverrina, a Agustín Gamarra con la saya gamarrina, a Luis José de Orbegoso y Moncada con la saya orbegosina.
Las tapadas limeñas fueron un ícono en la Lima antigua, una presencia original que no existió en ninguna otra ciudad de Hispanoamérica.[cita requerida] El juego de insinuación, el símbolo de clandestinidad,[1] acaso de una incipiente libertad femenina,[8] llamaron la atención de los visitantes que pasaron por la capital peruana durante los trescientos años en que se usó el traje. En el siglo XIX fueron pintadas por el francés Léonce Angrand, el alemán Johann Moritz Rugendas y el mulato limeño Pancho Fierro, así como llevadas a escena por Manuel Ascencio Segura en su obra satírica La saya y el manto.
Por su parte, en Peregrinaciones de una paria (1838), Flora Tristán escribió sobre la saya:
Se hace de diferentes telas según la jerarquía de los rangos y la diversidad de las fortunas [...]. Sólo en Lima se las puede hacer y las limeñas pretenden que es preciso nacer en Lima para poder ser un obrero en caya.Flora Tristán, Peregrinaciones de una paria (1838)
Declive
[editar]La tapada limeña no fue una moda pues la resistencia al cambio y el apego a la tradición denotan una estabilidad y una comodidad que permitió el chismorreo, las intrigas y otras costumbres limeñas. Tras trescientos años de vigencia, la tapada fue desapareciendo y, hacia 1860, la moda afrancesada había desplazado a la saya y el manto.
Al fin perdió completamente su imperio la saya; al fin desapareció el cucurucho llamado «manto»; pero la limeña necesita algo que agregue el misterio á su belleza; ha adoptado la «manta chilena», con la cual se cubre y disfraza aunque no tan completamente como con el manto.
La manta servia, como servia la saya, para visitas de confianza, y para ir al templo.[9]
Referencias literarias
[editar]Ricardo Palma, en su leyenda «Predestinación» en Tradiciones peruanas, las menciona: «Aquella tarde tenía lugar la fiesta de la Porciúncula, y desde las doce de la mañana estaban ocupados los bancos por esas huríes veladas, que la imitación de costumbres europeas ha desterrado —hablamos de las tapadas—. ¡Dolorosa observación! La saya y manto ha desaparecido llevándose consigo la sal epigramática, la espiritual travesura de la limeña».[10]
Galería
[editar]- Pintura de Mauricio Rugendas (hacia 1800)
- Destapada, grabado de 1835
- Saya y Manto del año 1854, acuarela de Pancho Fierro
- Fotografía de Eugenio Maunoury (c. 1865)
- Recreación de una tapada frente a la Basílica de San Francisco
- Estatua de tapada frente al Pabellón Morisco del Parque de la Exposición
- Grafiti en Lima (2019)
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- 1 2 Deborah A. Poole (1988). «A One-Eyed Gaze: Gender in 19th Century Illustration of Peru». Dialectical Anthropology (en inglés) 13 (4): 333-364. ISSN 0304-4092. JSTOR 29790289. S2CID 143505965. doi:10.1007/BF00243666.
- ↑ Deisy Alejandra Esquivel Ronceros (2019). «Análisis psicológico de la mujer en la tradición "La conspiración de la saya y manto", de Ricardo Palma». El Palma de la Juventud 1 (1): 125-132. S2CID 243720832. doi:10.31381/epdlj.v1i1.4004.
- ↑ Mendoza Sheen, Susana (12 de enero de 2009). La rebeldía de las tapadas (104). Editora Perú. pp. 10-11. Consultado el 9 de abril de 2023.
- ↑ Cañas, Jesús A. (20 de agosto de 2017). «La enigmática tradición perdida que se ha convertido en emblema de Vejer». EL PAÍS. Consultado el 23 de agosto de 2017.
- ↑ Valera, Juan (1888). Montaner y Simon, ed. Historia general de España desde los tiempos primitivos hasta la muerte de Fernando VII. calle de Aragón número 309.311. p. 286.
- ↑ «Una Señora de paseo en la saya nueva llamada obregosina». Museo Nacional de Bellas Artes (Buenos Aires).
- ↑ Nuño, Ada (21 de febrero de 2023). «La historia de la tapada limeña: cuando cubrir el rostro era sinónimo de libertad». elconfidencial.com. Consultado el 9 de mayo de 2026.
- ↑ Martín, Luis (2000) [1983]. Daughters of the Conquistadores: Women of the Viceroyalty of Peru [Las hijas de los conquistadores: mujeres de Virreinato del Perú]. Barcelona: Editorial Casiopea. ISBN 0-87074-297-3. OCLC 877929075.
- ↑ Fuentes, 1867, p. 120.
- ↑ Predestinación, de Ricardo Palma
Bibliografía
[editar]- Jorge Basadre Grohmann, "Historia de la República del Perú", Lima, 2005.
- Fuentes, Manuel A. (1867). Lima. Apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres. París: Firmin Didot Hnos. e Hijos.
Enlaces externos
[editar]- Les podcasts de la Sorbonne nouvelle, presentación de las aquarelas de Leonce Angrand.
- Con manto y saya. La tapada limeña (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última). (Museo de América - España)