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viernes, 25 de diciembre de 2009

La sentencia contra la Cadena Ser demuestra cómo algunos ámbitos de la Justicia no entienden Internet todavía


Según informa la Cadena Ser, " El Magistrado-juez Ricardo Rodríguez Fernández, titular del Juzgado de lo Penal nº 16 de Madrid, ha dictado una sentencia en la que condena al Director de la SER, Daniel Anido, y al Director de Informativos de la cadena, Rodolfo Irago, como autores de un delito de "revelación de secretos" a un año y nueve meses de prisión, y a las penas accesorias de "inhabilitación especial para la dirección de medios de comunicación y el ejercicio de la actividad de periodistas" y a "inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo" durante el tiempo que dure la pena privativa de libertad impuesta".

Lo que más me preocupa de la sentencia es que, de ser exacta a como la publican los medios de comunicación, debe figurar en la misma lo siguiente: "la protección constitucional al derecho a la información se refiere a los medios de comunicación social -televisión radio o prensa escrita-, pero debe matizarse, que Internet, no es un medio de comunicación social en sentido estricto, sino universal".

Si el razonamiento de la sentencia, por ejemplo, hubiera sido la compleja delimitación entre dos principios constitucionales fundamentales como son el de la libertad de expresión e información y el de intimidad y derecho a la propia imagen, aunque fuera opinable, estaríamos en la delimitación compleja entre dos derechos básicos: libertad de información y derecho a la intimidad.

En los nuevos tiempos de "Internet" dónde todo el mundo se convierte en "editor" y susceptible de ser objeto en el que se vulnere la intimidad, debemos de acostumbrarnos a lograr un equilibrio básico entre estos dos derechos fundamentales de las personas; ninguno de ellos es un valor absoluto y la colisión entre ambos, en ocasiones, está servida.

Publicar, por ejemplo, imágenes "vengativas" de quien fuera la pareja, el amigo, etc; es evidente no tiene interés informativo y entra dentro del campo, evidente, de la invasión de la intimidad. El problema se plantea cuando la libertad de información, que puede ser relevante, choca con determinados aspectos del derecho a la intimidad, ahí la delimitación no es tan clara.

Pero el juez, según se deduce de la información publicada, deriva hacia una definición más compleja en el sentido que Internet "no es un medio de comunicación social, sino universal"; es decir que si esa misma información hubiera aparecido, por ejemplo, en la edicición impresa del Diario El País, hubiera entrado dentro del campo de "medio de comunicación social", sin embargo la misma información en un soporte diferente (que será el soporte común de todos los medios de comunicación), como es Internet, entonces queda fuera de la mayor amplitud para tratar temas periodísticos bajo el paraguas de la libertad de información.

Si la condena es por revelación de secretos, recogida en el artículo 197 de la LEY ORGÁNICA 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, independientemente del "soporte" del medio que lo publicara (ya fuera una edición de papel impreso o Internet), el debate sería otro, la difusa delimitación de dónde finaliza el derecho a la libertad de información y la protección de la intimidad. Pero según parece, esto no es así, ha sido, principalmente, el soporte sobre el que se ha apoyado la publicación el elemento definitivo para condenar a los periodistas.

Hay ya sentencias condenatorias, en la delimitación de los dos derechos constitucionales como son el de libertad de información y protección del derecho a la intimidad, cuando se considera que la publicación de unos determinados datos no es imprescindible para la trascendencia de la información ofrecida, pero aquí, según parece, el debate es otro, es la exclusión de Internet como un medio de comunicación, cuando realmente lo es, y esto me preocupa especialmente.

Si además la lista de afiliados al PP era falsa y por tanto era relevante demostrarlo, ¿cómo podían probar estos periodistas el objeto de su información al ser la edición en Internet de la Cadena Ser un instrumento más, un soporte más, de la propia Cadena?.

Sería impensable que en la emisión a través de la radio el ciudadano pueda retener el listado completo de las supuestas afiliaciones irregulares del PP. Entiendo que lo que los periodistas quisieron hacer es demostrar la veracidad de la información publicada y según parece este hecho fue probado utilizando el soporte de Internet como el más apropiado para esta información política relevante. Es más la denuncia de estas supuestas afiliaciones irregulares que realizó la Cadena SER recogía las denuncias de la ex presidenta del PP de Villaviciosa de Odón (Madrid) y sus advertencias en varias cartas al entonces secretario general del PP regional, Ricardo Romero de Tejada, de la existencia de 78 afiliaciones presuntamente irregulares, relacionadas todas ellas con dos constructores madrileños.La SER emitió esta noticia por radio y la publicó en su página web.

En el proceloso campo de delimitación entre la libertad de información (máxime como en este caso que le movía un interés público en demostrar que eran irregulares supuestamente y que podrían ser relevantes para la influencia urbanística) se viene estableciendo una delimitación más flexible para las personas que se dedican a lo público de otras que no tienen una dedicación pública; en este caso, según parece, la afiliación supuestamente irregular de estas personas entraba claramente en la posible incidencia política de las decisiones que se tenían que tomar en ese ámbito territorial, previsiblemente tocando el campo urbanístico. Estábamos ante una decisión política de calado, con repercusiones claras según quien ganara la batalla de las afiliaciones.

Si entendemos Internet como una "red de redes" universal que informa y comunica a personas a través de sus ordenadores u otros medios, dónde también se interactúa, estaríamos ante el medio de comunicación por excelencia.

Ya el día 6 de diciembre de 2009, con otra temática, argumentaba sobre la importancia que tiene en los tiempos de Internet la protección a la intimidad, sin duda, especialmente si lo publicado no es relevante para demostrar la información expuesta, por la generalización que Internet genera en el tratamiento de la información.

Ahora todos podemos ser "editores" de información en Internet. Es quizás lo que el juez que ha dictado la sentencia no ha ententido en su argumentación. Internet es el medio de comunicación por excelencia, es el medio de comunicación donde con carácter universal todos somos editores y la libertad se amplia, también nuestro debido respeto a la intimidad, pero en este caso, en mi modesta opinión, los periodistas se vieron obligados a publicar la lista de supuestas afiliaciones falsas y sin la publicación de la lista, negadada por el PP, no habría tenido crédito la información.

Sorprende que el PP, en boca del Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Güemes, se alegre de la sentencia y la derive al concepto de "la verdad", porque según se deduce de la misma sentencia, no se juzga la veracidad de lo publicado (ya que es veraz) si no el concepto de intimidad y libertad, que según parece se acota más en un medio de comunicación si se trata de Internet.

Como la sentencia es recurrible espero se recurra y se gane, tanto por el trabajo de los dos periodistas para defender la veracidad de lo publicado, como por el concepto de libertad de información en Internet, que debe debe tener exactamente la misma protección que cualquier medio de comunicación, porque Internet es un medio de comunicación universal, sí, pero medio de comunicación, en el que además, todos podemos editar.

sábado, 5 de diciembre de 2009

En el año 2002 las libertades en Internet estuvieron en peligro. ¿Dónde estaban Esteban González Pons y Enrique Dans?


Imagen blog Enrique Dans http://www.enriquedans.com/
El día 6 de junio del año 2002, un poco antes de que Aznar contribuyera a la invasión de Irak, y siendo "todopoderoso" Vicepresidente Primero, Ministro de Presidencia y Portavoz, D. Mariano Rajoy, las libertades en Internet sí estuvieron en peligro.

El Boletín Oficial Cortes Generales Senado nº Núm. 66 que tramitaba las enmiendas a la famosa ley (Ley de Servicios de Sociedad de la Información) "LSSI" (luego para disimular se le añadiría (CE), vía enmienda del Grupo Popular quería entrar "a saco", ante un indicio, sin autorización judicial, en nuestros ordenadores personales.

No era una interpretación de la ley, el texto de la enmienda número 172 del Grupo Popular publicada en el BOCG Senado del día 6 de junio de 2002 lo decía claramente: en nuestros ordenadores personales podía meter las narices, para cualquier investigación de un "posible" delito las autoridades "judiciales" o "policiales".

«4. Los operadores de redes y los proveedores de acceso a una red de telecomunicaciones que presten un servicio de la sociedad de la información deberán retener los datos de tráfico generados por las comunicaciones establecidas durante la prestación de un servicio por un período de doce meses.

Estos datos, almacenados de manera automática, relativos al proceso de comunicación serán retenidos, de manera confidencial, a los solos efectos de que pueda ser necesaria su puesta a disposición de las autoridades judiciales o policiales en el marco de una investigación criminal como consecuencia de la comisión de un delito utilizando los servicios de la sociedad de la información.»


En ese momento los socialistas estuvimos acompañados por muchas personas y colectivos sensibles, como no podría ser de otra manera, con la defensa de las libertades en Internet (y defender la libertad también significa, con las garantías legales oportunas, perseguir "a los malos" para que la inmensa mayoría pueda disfrutar de la misma). Es normal que ahora, quizás, ante un texto que (como dijo el Presidente del Gobierno) si se ha de corregir se corregirá, puesto que no se pretende, como también dijo, cerrar página web alguna.

Pero el día en el que las libertades en Internet sí estuvieron en peligro (como denunciamos los socialistas - ver mi intervención en el Diario de Sesiones), yo me pregunto, ¿qué hacían el día 6 de junio de 2002 Enrique Dans y Esteban González Pons?.

Enrique Dans, tan bullicioso ahora, (respeto su trabajo intelectual como profesor, pero sabemos su orientación política interpreto pro Rajoy) no se dónde estaba, pero está claro que no estuvo defendiendo las libertades en Internet. Lo que sí sabemos dónde estaba Esteban González Pons, que nos da lecciones de democracia en la red; Pons estaba firmando la citada enmienda en el Senado para que la policía, ante un indicio de delito asaltara nuestros ordenadores personales vulnerando, como queda claro, las libertades en Internet.

Por supuesto, los socialistas que ya defendimos las libertades en Internet, lo volveremos a hacer respetando, también, la legalidad vigente para proteger la propiedad intelectual, factor, también de riqueza en la Sociedad del Conocimiento, aunque considero que muchos creadores de contenidos lo harán de forma abierta.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Ministra de Cultura: se fomentarán contenidos en Internet y se protegerá a los internautas, actuando solo contra quienes se lucran de obras ajenas

Ministra Cultura, Angeles González Sinde. Foto Félix Lavilla
- DE D. JOSÉ MARÍA CHIQUILLO BARBER, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL SENADO, SOBRE SI LA MINISTRA DE CULTURA ESTÁ A FAVOR DE LA REDUCCIÓN DE LA VELOCIDAD A LOS USUARIOS DE INTERNET. (NÚM. EXP. S. 680/000583)

El señor PRESIDENTE: Pregunta del senador Chiquillo, que tiene la palabra.

El señor CHIQUILLO BARBER: Muchas gracias, señor presidente.
Señora ministra de Cultura, ¿está usted a favor de la reducción de la velocidad de conexión a los usuarios de internet?

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra la ministra de Cultura.

La señora MINISTRA DE CULTURA (González-Sinde Reig): Muchas gracias, señor presidente.
No, señoría.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señora ministra.
Tiene la palabra el senador Chiquillo.

El señor CHIQUILLO BARBER: Muchas gracias, señor presidente.
Señora ministra, acaba de decir usted en sede parlamentaria una mentira, y gorda. Poco antes de ser nombrada ministra a comienzos del año 2008 hizo usted unas declaraciones que recuerdan a su época del mundo del cine en las que preguntó con rotundidad eso de que para qué queríamos tantos megas o gigas, si para mandar correos o para piratear descargando archivos. ¿Lo recuerdan?
Pues hace un mes, el cinco de noviembre de 2009, abordó el tema de las descargas en internet, y la ministra aseguró que actualmente hay una comisión interministerial que está estudiando el asunto, pero avanzó que no se castigará legalmente al usuario. Otra mentira, y gorda.
Reconoció, sin embargo, que era partidaria de limitar la velocidad de la conexión a internet. Otra mentira, y gorda. Asumió la complejidad del asunto y la necesidad de casar el derecho a la información con el de la propiedad intelectual, y no solo hay que proteger los derechos del autor, sino también el derecho a la intimidad y el secreto de las comunicaciones.
Dijo usted que esa comisión presentaría sus trabajos el 10 de diciembre y ya había avanzado que no perseguiría a los usuarios, sino a los concentradores: las web que alojan y enlazan archivos P2P. Desde el Ministerio de Cultura, el que usted dirige, dijo que la única medida que se podía tomar era reducir la velocidad. Eso lo dijo usted hace un mes, pero hoy nos encontramos con que hace 72 horas se ha presentado un anteproyecto de ley, el de la economía sostenible, y su Gobierno ha introducido la posibilidad de interrumpir internet a quienes descarguen archivos P2P –otra mentira, y bien gorda-.
¿A qué se debe ese cambio de actitud? La verdad es que ustedes han tomado un camino estrambótico, porque reducir la velocidad es un atropello, pero cortar Internet, ¿qué es? Algo más grave que un atropello: una dura restricción a la libertad en la red. Muchos nos preguntamos: si te reducen la velocidad, ¿qué diferencia hay con que te corten la conexión?
-porque la velocidad casi cero es lo mismo que te corten la conexión-. Y ahí está la única verdad de sus últimos tres años, tres años en los que han terminado una labor presentando en la letra pequeña, por la puerta de atrás, en una disposición final de un anteproyecto de ley –el de la ley de la economía sostenible-, el corte a internet, a los usuarios. Dígalo hoy con claridad, en sede parlamentaria, sin mentiras y sin otro tapujo.
Nos da la impresión de que ustedes han estado tres años mareando la perdiz, con mentiras y gordas. Déjense de reducir la velocidad, de cortes arbitrarios a los usuarios de internet…

El señor PRESIDENTE: Señoría, concluya, por favor.

El señor CHIQUILLO BARBER: … e impulse la sociedad de información. Dejen de actuar al dictado de las entidades de gestión, pero sobre todo no olviden –usted, que es guionista- que a más internet –es una cuestión que está ahí-, más descargas, y esa realidad no la cambia ni una ley ni un Gobierno insostenible como al que usted pertenece.
Muchas gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Senado.)

El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Chiquillo.
Tiene la palabra la ministra de Cultura.

La señora MINISTRA DE CULTURA (González-Sinde Reig): Muchas gracias, presidente.
Señoría, le voy a explicar con claridad lo que estamos haciendo.
Nuestro modelo no criminalizará a los internautas; nuestro objetivo es ahondar y proteger los derechos. La transmisión de contenidos a través de Internet mediante el uso de la banda ancha amplía las oportunidades de los ciudadanos,y su extensión como servicio universal a todos los españoles a velocidades mínimas de un mega por segundo ya ha sido anunciadapor mi compañero el ministro de Industria para el año 2011.
Pide su grupo parlamentario más velocidad. Bien, pues el hecho cierto es que ustedes cuando se mueven lo hacen muy despacito, porque el desarrollo del acceso a la red debe ir acompañado por un estímulo para impulsar el desarrollo en España de una oferta de contenidos digitales avanzada. Por eso, apoyamos el desarrollo de una oferta digital legal, segura, competitiva y de calidad, para que conecte dos derechos: por un lado, el acceso a la cultura de los ciudadanos y, por otro, el derecho a la protección del esfuerzo de los trabajadores y de todas las personas vinculadas al mundo de la cultura.
Existe un alto índice de vulneración de los derechos de propiedad intelectual y el Gobierno, y el Ministerio de Cultura también, con la creación de la Comisión iterministerial de trabajo relativo a la lucha contra la vulneración de los derechos de propiedad mediante páginas de internet, se ha esforzado por impulsar medidas destinadas a evitar que haya quien especule con los derechos de los creadores españoles. Esta comisión interministerial fue creada hace tan solo 53 días, con el mandato de redactar unas conclusiones antes de 2010.
Hemos ido rápido, ya se han presentado las primeras medidas que se aprobaron en el Consejo de Ministros del pasado viernes, siendo incluidas en el anteproyecto de ley de economía sostenible y que resumiré en cuatro puntos.
Uno, ni se va a criminalizar a los usuarios ni se va a cortar una sola conexión a Internet; dos, solo actuaremos frente a quiénes se apropian y explotan las obras ajenas, los derechos de los demás; tres, compatibilidad con los requisitos del Parlamento Europeo, dando lugar a un procedimiento administrativo con plenas garantías y cuatro, el órgano designado para llevar a cabo esta labor es la Comisión de Propiedad Intelectual, que es un órgano compuesto por expertos independientes.
Señorías, es un gran paso, porque con estas medidas no solo estaremos avanzando hacia un modelo productivo sostenible, sino que también promovemos el conocimiento y, sobre todo, el civismo, porque no será el descenso de la velocidad lo que motive a un internauta a respetar a los creadores y a los trabajadores vinculados a la cultura, será el ascenso del civismo, que es, además, la única manera de poder llegar a valorar y a apreciar verdaderamente la cultura.

El señor PRESIDENTE: Señoría, termine por favor.

La señora MINISTRA DE CULTURA (González-Sinde Reig): Muchas gracias, señoría. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Gracias, señora ministra.