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lunes, 6 de diciembre de 2010

El Barça se equivocó, la Federación lo causó


Aunque hoy se debería hablar de que el Barça copa las tres primeras posiciones del Balón de Oro 2010, lo que viene a confirmar que el equipo es la clara referencia mundial por mucho que algunos quieran maquillarlo; de que Iniesta se va a llevar, de manera injusta el galardón por delante de Xavi (el verdadero merecedor) y Messi por el hecho de haber metido un gol en la final del Mundial (menos mal que no marcó Xabi Alonso) y de que La Masía ha situado, tras décadas de trabajo, a tres de sus jugadores como los mejores del mundo; seguimos hablando del viaje-chapuza a Pamplona. Será porque así interesa en la denominada por Laporta y cada vez más popular 'caverna mediática'.

El partido en Pamplona resultó, al final, mucho más fácil de ganar (en lo deportivo) de lo esperado. Las dificultades para sumar los tres puntos en el Reyno de Navarra (en nuestros corazones, siempre El Sadar) estuvieron en el viaje, en la odisea que supuso el desplazamiento desde el Camp Nou para la plantilla culé. Y en la sarta de mentiras con que se pretende desprestigiar a Pep Guardiola a raíz de una serie de errores cometidos por el Barça y un cúmulo de despropósitos de la Real Federación Española de Fútbol.

El caso es que, con el asunto de los controladores aéreos, el Barça se vio imposibilitado para viajar a Pamplona en avión. La versión oficial del Barça es que el propio presidente, Sandro Rosell, se puso en contacto en la tarde del viernes con Osasuna y la Federación para explicar la problemática y encontró condescendencia. El sábado por la mañana era imposible viajar en avión y la Federación, como posteriormente reconoció el tal Jorge Pérez, le aseguró a los directivos culés que, si no era posible viajar en avión, el partido se aplazaba al domingo. El Barça, por tanto, cambió su plan y citó a los jugadores a las 16.30 en el Camp Nou para viajar en tres y autobús el sábado por la tarde y jugar el domingo.

Sí, es cierto que el Barça se equivocó. Creo, sinceramente, que debería, ante la situación que había en los aeropuertos españoles, haber emprendido el viaje hasta Zaragoza en AVE en la mañana del sábado. Y después, carretera hasta Pamplona. Cerca de las 14.30 horas el equipo estaría en el hotel, podría comer y echar la siesta antes del partido. El Barça debería haber hecho eso, considero. Y no debería haberse fiado de la 'palabra' de un federativo, puesto que han dado muestras más que suficientes de su incapacidad organizativa. Pero quien propició ese error culé fue la Federación. Jorge Pérez, no sé ni que cargo tiene, ha reconocido que prometió al Barça que suspendería el partido. Eso sí, lo hizo sin contar con el otro contendiente, Osasuna. Al club navarro, lógicamente, no le interesaba cambiar la fecha del partido e hizo valer su posibilidad de mantener la hora. Si los demás han viajado en bus, también el Barça debía hacerlo. Y me parece perfecto. Fue entonces cuando, a la carrera, el Barça citó a sus jugadores una hora antes y emprendió viaje relámpago, llegó al estadio navarro a las 20.03 horas y jugó, maravillosamente una vez más salvo en los 20 primeros minutos, en el Reyno de Navarra. 0-3, una ducha y de nuevo para Barcelona, esta vez sí en avión.

En estos párrafos previos están incluidas, aunque sean entre líneas, la totalidad de argumentaciones contra quienes aseguran que el Barça fue de sobrado. Dicen unos que el Barça se negó a viajar el día antes. Otros, que se negaba a viajar en tren y autobús. Algunos, que todo es capricho de Guardiola. Por partes.

En primer lugar, es rotundamente falso que el Barça no quisiera viajar el día antes a Pamplona. de hecho, una vez conocida la 'suspensión' del encuentro, había citado a sus jugadores en el Camp Nou para ir la propia tarde del sábado al Reyno de Navarra.

También es falso que 'solo' quisiera viajar en avión. Porque, de hecho, acabó viajando en tren y bus y tenía pensado hacerlo una vez confirmado el 'aplazamiento'. Y ya la temporada pasada viajó hasta Milán en autobús ante la imposibilidad de confirmar que sería posible hacerlo en avión.

Y, si creemos a la nota informativa difundida por el club, la carta abierta de Sandro Rosell y las palabras de Jorge Pérez (no tenemos por qué no hacerlo y encima todas ellas confirmarían esta teoría), no fue capricho de Guardiola montar un número, sino una consecuencia del exceso de confianza de Rosell en la palabra de un directivo de la Federación y la inoperancia del propio organismo, capaz de prometer algo antes de tener la certeza absoluta de que así sera.

Supongo que jode, jode mucho, que aún sin entrenar, sin calentar y recién bajados el autobús, el Barça siga dando lecciones partido tras partido. Y que hay que demonizar al técnico que está relegando al Real Madrid de sus amores a un segundo puesto constante. Pero hacerlo a base de mentiras es no solo triste, sino incluso denunciable. Entraríamos en una espiral peligrosa, pero sería curioso ver a Relaños, Indas y demás forofos sinvergüenzas amparados en un 'título' de periodismo declarando ante un juez que "es evidente" el trato de favor federativo de la Federación con el Barça solo cinco días después de que a Sergio Ramos le cayera un único partido de suspensión por una entrada sin balón y dos agresiones.

Y no entiendo ni entenderé la obsesión de los periódicos, radios y televisiones de la capital con que el Barça viaje el día antes del partido. ¿Acaso ha ido mal así?

P.D: No diré eso de "hay que leer al maestro" porque jamás había leído a Rubén Uría, pero su artículo de hoy es impecable.

La plantilla celebra uno de los tres goles marcados (Foto: abc.es)

viernes, 3 de diciembre de 2010

Una vuelta impecable

Han pasado ya cuatro días, en la tarde-noche de mañana tanto Barça como Real Madrid tienen complicados compromisos ligueros, pero se sigue hablando (casi exclusivamente) del Clásico. Algo que a los culés nos hace gracia por el resultado que se dio y por la exhibición del equipo de Pep Guardiola, pero que ya empieza a cansar. El partido se jugó y no tiene sentido ninguno darle más vueltas, hay que mirar al frente y al futuro porque, si seguimos dorándonos la píldora corremos el serio peligro de pagar muy caro una noche histórica.

Porque, no lo olvidemos, el Clásico fue un partido, uno más, de una Liga de 38 jornadas. Seguramente las consecuencias morales de la victoria culé van más allá de los tres puntos, pero decir que se ha ganado la Liga o que esta Liga ya solo puede perderla el Barça es rozar el ridículo. Con su juego y su triunfo el Barça mandó un evidente mensaje; sigue con hambre, luchará hasta la extenuación y no venderá barata su derrota. Pero para ganar la Liga quedan aún 25 partidos pendientes y uno de ellos, ojo, en el Santiago Bernabéu.

El gran objetivo culé en estos momentos, la mentalidad con la que Pep Guardiola querrá a su plantilla hasta que llegue el segundo gran Clásico, es la de sumar el mayor número de puntos posibles. El objetivo claro debe ser llegar al estadio madridista por delante en la clasificación y, a ser posible, con una renta que permita seguir al frente aún en caso de victoria. Será complicado, porque el cada vez más evidente patético nivel de la competición liguera hará que, para tomar una renta mayor, se sumen más de 15 victorias, sino 18. El Real Madrid, ese equipo que salió vapuleado del Camp Nou no va a perder muchos puntos por el camino al Bernabéu: primero porque hay pocos equipos capacitados para plantarle cara en la Liga Española, y segundo porque sigue siendo un buen equipo que hace hace cinco días era el líder continental con más puntos sumados.

Por ello, seguir besándonos por lo guapos que somos y lo bien que jugamos es peligroso. Muy peligroso. El Barça se mide esta noche a Osasuna en un campo muy complicado, donde siempre es difícil ganar, y con el peligro de acusar el mal de altura. Ojito que podemos, en dos horas, perder parte de la enorme autoestima que nos dieron los cinco goles del lunes. De la concentración con que se salte al Reyno de Navarra dependerá en buena medida el cumplimiento del objetivo de los próximos meses: realizar una vuelta de competición prácticamente impecable (teniendo que jugar en Sevilla, Valencia y Villarreal, entre otros) para llegar en ventaja al Madrid-Barça.

P.D: Sí que quería, pese a que soy el primero que habla de pasar página, hacer una reflexión sobre el Clásico. ¿Cómo, a los mismos que veneran (no entro en si con razón o sin razón) a Raúl por mandar callar al Camp Nou les parece una ofensa que Piqué celebre la 'manita' delante de su grada, en su estadio, sin ningún tipo de gesto despreciativo y en un momento de euforia generalizada?


Xavi celebra el 1-0 ante el Madrid (foto: pamboleros.net)

martes, 28 de septiembre de 2010

Ganar en Kazan, cuestión de orgullo

Sería un duelo más, pero el duelo de Kazan es algo más que un partido para el Barça. Ganar a los rusos es casi una cuestión de orgullo por muchas razones, pero, principalmente, para sacarnos la espinita de los resultados de la temporada pasada ante el Rubin.

El partido de Kazan es, en primer lugar, una nueva oportunidad de demostrar la valía del grupo aún en ausencia de Leo Messi. Demostrado en la Liga que se puede dar un buen nivel sin el mejor jugador del mundo (no ante el Sporting, pero la exhibición de San Mamés habla por sí sola), vencer en Rusia sin Leo sería demostrar nuevamente que se puede dar la talla a nivel europeo (aunque no al más alto nivel, todo sea dicho). Pese a que Messi es importante, casi impresindible, el Barça está capacitado para ganar en el 90% de escenarios, sufriendo mucho más, pero sin su estrella. Y, aunque nuestro grupo sea para algunos de 'Europa Liga' (ser cabeza de serie tiene estar ventajas), ganar en Europa a domicilio nunca es sencillo.

Pero, por otro lado, y casi siendo la razón más importante, hay que intentar traer los tres puntos de Rusia para acallar algunas de las pocas voces sensatas que quedan críticas hacia el Barça. Los rusos, de los que hace un año casi nos reíamos, nos ganaron en el Camp Nou y no hicieron lo propio en Rusia porque bajo palos había un señor llamado Víctor y apellidado Valdés. El Rubin Kazan generó una de las pocas manchas que hay en el expediente del barça desde que Guardiola está en el banquillo y, por eso, ganar es una cuestión de orgullo.

Eso sí, tampoco hay que permitir que se convierta en una obsesión. Lo más importante es clasificarse como líder de grupo y seguir progresando en el juego, más que ganar por cualquier medio. Pero, personalmente, tengo la sensación de que ganar en Kazan, tal y como sucedió con la victoria en el Vicente Calderón, supondría un golpe de moral muy positivo para el grupo... y volver a pinchar podría generar algunas dudas.

El Rubin Kazan dio el golpe el pasado otoño en el Camp Nou.

domingo, 22 de agosto de 2010

Lo más normal

El Barça afrontaba en la tarde-noche de ayer la vuelta de la Supercopa de España. Un partido por lo general incómodo, un torneo de importancia relativa, en el que, sin embargo, el equipo de Pep Guardiola tenía la obligación de al menos dar una buena imagen para acallar las críticas que ya habían surgido por la derrota de Sevilla.

Unas críticas, por otro lado, completamente injustas. Se habló de que Pep Guardiola había tirado la Supercopa (¿no se dio nadie cuenta de que quedaba otro partido?), de que debían jugar los campeones del mundo, de que el equipo no ofrecía garantías... Críticas injustas, digo, porque el Sevilla no mereció el triunfo ni el Barça un castigo tan severo.

Aquel día el Barça fue netamente superior en la primera mitad y mereció mayor ventaja. El tanto de Ibrahimovic fue poco premio para un equipo plagado de suplentes y canteranos que, si perdió, fue porque cuando el fondo físico comenzó a menguar, se hizo patente la falta de experiencia. Los Oriol Romeu, Jonathan y Thiago demostraron cualidades con el esférico, ser capaces de mantener el estilo, pero les faltó 'sabiduría' para dormir el encuentro cuando se puso en contra. Una experiencia, por otro lado, que anoche sí demostraron los Xavi, Busquets y Piqué cuando el Sevilla apretaba merced a su mejor preparación física.

Como decía, el Barça necesitaba anoche mandar un mensaje claro; sigue siendo el mejor, tiene hambre de títulos y puede ganar o no, pero no va a ser una comparsa ni le va asuperar ningún equipo por muchos fichajes que realice. El 3-1 de Sevilla era, para algunos, muestra de la nula capacidad del banquillo, de la falta de ambición.

¿Qué podía pasar en tales circunstancias? Pues sucedió lo más normal. El Barça, aún sin algunos jugadores clave (Iniesta, Villa, Puyol) saltó al Camp Nou a comerse a su rival, a demostrar que sigue teniendo hambre y a sumar un nuevo título, aunque secundario. Siempre es mejor ganar la Supercopa que perderla, porque caer puede generar dudas. Un repasito como el de anoche y el saber estar en los momentos complicados (el Sevilla está en mejor forma porque tiene la previa de Champions como gran objetivo), da confianza y sirve para mandar un aviso.

Esto, sumado a la presencia del mejor futbolista del planeta, Leo Messi, aunque aún lejos de su mejor nivel, hacen del Barça un equipo de ensueño, reconocible pero difícilmente abordable-

Y pasó, también, lo más normal cuando enfrente tienes un equipo 'amarrategui' con un técnico nefasto. Antonio Álvarez recogió la gran herencia de Manolo Jiménez y trató de tacharla de 'marrón' para dar mayor mérito a sus logros. Ganóla Copa (de manera injusta) ante el Atlético, pero con él el equipo es soberbio en exceso, menos ambicioso (ayer se encerró a verlas venir y en Braga, el miércoles pasado, sesteó hasta que recibió su merecido), menos aguerrido y más voluble que con su predecesor. Posiblemente el miércoles José María del Nido se dé cuenta del tremendo error que cometió.

Foto de familia de los campeones (Foto: elmundo.es)

lunes, 9 de agosto de 2010

Qué hacer sin Cesc

La ruptura de las 'negociaciones' para incorporar a Cesc Fábregas han abierto un sinfín de especulaciones. Es claro y notorio que a Pep Guardiola se le han roto todos los esquemas, puesto que sus únicas peticiones expresas habían sido Villa y el catalán, pero hasta la fecha el técnico ha demostrado una gran capacidad para adaptarse al medio, para salir adelante con lo que tiene (que no es poco, ni mucho menos).

Por ello, desde que el viernes se conoció la decisión final en el 'caso Cesc', han aparecido muchos nombres en escena y diversas líneas de actuación alternativas por parte de la directiva y el cuerpo técnico. Hay quienes hablan de no hacer más fichajes y tirar con la cantera y quienes piensan que es mejor cerrar alguna llegada más, al menos dos.

Según apuntan diversos periodistas que siguen la información culé, varios de ellos los que, personalmente, más confianza me inspiran en sus afirmaciones, Pep estaba dispuesto a tirar con lo que hay y canteranos con la condición de que llegara Cesc. Imagino que ahora, sin Fábregas entre sus jugadores, sí que deseará realizar algún retoque en el equipo.

Creo, sinceramente, que el Barça necesita al menos dos fichajes para poder competir con garantías en todas las competiciones. Las bajas de Chygrynskiy, Márquez y Touré han hecho que la línea defensiva del equipo se resienta de manera notable, tanto a nivel de efectivos como cualitativamente. Con Adriano se ganan opciones en los laterales y el interior, pero el eje central es el que está claramente un peldaño por debajo. Puyol, Piqué y Sergio Busquets parten como teóricos titulares en sus puestos, pero las alternativas son pocas o nulas. Para el centro de la zaga, por ejemplo, solo Milito (que, no olvidemos, estuvo fuera de los terrenos de juego año y medio) se presenta como alternativa, y en el pivote ni siquiera existe en estos momentos una alternativa pura. Fontás, Jonathan dos Santos y Oriol Romeu parecen las soluciones de la casa, pero, personalmente, creo que es insuficiente para una larga temporada. Quizás sí que esté preparado el central, pero ni el mexicano es un especialista ni Oriol está lo suficientemente maduro.

Menos necesidad de fichar existe, en mi opinión, en el ataque. Siguen en el equipo Xavi e Iniesta, los pilares del centro del campo. La opción Keita se mantiene y entre los canteranos existen jugadores, especialmente Thiago, aptos para gozar de minutos. Para el ataque la presencia de Messi, Pedro, Villa, Ibrahimovic, Bojan e incluso Jeffren abre un gran abanico de variantes tácticas; (1) con Messi de enganche y dos puntas, (2) con extremos abiertos y una referencia, (3) con Messi como falso '9'... Se habla de Mata (no creo que el Valencia le deje escapar) y Özil, aunque no me parecen jugadores imprescindibles.

En mi opinión, por tanto, el Barça debería buscar tres fichajes, por orden de preferencia. Por otro lado, realizar este verano al menos dos fichajes permitiría que, si las cosas marchan según lo esperado, el próximo verano se centren todos los esfuerzos (económicos y deportivos) en traer a Cesc Fábregas.

En primer lugar es necesario, imprescindible, un mediocentro. Después se debería peinar el mercado en busca de un central y, en último lugar, si se encuentra una buena opción, incorporar un nuevo atacante, primordialmente con buen manejo de la pierna izquierda y capacidad de jugar en banda. El perfil de estos (veterano o prometedor, nacional o extranjero...) ya es otra discusión. No se deben olvidar las opciones que existen en la cantera y ser tenidas muy en cuenta, pero tampoco hay que caer en la trampa de pensar que todos se puede solucionar mirando a La Masía; las cosas necesitan su proceso, sus tiempos, y no todos los jugadores valen para el primer equipo.

¿Nombres? Eso se lo dejo a los técnicos, aunque sí que reconozco que mi agenda habría un único nombre marcado en rojo: Javi Martínez, capaz de actuar como pivote, interior, con buena llegada ante la portería rival y que en la selección demostró adaptarse al 'estilo Barça'.

Javi Martínez ofrece unas grandes condiciones para jugar como pivote e interior (Foto: www.newsoftheworld.co.uk)

martes, 27 de julio de 2010

Senna, un parche

Se ha hablado de Mascherano (aunque siempre dije que no me lo creía), de Kapoué, Taoré y Sissoko, incluso de Bruno, y parece que, si es cierta la información de 'El Mundo Deportivo', finalmente será Marcos Senna quien refuerce el medio centro del Barça. Un parche en toda regla.

La decisión de Touré Yaya de abandonar el conjunto culé supuso un claro déficit deportivo al equipo, aunque la posterior venta de Chygrynskiy demuestra que el marfileño nos hizo un favor, puesto que si no, hubiera que haber tomado otras decisiones. Era necesario incorporar a un jugador para cubrir su ausencia, pero un jugador que asumiera un rol secundario.

Es evidente que Sergio Busquets es indiscutible en estos momentos en el pivote y el Mundial se ha encargado de acallar las voces que aún dudaban de la valía del canterano. El perfil a incorporar se movía en dos direcciones; un jugador de perfil bajo, una especie de salida de emergencia, o una joven promesa con proyección.

No cabe duda de que en tales circunstancias, Pep Guardiola hubiera preferido un jugador del segundo grupo, pero las cuentas que ha dejado el amigo Joan Laporta obligan a tomar una decisión drástica: hay que buscar un parche pasajero. Incorporar a Kapoué o alguna de las otras alternativas supondría desembolsar cerca de 10 kilos.

Sandro Rosell, antes de conocer los datos de la auditoría, afirmó que el Barça disponía de 50 millones para fichar. Una vez invertidos 10 en Adriano, quedan 40 y existe la obligación moral de fichar a Cesc Fábregas. Si el jugador de Arenys de Mar no llegara, todo el mundo entendería que es un fracaso del nuevo presidente, por lo que el mayor desembolso se va a invertir en él.

¿Qué salida quedaba, entonces, para cubrir la ausencia de Touré y acometer el fichaje de Cesc? Buscar un parche pasajero para el mediocentro. Por Senna, de 34 años, no se pagarán más de 3 millones de euros al Villarreal, por lo que quedarían 37 para Cesc, a lo que habría que añadir un esfuerzo extra. Con Senna el Barça incorporará a un jugador de garantías, veterano y que no generará problemas. Permitirá dar descanso en ciertos partidos a Sergio y la secretaría técnica dispondrá de todo un año para, en junio de 2011, tener cerrado al nuevo mediocentro del futuro, bien sea una promesa extranjera o un joven de la cantera (se hablan maravillas de Oriol Romeu). Este año, si queremos tener a Cesc, tendremos que confiar en el hispano-brasileño.

Ya con Adriano se siguió una línea similar, un jugador polivalente que permita cubrir varias necesidades sin hacer grandes dispendios.

Por último, aunque es evidente que Adriano no ilusiona y que Senna no es más que un parche, hay que aplaudir las decisiones que está tomando la nueva Junta Directiva. Están siendo responsables, analizando la situación y actuando en consecuencia, pese a que eso suponga no ganarse el afecto inmediato de la grada. A todo el mundo le gustan los fichajes grandilocuentes, pero no hay dinero ni necesidad de hacerlos. La base del equipo, además de algunos canteranos que vienen pegando fuerte, es buena y no hay dinero, así que no se realizan gastos extraordinarios. Gastos que, todo sea dicho de paso, solo está haciendo el Manchester City, que vieve ajeno a la situación económica mundial.

Senna disputa el balón a Messi (Foto: oleole.com)

lunes, 14 de junio de 2010

"No os fallaré"

Las elecciones del Barça han arrojado unos resultados esperados por el triunfo de Sandro Rosell pero quizás sorprendentes por la abrumadora mayoría obtenida y por el enorme fracaso del laportismo. Han sido precisamente los dos candidatos que más apelaban a su presencia en la Junta de 'Jan' como ejemplo de garantía los que han salido peor parados, lo que demuestra que el socio, a pesar de los grandes éxitos deportivos obtenidos, deseaba un cambio de rumbo.

La campaña resultaba especialmente complicada a la hora de captar sufragios. El buen funcionamiento del equipo de fútbol hacía que nadie se fijara en el proyecto deportivo presentado por Agustí Benedito, Jaume Ferrer, Marc Ingla y Sandro Rosell. Bueno, en realidad nadie ha presentado proyecto deportivo, todos apuestan por continuar el modelo actual. Prometer jugadores era una utopía, porque, sinceramente, no existen nombres (o apenas existen) en el mercado capaces de suponer un estímulo para el aficionado, nada de lo que se prometiera podría ser mejor que lo que ya existe. Nadie duda de la necesidad de mantener a Pep Guardiola al frente del equipo. Quizás el único deseo de los barcelonistas es la llegada de Cesc Fábregas y parece que todos los candidatos coincidían en que se haría lo posible para lograrlo.

Por tanto, los votos iban a llegar no por las promesas que se hicieran, sino por las sensaciones que cada candidato transmitiera al socio. Y ahí Sandro Rosell tenía una ventaja incalculable y difícilmente volteable; era el aspirante que antes se había cansado de Laporta.

Jaume Ferrer carecía casi por completo de credibilidad, puesto que se ha mantenido en la directiva pese a ser espiado por Oliver e insultado por Laporta, quizás porque necesitaba darse a conocer. Además, y por si fuera poco, Godall le hizo un flaco favor, ya que a Ferrer no le ha favorecido que el aún presidente dijera que era el candidato continuista.

Marc Ingla podría haber explotado mejor, mucho mejor, su renuncia en el verano de 2008. Tanto él como Soriano se marcharon aquel mes de julio por "responsabilidad" ante los votos de los barcelonistas y, sin embargo, no han sido capaces de transmitirlo. Deberían haber 'sacado jugo' a su condición de "directivos que escuchan y son capaces de entender los mensajes del socio", pero sin embargo han centrado su campaña en vanagloriarse del éxito del equipo de Guardiola (pese a que ellos ya no estaban dentro cuando se produjo) haciéndose incluso fotos con las famosas 'Seis Copas' y atacar a Sandro Rosell. Un bagaje muy pobre, especialmente decepcionante en el caso Ferrán Soriano, para una lista que aspira a presidir el Barça.

Agustí Benedito, sin embargo, es el segundo gran triunfador de las elecciones. Tenía la difícil tarea de saltar al ruedo siendo un completo desconocido, pero se ha convertido en la gran alternativa para el futuro. Logró las firmas necesarias cuando nadie daba un duro por él y ha terminado siendo el segundo candidato más votado gracias a un discurso sobrio, alejado del "Sandro intervencionista" y de las falsas promesas. Se aseguraba que su presencia en el cartel electoral era más bien una forma de darse a conocer de cara a los próximos comicios y a fin de cuentas que lo ha conseguido; no debe quedar duda de que en estos momentos Benedito es, de los tres candidatos 'derrotados', el único que mantiene credibilidad y fortaleza para saltar de nuevo a la palestra en el futuro.

Por último, estaba Sandro Rosell, el que ha sido desde hace cuatro años gran candidato y que ha realizado una pre-campaña de años basada en la seriedad y la necesidad de no cometer errores. Antes de presentar su candidatura oficial, se cuidó muy mucho de no aparecer ante los medios como un oportunista, puesto que no se le recuerdan declaraciones 'dañinas' tras los dos años sin títulos con Rijkaard en el banquillo. Y una vez iniciada la campaña, se ha preocupado de explicar su programa, más o menos realista, por toda España, ha encajado como un gran boxeador los golpes de sus opositores y ha evitado perder los nervios, lo único que le podría impedir ganar. Lo ha hecho tan bien, ha logrado mantener su imagen tan firme y ha sido tan capaz de demostrar que es tan catalanista como Laporta pero enormemente más aperturista que 'Jan' que ha terminado arrasando. Solo Laporta podría haberle hecho sombra. "No os fallaré. No os fallaré" fueron sus palabras más importantes hacia los socios, a los que agradeció su tremenda confianza.

Comienza una nueva era en el Barça, una era difícil. Deportivamente parece imposible mejorar lo conseguido estos años. La exigencia es altísima y esta no es otra que mantener los éxitos y mejorar las relaciones institucionales, mostrar más transparencia y olvidar la política. Sandro sabía esto y ha decidido lanzarse al ruedo, lo que demuestra atrevimiento y ambición. Ganas de agradar. De no fallar a los socios. Mucha suerte.

Foto: EFE/elpais.com

martes, 18 de mayo de 2010

Barça in the mirror


He defendido durante la temporada, en numerosas ocasiones, que el Barça de la actual temporada, aunque no lograra los mismos resultados, era mejor que el del Triplete. Cuesta mantenerlo, pero yo me mantengo firme: este Barça ha logrado menos títulos pero es mejor que el que maravilló hace doce meses a todo el mundo. El problema es el espejo en el que se mira.

Los datos siempre son fríos, pero en el fondo deben ser muy tenidos en cuenta. En toda la temporada, con 59 partidos oficiales disputados, el Barça ha perdido solo 4 encuentros y empatado 10, sumando por lo tanto la friolera de 45 victorias. Un porcentaje altísimo, que contrasta con las 7 derrotas y 12 empates de la campaña precedente, en la que el equipo disputó 62 duelos. También es cierto que la circunstancia de que el campeonato doméstico se resolviera a falta de cuatro jornadas resultó decisivo en este sentido. El mayor problema este año es que dos de las derrotas han salido muy caras. Ante el Sevilla se encajaron dos goles en campo propio (1-2) y ante el Inter se perdió por un margen de dos tantos (3-1) que resultó imposible de remontar.

En la Champions League había varias cribas difíciles de superar, sin hablar de arbitrajes. Es bien sabido que la UEFA no es amiga de que los equipos repitan título, que captan mayor atención nuevos finalistas. Lo sufrió el año pasado el Chelsea, nos ha tocado a nosotros ahora). Desde la década de los 80 ningún equipo repite título y el Barça se ha quedado a las puertas de la final del Bernabéu. El bloque de Pep Guardiola llegó al lugar en el que tiene que estar, allí donde cuentas con opciones de ser campeón. La exigencia debe ser alcanzar las semifinales o, como mínimo, los cuartos, y ese objetivo se cumplió, por lo que, aunque decepcionados, no se puede hablar, en ningún caso, de fracaso.

En la Copa del Rey el balance no es tan positivo. No se superaron los octavos de final y eso no es perdonable, aunque hay que tener también en cuenta que se cayó por valor doble de los goles ante uno de los finalistas y completando en Sevilla una actuación memorable.

Pero además de esto, no se debe olvidar que los datos en la Liga han mejorado de manera sustancial. Esta temporada se han sumado 99 puntos por los 87 de la pasada y aunque se han conseguido 7 goles menos, se han encajado 11 menos también, por lo que el goal-average es mayor. Teniendo en cuenta que los rivales esta temporada te conocen más, es un dato muy a tener en cuenta.

Otro factor decisivo ha sido el rendimiento de los jugadores. De un año a otro, casi ninguno ha mejorado. Tan solo Valdés, Messi y Puyol han mostrado una mejora cara esta temporada y solo Xavi y Piqué se ha mantenido a su máximo nivel. Ha habido grandes decepciones como Henry, Iniesta ha languidecido entre lesión y lesión, Alves ha bajado un peldaño el rendimiento. Ibrahimovic, sin estar mal, no ha alcanzado las cifras de Eto'o y Chygrinskiy no ha mejorado a Cáceres. Las sorpresas gratas han sido futbolistas con los que no se contaba en los pronósticos, como Pedro o Milito. También hay que reseñar que la plantilla de esta temporada ha resultado ser más corta y que la enorme saturación de partidos (en las últimas tres campañas se han disputado casi 200 partidos oficiales de club) han acrecentado los problemas de lesiones. Y a pesar de ello, el Barça se ha mantenido firme y ha dado la cara en todo momento. Hasta el final.

No debemos olvidar, tampoco, que entre equipos del máximo nivel los enfrentamientos múltiples no son buenos. Lo anormal es ganar cuatro partidos seguidos al Real Madrid. Lo normal es que, jugando cuatro veces en una misma temporada contra Inter de Milán (dos victorias, un empate y una única derrota) y Sevilla (tres victorias y una derrota) pierdas al menos un partido. Exactamente eso ha sucedido y, como ya reseñaba con anterioridad, se ha pagado caro. Carísimo.

Otro de los factores que ha potenciado la pérdida de la Liga de Campeones ha sido el Real Madrid. El hecho de que los blancos hayan alcanzado una cifra record de puntos ha impedido dar más descanso y rotación a la plantilla, por lo que el cansancio ha sido mayor. Se notó, de hecho, que en la ida de semifinales las piernas de los jugadores clave del Barça no estaban frescas, sino pesadas. Messi y Xavi no estuvieron bien en el Giuseppe Meazza y eso pesa mucho, porque son los dos mejores futbolistas del mundo en su puesto.

Con todo y con esto, se ha ganado la Liga con 99 puntos y se ha estado a un gol de la final de la Champions. El balance es buenísimo y me reafirmo; a pesar de todas las circunstancias, este Barça ha mantenido o superado el nivel de fiabilidad de la anterior campaña, aunque no el de resultados. Este Barça es mejor, más sólido, más fuerte, que su antecesor. ha dejado partidos para el recuerdo como la segunda parte en el Sánchez Pizjuán, la exhibición en el Emirates Stadium o el triunfo en el Santiago Bernabéu. ¿Qué le ha faltado? La dosis de suerte necesaria en las competiciones del KO.

Hace un año, Pinto le detuvo un penalti a Martí e Iniesta marcó en el último minuto en Stamford Bridge. Esta temporada, por contra, Negredo no falló su pena máxima en el Camp Nou y el tanto de Bojan en el minuto 92 ante el Inter fue anulado. Queda muy frívolo, pero la única diferencia entre una Liga y un Triplete es la suerte de cara en el momento oportuno. Suerte que, por ejemplo, sí se tuvo en el Mundialito con el tanto de Pedro en el minuto 89.

¿O acaso no están a un paso del Triplete el Bayern, que eliminó a la Fiorentina gracias a un gol en flagrante fuera de juego, y el Inter, que se vio beneficiado por al arbitraje ante Chelsea y Barça?

El triunfo en el Bernabéu ha sido uno de los grandes momentos de la temporada (Foto, EFE/elespectador.com)

viernes, 30 de abril de 2010

El partido más importante


Bojan, abatido el miércoles (Foto, RTRPIX)

La decepción es mucha. Es altísima. No porque no se diera la cara o porque se haya hecho una mala competición, sino porque se ha dejado escapar una oportunidad histórica. La final en el Santiago Bernabéu era un sueño y un gran reto para el mejor equipo (o al menos Barça) de la historia, pero no estar en Madrid no es ningún fracaso.

Ahora no queda más remedio que olvidar la Champions y centrarse en la Liga. Hay muchas conclusiones que sacar y causas que analizar, pero no es el mmento. Queda un título en juego, que está cerca pero lejos a la vez y caer en análisis exhaustivos en estos momentos no haría más que ponerlo también en serio peligro. No es momento de fichajes, tampoco.

Entre otras cosas, porque enfrente está el que, ahora mismo, es el gran partido de la temporada. Mucho de lo que finalmente suceda se va a determinar este fin de semana, cuando se verá cómo asimila y cómo responde el equipo de Pep Guardiola a la eliminación ante el Inter de Milán.

Sinceramente, no creo que, aunque el Villarreal se nos da históricamente mal, sea el de este sábado un partido, sobre el papel al que temer. El Barça está capacitado para ganar con solvencia en El Madrigal. Entre otras cosas, porque los castellonenses no son un equipo especialmente aguerrido y que sin balón sufre mucho. Pero las condiciones son tan especiales que me atrevo a vaticinar que este el duelo definitivo para la suerte del Barça en la Liga. Si gana, no se le escapará el título. Si pincha, caerá en barrena y, posiblemente, no vuelva a ganar un partido más. El bloque de Juan Carlos Garrido saldrá, seguramente, a aprovechar el golpe moral que sufrió el Barça el miércoles y tratar de amilanarle. Los jugadores culés deben ser fuertes no tanto física como mentalmente.

Hasta hace cuatro días el partido más importante de la temporada era el del Inter de Milán. Ha pasado y se ha perdido (o, mejor dicho, se ha ganado pero de manera insuficiente), por lo que tenemos ante nuestras narices el nuevo partido del año. Sinceramente, no me parecería injusto que el Real Madrid ganara la Liga, pero sí injusto que la gran temporada que está completando el Barça se cerrase sin títulos. Hay que sacar fuerza de flaqueza y, como dijo Pep, "hemos de levantarnos". De su capacidad motivadora sobre el grupo dependerá buena parte de lo que suceda a partir de ahora.

¡VISCA BARÇA!

lunes, 19 de abril de 2010

Nada ha cambiado

El Barça no pudo ganar el sábado en Cornellá, pero no creo que el asunto tenga tanta importancia como para que algunos ya vean otra vez al Real Madrid como favorito. Está claro que los blancos tiene más opciones de título ahora que el viernes, pero es el Barça quien mantiene la sartén por el mango, sigue liderando la Liga y los blancos quienes, aún ganando todo, no son campeones matemáticamente. La única diferencia es que el bloque de Pep Guardiola ha gastado el margen de error que poseía.

El triunfo en el Santiago Bernabéu condeció a los azulgrana dos ventajas sobre el máximo rival, obviando la diferencia de puntos. La primera era el 'derecho' de sufrir un pinchazo en la recta final de Liga y, aún así, seguir en el liderato. La segunda, la sensación de que a la hora de la verdad, el Barça no ha fallado.

El margen de error, como es público y notorio, se gastó el sábado con el empate sin goles (es el mejor resultado posible, ya que el equipo no tiró ni una vez a puerta). Lo malo no es haber perdido dos puntos, porque el Barça sigue dependiendo de sí mismo pese a que tenga un calendario, en teoría, más complicado. Lo malo fue que esa cierta ventaja se esfumó en solo dos jornadas, cuando quedan cinco por delante. Pero no se debe olvidar que sí, el Barça puede volver a pinchar... pero el Real Madrid también.

En cuanto a la sensación de que el Barça da la cara a la hora de la verdad, sigue intacto. Porque el sábado, le pese a quien le pese, dio la cara. Era un partido complicado, de una gran exigencia física por el juego al límite del reglamento utilizado por los pericos y los azulgrana salieron vivos. Casi un empate, en la actual circunstancia, es lo mismo que una derrota, pero la sensación no es la misma. Un empate a cero sin tirar a puerta te deja cierto regusto satisfactorio porque, cuando no puedes ganar, tienes una solidez tan grande que no pierdes. Valdés volvió a ser decisivo y Piqué dio un recital. Y, no lo olvidemos, el Barça jugó mejor en los últimos 30 minutos, cuando ya estaba con diez, lo que demuestra que el bloque se encuentra en buenas condiciones físicas pese a haber jugado ya 52 encuentros oficiales.

¿Cuándo ha fallado el Barça de Pep Guardiola en dos temporadas en una gran cita? La campaña pasada no lo hizo ni en Copa, ni en la Liga (Bernabéu, Sánchez Pizjuán) ni en la Champions (Stamford Bridge, Olímpico de Roma). Esta, de momento, tampoco. Ni en las Supercopas, ni en el Mundial ni en la Champions (partido ante el Inter en la fase de grupos, eliminatoria ante el Arsenal) ni en la Liga (Santiago Bernabéu). Quizás, en cierta medida, falló en la Copa, pero hay que recordar que ante el Sevilla se cayó por el valor doble de los goles en campo contrario.

Esto puede cambiar mañana mismo, pero el gran crédito que el equipo de Guardiola mantiene no es ni su buen juego, ni su punto de ventaja, ni sus números; es su fiabilidad en los días de mayor exigencia. Y a lunes 19 de abril, esto no ha cambiado.

Ibrahimovic volvió a jugar en Cornellá (Foto, EFE/terra.es)

viernes, 16 de abril de 2010

Pedro silencia las risitas

Hay varios jugadores que están respondiendo a un gran nivel, muchos que atraviesan el mejor momento de su carrera deportiva, algunos lejos de su mejor forma o incluso en decadencia, y otros que crecen día a día, pero sin lugar a dudas el nombre más destacado en la hasta el momento sensacional temporada del Barça es el de Pedro Rodríguez. El canario se ha consagrado de manera definitiva y, sobre el césped, ha silenciado las risitas.

Porque a Pedro muchos le seguían llamando (y se lo llamarán) Pedrito con el ánimo de disminuir su valor, de relativizar todo lo que el canario ha ido consiguiendo desde que pasó de pleno derecho a formar parte de la primera plantilla culé en agosto. “Si no está Messi, ¿quién va a meter los goles? ¿Pedrito?” es una secuencia que he escuchado en diversas tabernas cuando se intentaba menospreciar el nivel de la plantilla de Pep Guardiola.

Pues sí, resulta que Pedrito o Pedro puede marcar los goles. De hecho, marca muchos y en partidos importantes. En la Supercopa de España el Barça remontó en San Mamés gracias a una asistencia y un tanto de Pedro. En la Supercopa de Europa, marcó el gol de la victoria tras una gran combinación con Messi en el minuto 116. En Liga, antes de navidades, resolvió algunos duelos, como el del Almería. Y en el Mundial de Clubes, además de entrar en la historia por anotar en una misma temporada en seis competiciones diferentes, forzó la prórroga ante el Estudiantes con un cabezazo en el último minuto.

A esto hay que añadir que, mientras a inicios de temporada parecía un jugador con estrella; el típico que está apartado del juego, que no aparece en la circulación del balón pero que de vez en cuando marca sin saber muy bien por qué, en la actualidad (aunque ha sido un proceso) Pedro es uno más cuando hay que mover la pelota. Se ofrece, entrega, hace paredes, presiona la salida rival, corre como el que más, se atiene a las exigencias tácticas. El canario se ha consagrado y ha demostrado que su presencia en el equipo no es una frivolidad de Guardiola sino el justo premio al trabajo.

Pero no todo el mundo sabe verlo. Seguían siendo muchos los que, tras las hojas del Marca, te recordaban en el bar que el Barça depende mucho de Messi, que no tiene buenos delanteros, porque, cómo no, Bojan, Jeffren y “Pedrito”… ¿quiénes son? Es igual que todos ellos aporten más que fichajes multimillonarios de importantes clubes europeos. También hay que recordar, eso sí, que muchos de quienes dicen esto, como es lógico, no han visto más que dos partidos del Barça en toda la Liga, los que les enfrentó al Real Madrid de sus amores (partidos ganados por el árbitro o por la suerte, por supuesto). Pero es que hablar es muy fácil.

El sábado pasado Pedro completó una actuación memorable, siendo básico en la consecución de la victoria en el Santiago Bernabéu. Además, demostró ante Casillas que es, posiblemente tras Higuaín, el jugador que mejor define ante el marco rival de toda la Primera División. Su golito le encumbró y el miércoles aumentó su ‘leyenda’ con un golazo desde 45 metros ante el Deportivo. Un balón fuerte le llegó a su pierna izquierda, la menos buena, y sin pararla, la enganchó de tal manera que dibujó una parábola imposible hasta las mallas de Aranzubía.

El jueves Pedro subió un escalón. Ya no era “Pedrito” el malo, sino Pedro, que “tuvo mucha chorra”. Quienes dicen esto son los mismos que afirman que “cuando llega Messi los defensores se apartan”. En resumen, Pedro ha silenciado las risitas y empiezan a surgir los grandes analistas que reducen sus méritos a la fortuna. Como pasa siempre con los grandes.

Pedro celebra un tanto (Foto, leonoticias.com)

lunes, 12 de abril de 2010

La vendetta de Milito

Milito saluda a los culés cuando es sustituido en el Clásico (as.com)

Gaby Milito era un gran central cuando llegó en el verano de 2008 al Barça de Frank Rijkaard. Cinco temporadas al máximo nivel en el Real Zaragoza le avalaban y el conjunto culé apostó fuerte por su incorporación. Abonó una importante suma de dinero y lo convirtió en el líder de una zaga que languidecía con Thuram y un Márquez fuera de onda.

El argentino llegaba a Can Barça además con la intención y las ganas de demostrar algo; que el Real Madrid se equivocó al desestimar su fichaje. Que su rodilla estaba perfectamente capacitada para afrontar la exigencia competitiva de un grande. Por desgracia, y pasados nueve meses de competición, Gaby Milito hizo crack en Old Trafford durante las semifinales de Champions League y dio la razón a los servicios médicos del Real Madrid; su articulación tenía un problema.

Su baja pudo trastocar muchos planes, porque se había convertido en un gran líder para el equipo, dentro y fuera del campo. Pero el Barça los solventó con entereza desde la llegada de Guardiola, lo que demuestra también la dinámica positiva en la que se sumió el equipo, hasta las desgracias le otorgaban ciertos 'beneficios'. Era necesario hasta que Gaby regresara un nuevo central y, contando con que Cáceres era la apuesta segura, se precipitó un fichaje más ‘arriesgado’, el de Gerard Piqué. Y en cuanto a su ascendente sobre el grupo, especialmente Messi, resultó ser un impuslo más hacia La Pulga, deseoso de dedicarle goles y reencontrarse con él en la cancha.

Es decir, la lesión de Milito fortaleció al grupo; propició un fichaje de garantías y estimuló al grupo a luchar. También Gaby se esforzó; sin su competitividad, su espíritu de lucha, no hubiera retornado jamás después de tantos percances y meses en el dique seco.

Finalmente, en el mes de diciembre de 2009 Guardiola pudo volver a alinear a Milito, un central con el que ya nadie contaba. Su regreso fue la enésima buena noticia, ya que solucionó un problema que se le había planteado a Pep; a Chygrynskiy le falta aclimatación y Márquez está fuera de forma. Después de 19 meses, además, Milito se reincorporó al grupo y al césped con naturalidad, sin miedo en los apoyos y golpeos e interpretando a la perfección el esquema de juego y de ayudas defensivas impuestos por el nuevo técnico.

Ya entonces Gaby Milito pareció marcarse un objetivo; callar bocas. Había callado muchas con su retorno y deseaba recuperar su mejor nivel para silenciar el resto. El partido del sábado en el Santiago Bernabéu era la ocasión perfecta, porque Jorge Valdano había aprovechado la desgracia de un futbolista para apuntarse un tanto. El director general del Real Madrid tenía razón en su argumentación, pero se equivocó en las formas. El sábado, cuando Gaby en el túnel de vestuarios increpó a Valdano también cometió el mismo error, se equivocó en las formas por completo, aunque el daño que le hizo ver su situación como ‘medallita’ ajena le otorgaba cierta razón en el fondo.

Fue, para Gaby, la revancha perfecta. Jugó en el Santiago Bernabéu con el eterno rival del equipo que le rechazó, ganó sobre el césped, completó una sensacional actuación y pudo encararse con quien le utilizó. Con el paso de los días se avergonzará de sus actos, pero se sentirá satisfecho de haber cumplido con su vendetta.

lunes, 22 de marzo de 2010

Sin techo

Hoy no toca hablar de Villarato, o más bien no interesa. Hoy toca hablar del indudablemente mejor jugador actual del momento (si es el mejor de la historia se sabrá cuando de por concluida su carrera, aunque está haciendo buenas oposiciones) y de su enésima exhibición. Lionel Andrés Messi mostró en La Romareda lo mejor de su repertorio, tanto futbolístico como humano, y mantuvo al Barça en el co-liderato de la Liga. Flemones aparte, el argentino volvió a evidenciar que no hay otro igual.

Cuando se intenta situar a Messi por debajo de otros futbolistas se recurren a análisis peregrinos y bastante alejados de la realidad. No hay otro jugador en la Liga que le supere en ningún aspecto del juego ni en ninguna estadística, salvo Gonzalo Higuaín en porcentaje de acierto ante el marco rival. Leo acumula 25 goles en sus 24 partidos de Liga y 9 asistencias; ha marcado de penalti (solo uno, la cifra de penaltis a favor se limita a tres), de falta directa en Almería con un toque al alcance únicamente de un genio, con la pierna derecha, con la zurda y con la cabeza (¿de verdad hay mejor cabeceador que él, que con una estatura de 1'60 acumula tres goles?). Incluso con el pecho en la final del Mundialito. Ha desatascado partidos, se ha adaptado a las exigencias del equipo cuando se ha quedado en inferioridad... Lo tiene todo, absolutamente todo.

Pero eso no es todo. Además Messi es un ejemplo de competitividad, compañerismo y humildad. Anoche, en La Romareda, no acusó la falta de fluidez en el juego (el centro del campo Busquets-Keita-Touré no es el mejor para crear juego) y se echó el equipo a las espaldas. Marcó un tanto de '9' puro, otro en un gran slalom tras robar la pelota en colaboración con Sergio y cerró su hat-trick con un balón colocado desde la frontal. Cuando el Zaragoza se metió en el encuentro y pudo sembrar más dudas merced a la inoperancia de Márquez, agarró el balón y no marcó su cuarto tanto porque fue objeto de penalti. Fue entonces cuando salió su mejor lado humano.

Porque Leo, en vez de chutar la pena máxima, como le corresponde por status (él es el lanzador), le cedió la pelota a Ibrahimovic para que Zlatan marcara y se resarciera de una noche aciaga. Aunque lucha por el Pichichi y ahora incluso por la Bota de Oro, Leo, como siempre reclama Pep, pensó en el colectivo. "Sois muy buenos, pero sin el compañero no sois nadie", repite Guardiola. Messi lo sabe y por eso quiere recuperar la mejor versión del delantero sueco.

Por todo ello, Messi no tiene techo, salvo el que él mismo se imponga.

Messi celebra uno de sus goles (Foto, EFE/elmundo.es)

jueves, 4 de febrero de 2010

Mejor de lo que él piensa, peor de lo que cree Pep

La temporada del Barça está siendo impresionante y solo la comparación con la anterior y el triplete hace que resulte mejorable. Hace un año el Barça estaba también en octavos de la Champions con un cruce 'asequible' y líder en la Liga, pero ha empeorado en cuanto a diferencia con respecto al máximo rival (hace un año era de doce puntos y ahora de 'solo' cinco) y con la eliminación en la Copa. Aunque hay que recordar que el actual Real Madrid es infinitamente más equipo que el pasado (este sí está en condiciones de disputarle el título, el año pasado solo un milagro lo hubiera evitado) y que en la competición del ko el equipo se midió a un gran equipo y cayó únicamente por el valor doble de los goles.

Pero hay dos jugadores que, con los datos en la mano, no admiten comparación posible con enero de 2009. Uno es Henry, cuyos números goleadores han decaído hasta la desesperación. Otro es Ibrahimovic, que acumula 11 goles en 20 jornadas por los 19 de Eto'o hace doce meses. Ni sumando las asistencias ofrecidas por el el sueco (seis) los registros se igualan. El mismo jugador sueco admitió la semana pasada que no atraviesa su mejor momento, a lo que Guardiola se apresuró a añadir que está aportando mucho más de lo que se piensa.

No debe, sin embargo, llevarnos a engaño los datos. Ibrahimovic no es Eto'o y Pep no pidió un cambio de '9' para mejorar la estadística anotadora, sino para pulir y perfeccionar el juego colectivo. Con Zlatan en punta el cirucito futbolístico está más coordinado, las ayudas son mejores y casi siempre hay un jugador desmarcado a quien se puede pasar el balón. Los jugadores de segunda línea tienen más llegada por los hábiles movimientos del '9' y los extremos más protagonismo en la definición de la jugada. Además, salvando las distancias, la inclusión de Pedro en el equipo permite mantener la capacidad de sorpresa que ofrecía el camerunés. El canario es también indetectable e imprevisible, no hace nunca nada espectacular, pero siempre aporta algo diferente.

Pero más allá de que Ibra no esté en el Barça única y exclusivamente para meter goles, sí que se nota en su juego cierto déficit en el último mes y medio. Sus prestaciones han bajado, no en lo colectivo y en cuanto a su manera de entender el juego, sino en el aspecto de que su carencia de gol le hace precipitarse en ciertos remates, no elegir la mejor opción en otras y pueda llegar a parecer que no se alegra de los goles de sus compañeros. No es un 'killer' al uso pero vive del gol y le cuesta ver como Messi y Pedro aumentan sustancialmente sus registros goleadores mientras él sigue estancado en los once.

Es un mal endémico de los delanetros las rachas, y se acusa más cuando llevas el 9 a la espalda. Como en todas las ocasiones, todo mejorará y parecerá hasta que Ibrahimovic está más fresco y atinado en cuanto logre perforar de nuevo la meta rival (ya sucedió tras el gol ante el Sporting en la primera jornada). Hasta entonces, Zlatan estará jugando mejor de lo qué se piensa, pero peor de que cree (o defiende) Pep Guardiola.

Desde que marcó al Real Madrid, Ibrahimovic apenas ha visto puerta (Foto, futbolreal.com)

miércoles, 20 de enero de 2010

¡Pep renueva!

Joan Laporta, Txiki Begiristain y Pep Guardiola han anunciado este mediodía la renovación del técnico azulgrana por un año. Es la noticia que todos los culés deseábamos y que los rivales temían, pero finalmente, y ante la presión popular y mediática, se ha producido mucho antes de lo deseado por el propio entrenador. Sin embargo, las partes han explicado que el acuerdo no se ha trasladado al papel, que se firmará cuando haya nuevo presidente y que no es vinculante.

Como había explicado en los últimos días Pep Guardiola, la peor noticia de eliminación de la Copa del Rey es que a partir de ahora y hasta la llegada de la Champions se hablaría de martes a viernes de futuribles, bajas, altas, trueques y agendas. Siendo aún pronto para ello y estando bastante claro como están los deseos a la hora de renovar la plantilla (Cesc y Silva, principalmente), la atención se ha centrado de manera primordial en las intenciones del 'entrenador milagro'. las especulaciones han sido muchas a lo largo de los meses y en la priemra semana de la nueva rutina se ha evidenciado. Siendo miércoles de la primera semana post-Copa ya acuciaban las portadas.

En resumen; Guardiola ha expresado en rueda de prensa su intención de continuar, pero se ha mantenido firme en su postura de no ser un arma electoralista. Como siempre, el de Santpedor busca lo mejor para el equipo, en esta ocasión, que no se desvíe la atención hacia su persona en vez de hacia los objetivos deportivos. Que la primera pregunta que escuchen los jugadores en sala de prensa no sea acerca del próximo rival o de los objetivos deportivos inmediatos, sino la continuidad del técnico. Un nuevo gesto de liderazgo.

En el año y medio que Pep lleva al frente del equipo hemos ganado seis títulos, somos líderes en Liga y estamos en octavos de la Champions. Pero seguimos sin ser conscientes de la suerte que tenemos.

jueves, 14 de enero de 2010

Con las botas puestas

No me gusta hablar de derrotas positivas, porque nunca lo son en un equipo como el Barça, pero desde luego hay diferentes maneras de caer eliminado. Unas te dejan un buen sabor de boca y pueden conllevar consecuencias provechosas, como la de ayer. Otras son lamentables, y el más claro ejemplo es la de hace tres temporadas ante el Getafe en semifinales de la Copa.

Solo un ciego puede negar que ayer el conjunto de Pep Guardiola ofreció (en la segunda mitad) su mejor versión, posiblemente por encima de actuaciones memorables como el 4-0 al Bayern). Combinó con frescura, se lanzó sobre la portería del héroe de la noche, Palop, con rabia y generosidad y atrincheró a toda la zaga sevillista. El equipo de Manolo Jiménez puso finalmente hacer bueno el 1-2 de la ida, siendo el primer equipo que elimina a Pep Guardiola, pero no fue por desinterés en las filas azulgrana.

No me ganaré la vida como pitoniso, porque Pep sacó toda la artillería disponible. Era un claro mensaje de que en el Barça no se tira ninguna competición. La Copa del Rey era la menos importante de las que quedan en juego y podría generar un desgaste enorme, pero ni atisbo de rendición ni, tampoco, de precipitación: el Barça no lanzó a la olla hasta el minuto 93.

Al final, el encuentro dejó varias buenas noticias para el Barça. En primer lugar se demostró de manera palpable que con los seis títulos no se ha terminado el hambre, como se señala desde algunos foros, puesto que todos los jugadores que saltaron al césped dieron el máximo. En segundo lugar, se ofreció otra vez imagen de rapidez en la circulación, con un Xavi superior al de las últimas semanas, frente a la ida o el partido de Villarreal en la que la pelota rodaba despacio. En tercer lugar, Henry sigue mejorando partido a partido y su aportación puede ser fundamental en la recta final de temporada (la presencia del Mundial en el horizonte hace que, presumiblemente, esté a tope en abril y mayo). En cuarto lugar, el calendario se libera hasta finales de febrero, por lo que, hasta el retorno de la Champions, los culés podrán centrar todos sus esfuerzos en la Liga, tratando de evitar la pérdida de puntos ante la pujanza del Real Madrid. Esto hará también que la limitada en efectivos plantilla del Barça pueda recuperar fuerzas (a estas alturas, y sin acabar la primera vuelta de Liga, ya acumula siete partidos oficiales más que el máximo rival). Y en quinto y último lugar, siendo conscientes como todos éramos de repetir triplete es prácticamente imposible, haber caido en la Copa nos otroga mayores opciones en la Liga y el gran objetivo, la Champions League.

Messi lamenta el balón que se estrelló en el poste y pudo significar el o-2 (Foto EFE, elmundo.es)

lunes, 11 de enero de 2010

Programa, programa, programa

El que fuera coordinador general de Izquierda Unida, Julio Anguita, acuñó el lema 'programa, programa, programa' para explicar el camino que el partido debía seguir en la negociación con otros grupos de representación. Según el político, los acuerdos no debían llegar por sistema, sino atendiendo a las necesidades y a los propios objetivos de IU.

Algo similar debe pensar Pep Guardiola, que en Tenerife, en un partido en el que el Barça se jugaba mantener el liderato, no realizó concesiones a la galería y alineó el once que le interesa atendiendo al desarrollo de la competición sobre las circuntancias concretas. Faltaban Ibrahimovic y era dudoso Abidal con molestias, pero el resto del once atendió a una planificación previa.

En las islas el gran centro de atención era el 'hijo pródigo', Pedro, que en la llegada del equipo apartó todos los flashes, por una vez, de Messi. Parecía seguro que, ante la baja de Zlatan y la larga travesía por el desierto de Henry, dos de las tres posiciones en punta corresponderían al argentino y el canario, pero Pedro esperó en el banquillo. A Messi le acompañaron en ataque el francés (está claro que no es el mismo, pero la mala suerte empieza a ser alarmante, lleva, si no recuerdo mal, tres postes en Liga) y Bojan, que a la postre fue el mejor del encuentro con permiso del siempre resolutivo Víctor Valdés. El de Linyola, una vez más, mostró que crece día a día futbolísticamente bajo la lupa de Guardiola. Solo su ansiedad ante la puerta le está impidiendo mayor presencia.

El otro puesto del campo en el que se hizo evidente la preeminencia del planning sobre la coyuntura fue en la zaga. El martes, ante el Sevilla, los pitos se los llevó Chygrynskiy, pero Márquez contribuyó de manera notable al desastre defensivo. Pese a todo, Piqué descansó en la grada (lo que hace pensar que el miércoles será titular) y el mexicano se convirtió en la pareja de baile de Puyol. Comenzó errático y Alfaro, en sus dos primeras ocasiones, le ganó la espalda, pero se entonó con el paso de los minutos.

En resumen, pese a que tras el triunfo del Madrid todos hubiéramos alineado la pareja Puyol-Piqué, Guardiola dio minutos a Márquez, al que sabe que debe dar ritmo de competición porque el equipo necesitará. Y aunque Pedro era el centro de atención, Pep evitó los nervios del canterano y, de paso, demostró confianza a Bojan, alineando al de Linyola pese a su irregular partido de Copa.

Así las cosas, es posible que el miércoles muchos vuelvan a sorprenderse por el equipo que salte a jugar al Sánchez Pizjuán. Para muchos es una final, pero para Pep es un duelo de Copa, en el que jugarán los hombres de la Copa. Posiblemente Ibra tenga minutos y Piqué actúe en la zaga, pero Chygrynskiy, Thiago y Bojan y/o Pedro serán de la partida. Programa, programa, programa.

Los jugadores del Barça celebran uno de los goles (Foto EFE, elpais.com)

martes, 22 de diciembre de 2009

La fama da premios

En el fútbol obtener fama te permite ciertos privilegios. El mejor ejemplo es Xavi, que durante casi una década nadó en la indiferencia de millones de aficionados y al que, de golpe, caen del cielo todos los reconocimientos por el simple hecho de ser considerado mejor jugador de la Eurocopa 2008. Ni tanto ni tan calvo.

Cuando el Barça de Frank Rijkaard naufragaba, quizás por el miedo a apuntar a los verdaderos culpables de la situación (en mi opinión, Ronaldinho y Eto'o) se argumentó en cientos de blogs, decenas de páginas de periódico y miles de minutos de radio y televisión que el problema radicaba, con Deco fuera de forma, en la imposibilidad de Iniesta y Xavi de jugar juntos. Les falta a ambos, se decía, carácter y garra para llevar el peso del equipo. Eran buenos peloteros, pero con ellos juntos el Barça perdía competitividad.

No era justa la afirmación. Aunque posiblemente atraviesa ahora por su mejor momento deportivo (favorecido por el buen funcionamiento del Barça y de la selección, siendo él el primer culpable de que así sea; ¿fue antes la gallina o el huevo?), es imposible encontrar una temporada en la que el de Terrasa haya hecho más de tres partidos no malos, regulares, desde que debutó en el primer equipo. Siempre ha mantenido un nivel altísimo, pero en ocasiones ha lucido menos por exigencias del equipo (hasta que llegó Davids, en la primera temporada de Rijkaard él tenía el récord de balones recuperados en un partido).

En cuanto a Iniesta, se adivinaba en su comprotamiento sobre el césped y en su rabia contenida cuando esperaba en el banquillo (no es necesario rajar, basta con trabajar duro) un líder en potencia, un eje sobre el que articular un proyecto. Su juventud hacía que se optara por otras opciones en partidos de máxima trascendencia, pero, al menos yo, no tenía duda de que era un futbolista nacido para brillar en las grandes citas.

Por último, dos momentos demuestran que la presunta 'falta de sangre' de ambos no era tal, y en ambas ocasiones ante un crack mundial como Cristiano Ronaldo. Xavi, en la final de Roma, se le acercó tras una falta sobre Puyol y le dijo "¿pero qué haces? ¿qué haces?" con gesto amenazante. En el último clásico, Iniesta le invitó a reconsiderar su actitud: "tú te callas". Son dos jugadores ejemplares ante los micrófonos y con tacto, pero que no por eso incapaces de mostrar carácter sobre el terreno de juego.

Todo esto cambió gracias a dos entrenadores; lo que nos demuestra que cuando hablamos de los aciertos y errores que cometen los técnicos, en realidad no tenemos ni puta idea de lo que estamos hablando. Nadie es titular en un equipo por nacimiento, procedencia o razones personales, solo los que se lo ganan juegan. Mientras muchos pedían la presencia de Guti en la Eurocopa en lugar de Xavi (cosas increíbles que tiene la ignorancia) Luis Aragonés convenció al catalán de que debía ser el corazón del equipo; llevándole al campeonato y siendo coronado mejor jugador del torneo. Cuando pedíamos un refuerzo que 'evitara' un centro del campo Iniesta-Xavi Pep Guardiola formó el esquema a partir de ellos, desencadenando todo en la mejor temporada de la historia del fútbol.

Ahora, nadie duda de la complementariedad de Xavi-Iniesta ni pide que el juego de la selección lo lleve un jugador con más caráctero 'magia'. Es más, en el recién finalizado Mundialito, Xavi ha sido elegido tercer mejor jugador cuando, en realidad, no rindió a su mejor nivel en ninguno de los dos choques. Verón fue el 'balón de plata' y Messi el de oro. Posiblemente Desábato hizo más méritos que 'la Brujita'. Sin duda, Pedro y Jeffren merecieron más el galardón que Xavi y Messi. Tampoco el año de Kaká es como para finalizar quinto en el Balón de Oro y cuarto en el FIFA Wordl Player. No es comprensible que Terry esté en el once mudidal y no Piqué. O que Casillas sea considerado el mejor portero del año tras no haber ganado nada ni a nivel individial ni colectivo en 2009. Cosas del fútbol.

Messi, Alves, Iniesta y Xavi, en el once del año (foto, elmundodeportivo.es)

lunes, 21 de diciembre de 2009

Legendario


Puyol alza el título (Foto, AFP, publicada en elmundo.es)

"El futuro será negro". Estas palabras de Pep Guardiola en la víspera de la final del Mundial de Clubes sorprendieron a propios y extraños. Argumentaba el técnico del mejor equipo de la historia que lo conseguido era tanto e insuperable que el listón está altísimo, por lo que jamás se podrá superar, y posiblemente también igualar, lo conseguido en 2009.

Y eso que aún faltaba la guinda del pastel, el Mundialito. Un torneo secundario que, cualquier otra temporada, nadie hubiera antepuesto a Liga o Champions League pero que en esta ocasión los culés manteníamos entre ceja y ceja por dos motivos; el primero es que solo faltaba ese galardón en las vitrinas del Museu. El segundo, que aunque nos cueste reconocerlo, sabíamos que jamás volveríamos a tener la oportunidad de completar un año perfecto.

Por eso, los ánimos estaban alicaidos entre los culés hasta que en el minuto 88 Pedro agigantó su leyenda con el cabezazo que forzaba la prórroga. Todos los culés nos sentimos en ese momento campeones, éramos conscientes de que durante los 30 minutos de tiempo añadido íbamos a gozar de la oportunidad para sentenciar. El único riesgo era que no entrara y llegáramos a los penaltis, pero sabíamos que Estudiantes no iba a adelantarse de nuevo.

Cuando en el minuto 110 Alves centró al corazón del área, supimos que el momento había llegado. Solo era cuestión de que quien entrara al remate afinara. Si era Ibrahimovic, como hizo en el último clásico. Si era Pedro, con su 'varita mágica'. Si era Jeffren, porque estaba siendo el jugador de la final, aunque los premios se los lleven otros. Pero fue Messi, el mejor jugador del planeta. En vez de meter la cabeza o estirar la pierna metió el pecho, según él "para asegurar el remate". La confianza de todo el equipo en él es tal que en algunas repeticiones se ve como Jeffren tiene los brazos alzados antes de que 'La Pulga' contacte.

El Barça había cerrado el año perfecto con un tanto de su rutilante estrella. Carles Puyol alzó al cielo de Abu Dabi el título de campeones del mundo y el Barça de Pep Guardiola versión 2009 pasó de histórico a legendario. Nadie jamás podrá superar lo que ha conseguido. Igualarlo se antoja prácticamente imposible. El Olimpo del deporte ya tiene un lugar para los héroes. Enhorabuena y gracias a todos:

Valdés, Pinto, Jorquera; Alves, Cáceres, Puyol, Piqué, Márquez, Chygrynskiy, Abidal, Milito, Sylvinho, Maxwell; Touré, Busquets, Keita, Xavi, Iniesta, Gudjohnsen; Pedro, Bojan, Hleb, Henry, Eto'o, Ibrahimovic, Jeffren y Messi.

¿El futuro? El equipo trabajará para que sea como mucho gris.