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El elefante pisado


Domingo 19 horas. La primera fecha iba llegando a su fin sin demasiados estruendos. Nadie imaginaba la tormenta que se avecinaba en la bombonera en una tarde-noche que pintaba para el reencuentro, la fiesta, la expectativa. Todo se desvaneció. El humilde Godoy Cruz se robó el jolgorio y, tras el 4 a 1 final, demostró quien es el verdadero equipo.

Hace algunas semanas, en pleno fervor por la buena racha veraniega del xeneize, indicaba interrogantes que Falcioni debía descifrar antes del comienzo del campeonato. La extensa cantidad de volantes se tornaba una bomba de tiempo que, sin un adecuado tratamiento, estallaría por decantación. Battaglia, Erviti, Somoza, Rivero, Colazzo, Chávez y Riquelme pelean por tan sólo 4 cupos. Pero ese no es el único problema. Más difícil es elegir cuando varios de ellos son emblemas del club y se transforman en inamovibles más allá de que no se hallen en su mejor versión.

Lo que sucedió el domingo fue sorprendente pero a la vez lógico. Falcioni desarmó la estructura sólida, aguerrida y dinámica del verano para dar lugar a jugadores que por peso propio no pudo dejarlos en el banco. El 4-4-2 mutó a un difuso 4-2-2-2. El cuadrado compuesto por Battaglia y Somoza en la marca, y Riquelme con Erviti en la creación, fue un dulce sueño, nada más. Ninguno pudo aportar despliegue, cambio de ritmo, aceleración, sorpresa. Fue una constante meseta, previsible, fácil de desarticular. Encima, nunca advirtió los enormes huecos que dejaba por las bandas. Clemente Rodríguez y Calvo se vieron en la obligación de recorrer 100 metros de área a área sin garantías ni eficacia. Para colmo, en la primera aproximación del tomba, el arquero Javier García recordó por qué los técnicos dudan hasta último minuto en ponerlo como titular. El único que se salvó fue Mouche, por atrevimiento y desfachatez, por audacia y personalidad para pedir siempre el esférico.

El cimbronazo de Boca ocultó, sin embargo, el gran trabajo de su rival. En la anterior columna había remarcado que Godoy Cruz tendría buena vida en la Copa dado que solía convertir seguido de visitante. Vaya que tal idea se cumplió. Sin sus mayores referentes del certamen pasado (Leonardo Sigali, Ariel Rojas, David Ramírez, Jairo Castillo y César Carranza), se las ingenió para dañar mucho por los costados y aprovechar la verticalidad del uruguayo Carlos Sánchez, figura del match. Diego Villar, por su parte, puso la pausa y la experiencia necesaria en pos de manejar el termómetro del juego.

Fue un triunfo que no sólo festejaron los mendocinos. También fue una reivindicación de los equipos chicos que, semestre tras semestre, sufren el saqueo de los conjuntos grandes por su elevada disposición monetaria. En ese punto, Rubén Ramírez, ex Banfield y un pupilo de Falcioni (le dio continuidad en Colón y lo llevó al taladro), se convirtió en el verdugo de la fiesta que nunca pudo ser. Toda una paradoja.

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¿Qué hay para mirar en TV?


La TV abierta continúa más embobada que nunca. Se transformó en el centro de disputas y polémicas en torno a los personajes mediáticos y las repercusiones del Dios Showmatch. Los programas autoreferenciales se multiplicaron peligrosamente, a una velocidad que corresponde al buen rating que generan.

Quedan muy lejanas aquellas protestas de Luis Majul hacia Diego Gvirtz (productor de TVR) por haberle "robado" imagenes de su entrevista con Charly García. Hasta ese año (2007), Televisión Registrada era uno de los pocos en compactar los mejor y peor de la semana a través de informes y secciones especiales. Lo acompañaba Duro de Domar en Canal 13 (de la misma escudería Gvirtz), Rsm en América y Bendita TV en canal 9. Sin embargo, los interesantes números de audiencia de estos formatos, incentivaron a otros a proseguir por la misma senda. Zapping (de Telefe) aparece con vigor en el 2008 para pelearle palmo a palmo a TVR, mientras que en este 2010 se presenta Demoliendo Teles (de Canal 13), cuyo fin es restarle popularidad al consistente programa que comandan Guillermo López y Julieta Prandi.

América, por su parte, incorporó en estos últimos tres años a Infama y Animales Sueltos, destinados a cubrir las banalidades de la farándula argentina. Canal 13, basado en el respaldo masivo de Marcelo Tinelli, creó varios programas satélites con una particularidad: todos tienen la palabra "Show". Hablamos de Este es el show, La cocina del show, Sábado Show. Y más antiguamente figuraba La previa del show por Magazine (del Grupo Artear igual que Canal 13). Canal 9 tampoco se salva: Viviana Canosa y Bendita también se sumergen en la frivolidad del circo de baile nocturno.

Pasamos en limpio.

Canal América: De sus 8 programas diarios, 4 son de Espectáculos (Intrusos, Infama, RSM Y Animales sueltos), 2 son de Interés General, aunque eventualmente se refieren a temas de la farándula (Almorzando con Mirtha y Un mundo perfecto) y 2 son Noticieros. Es decir que cabría la posibilidad de que hablasen de Showmach 8 horas en un día. Increíble.

Canal 9: De sus 10 programas diarios, 5 son Novelas mexicanas (Zacatillo, Mi pecado, Camaleones, Acuarela de amor y El capo), 2 son noticieros, 2 son de Espectáculos (Canosa y Bendita) y 1 de Interés General (Duro de domar). Se habla de Showmatch aproximadamente 4 horas diarias.

Canal Telefe: De sus 8 programas diarios, 3 son de Ficción (Casados con hijos, Secretos de amor y Casi ángeles), 3 son de Entretenimiento (3 2 1 a ganar, Los Simpsons y Justo a tiempo) y 2 son Noticieros. La cuestión repunta con los programas que se turnan en la tercera noche: CQC, Vértigo, Clase Turista, La Liga y Protagonistas únicos. En rigor, no se habla de Showmatch en la semana, pero podría pasar el sabatino Zapping a las tardes de Telefe debido al flojo rating en esa franja.

Canal 13: De sus 8 programas, 3 son Ficción (Valientes, Malparida y Alguien que me quiera), 2 son Noticieros, 1 de Espectáculos (Este es el show), 1 de Entretenimiento (Solo para reír) y Dios (Showmatch). Durante el fin de semana se fomenta la efervescencia sobre Tinelli. Están Demoliendo Teles, Sabado Show, La cocina del show, 70-20-11 y De lo nuestro lo mejor y lo peor. Más panorama sombrío.

Después de hacer este recuento, sólo quedará desazón por la falta de creatividad de nuestra TV abierta. Más de 10 programas que giran sobre Tinelli, periodísticos de investigación "conurbaneros" (Policías en Acción, GPS, Calles salvajes), escaso humor de primer nivel, etc.

Sin embargo, hay dos que sobresalen, que se distinguen: los programas de política. Sí, solo dos. Dos conductores antagónicos y enfrentados ideologicamente: Víctor Hugo Morales con su "Bajada de linea" y Luis Majul con su multifacética "La Cornisa".

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Hacen falta estrategas, no héroes


La agenda político-mediática vivió una semana agitada. Como hacía mucho tiempo no sucedía, los periodistas de los medios más importantes debieron defenderse ante los embates expresados en la marcha a favor de la Ley de Medios, fundamentalmente los afiches que contenían los rostros de algunos de los referentes más conocidos como Santo Biasatti, Nelson Castro o Ernesto Tenembaum, entre otros. Tirada la primera piedra, se produjo un lógico descontrol de opiniones. Desde los que le imprimen un sello fascista al Gobierno, hasta los que ratifican y avalan estas conductas ofensivas. Con escasos matices de grises, la cordura dijo una vez más ausente.

Si se llegase a confirmar que estas agresiones anónimas formen parte de una línea oficialista, sin dudas que estaríamos hablando de un claro error estratégico y conceptual. Una doble arma errónea que desvirtúa las buenas intenciones de conseguir una Ley que desmonopolice la propiedad de los medios de comunicación. ¿Qué persona mínimamente sensata y democrática puede argumentar y fundamentar este tipo de actitud contra empleados de empresas? Nadie. En todo caso, a lo que debe apuntalarse es a ganar la batalla simbólica, o bien, la batalla judicial frente a los verdaderos dueños de la torta.

Lo que pasó en la manifestación, entonces, fue bochornoso, presa con toda seguridad de las torpezas que comete en reiteradas ocasiones quienes defienden a rajatabla las posturas del Gobierno. Peor: terminan victimizando a los periodistas supuestamente manejados por Ernestina Herrera de Noble. Ahora, uno se pregunta con seriedad: a esta altura de su vida ¿Necesita un Morales Solá que le digan como tienen que pensar y escribir? ¿Ernesto Tenembaum es progre si critica a Menem y un gorila recalcitrante cuando lo hace con Kirchner? Lo mismo vale para Nelson Castro, con el que se puede disentir en varias apreciaciones o análisis, pero que desde el punto de vista de la ética y de la formación periodística es inobjetable.

Por eso digo, se distorsiona la pelea profunda, se la banaliza y se la vuelve peligrosa, porque cada vez más gente se asusta. ¿Cual es la línea que divide esta defensa de la nueva Ley democrática, con la de la persecución permanente a ciertos periodistas? Esa barrera, a veces, se hace borrosa. Lo genuino y espontáneo se nubla con la violencia y los insultos (como lo padeció Fernando Bravo, empleado de Radio Continental). Y encima no colabora, por otra parte, a sumar adeptos; al contrario, como manifesté anteriormente, los espanta y desilusiona.

Los grandes medios se sirvieron una vez más de las impericias tácticas de sus opositores. Largas columnas escritas sobre porque es importante tener una prensa libre e independiente. Interminables reflexiones que incluían ejemplos malignos como la censura y la burocracia de los nazis y Stalin. Comparaciones inmediatas con el cierre de radios por parte de Chávez y su modelo estatista y populista.

Que inútiles e infantiles pueden ser los hombres cuando se compenetran y ciegan por un conflicto. Alimentan a su enemigo, le sirven excusas para encubrirse, los acaban cobijando.

Así, el panorama de la libertad quedó en manos de las empresas privadas. Un traspié más y van…


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¿Que les pasó?

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A una semana del Superclásico argentino, nos reformulamos la pregunta que Ernesto Tenembaum sugirió recientemente en el título de su libro sobre el Kirchnerismo: ¿Que les pasó?.

Boca y River atraviesan momentos de plena crisis futbolística, con equipos sin identidad, sin convicciones, ni seguridades en torno al funcionamiento.


Alves llega con la soga al cuello; nunca supo encontrarle la vuelta a un plantel riquísimo desde lo individual pero escaso e impotente en las ideas colectivas. La defensa de ayer del xeneize remite a una línea de seleccionado (Medel en Chile, Morel Rodríguez en Paraguay y Luciano Monzón en Argentina), sin embargo los goles rivales arriban casi con liviandad, con naturalidad.

Así, Boca se acerca a los peldaños más bajos de la tabla, repitiendo las pésimas actuaciones del año pasado. Ischia fue el último técnico en depositar al cuadro de la Ribera en el máximo esplendor. Entre Mouche y Noir se turnaron para olvidar al formidable Palacio, mientras que Viatri surgía favorablemente tras una dura lesión de Palermo. La prometedora cantera y el campeonato obtenido hicieron entusiasmar exageradamente a los hinchas. Pero no. Arrancaba la Copa y un mortífero cachetazo en Octavos frente al modesto Defensor Sporting.

Se iba Ischia al término del Clausura, volvía Basile para afrontar el Apertura. Dicen que los segundos ciclos siempre son negativos, y vaya que acierto en esa premisa. El coco optó por los jugadores experimentados, un plantel lujoso con los regresos de Monzón e Insua, por ejemplo. Una merecida derrota ante el Atlético tucumano y la pronta eliminación de la sudamericana, condicionaron rápidamente el futuro del entrenador. Un inexpresivo décimo lugar en ese Apertura y un verano patético que incluyó goleadas adversas ante Estudiantes y River, terminaron por demoler las expectativas de Alfio.

Lo del millonario ya es casi costumbre. Solo Astrada en su primer ciclo supo darle entidad de equipo grande al club de Núñez. Desfilaron con más pena que gloria, Reinarlo Merlo, Daniel Passarella, Gabriel Rodríguez y Néstor Gorosito. Apenas Simeone consiguió resucitarlo, aunque temporalmente.

La gestión turbulenta de Aguilar, la delicada situación económica y el frágil promedio que ostenta en el presente, son problemas difíciles de superar. En el campo, ya nadie le teme, cualquiera se le anima. El monumental pasó a ser un reducto endeble, donde todos especulan y juegan con la presión que se ejerce desde las tribunas.

Alves lidia con un plantel para nada despreciable, en tanto que Astrada intenta captar y absorber el jugo de un equipo que no abunda en nombres rutilantes. Todo mal, y cada vez peor.


Imágenes del ocaso












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La TV del vómito


Hace algún tiempo atrás, 4 años para ser más específicos, el filósofo José Pablo Feinmann visitaba el programa de archivos “TVR” como crítico invitado. Allí, analizando con suma decepción y sorpresa los distintos contenidos de la TV abierta, acuñó una frase contundente y categórica. A la televisión basura, berreta, la denominó “La TV vomitiva”.

Hoy, 4 años después, el deseo del pensador argentino continúa inconcluso. Peor, día a día notamos como cada vez más se desvirtúa la llamada “caja boba”. Espacios que se llenan con amarillismo, grillas cubiertas de puro chisme, formatos que se repiten hasta el cansancio y una búsqueda frenética por no perder pisada en el minuto a minuto. Así de desolador es el panorama. No es exagerado, es la mismísima realidad.

Atravesamos una época en donde se destaca únicamente al que llega al éxito, sin evaluar como fue que alcanzó ese objetivo. De esta manera, productores, conductores y periodistas se enfermizan por el rating, y más recientemente por el diabólico minuto a minuto.

Mientras nos entretenemos frente a la pantalla, no nos damos cuenta de la pésima calidad artística. En este punto, lo que prima actualmente es el show. Sin show ni espectacularidad no hay programa que se sustente. Showmatch, Intrusos y Susana Gimenez, con diferentes matices, son abanderados de estas premisas. Al llegar a las grandes ligas, todos tienen muy aprendido el libreto y se adaptan: si hay que mostrar mujeres desnudas, si hay que poner cuponeras, si hay que invitar al mediático de la semana, no hay drama. En la tele de hoy todo se permite. La gente, mientras tanto, se distiende de horas y horas de trabajo insufribles.

Muy pocos espacios subsisten a esta precariedad televisiva. Se cuentan con una sola mano. Uno de ellos, importante de subrayar, es Encuentro, un canal educativo que surgió de una idea de Daniel Filmus, ministro de Educación en la gestión de Kirchner. Encuentro, por su calidad técnica, de contenido y por su plena dedicación a fomentar diversos ángulos de la cultura, se ha convertido en un verdadero orgullo nacional y latinoamericano.

Observar en estos tiempos tan superficiales a Adrián Paenza modernizando la concepción de la Matemática, al mencionado José Pablo Feinmann enseñando con su habitual carisma y fanatismo cuestiones de filosofía, y a Eduardo Galeano desarrollar su paradojal pensamiento, resulta de un enorme valor. El éxito del canal radica también en el dinamismo y la lógica pedagógica, esto es, educar y enseñar a partir del estímulo, del entretenimiento, modernamente, sin ese absurdo prejuicio de que lo cultural es aburrido, tedioso, opaco.

Sin embargo, lamentablemente, el ejemplo de Encuentro es un oasis en el medio del desierto. En vez de eso, prevalece el impacto, la morbosidad. Paralelamente, el nivel de exigencia del espectador ha disminuido. La señal más clara es Marcelo Tinelli, un empresario y conductor, que no tiene la más mínima vergüenza en aceptar que sus productos de basan en la sistemática generación de audiencia.

En el primer semestre del año pasado, la tendencia arrolladora del rey televisivo había mermado. Muchos creyeron que su sostenida popularidad caería definitivamente. No le funcionaban ni los chicos bailando, ni los skechts humorísticos, ni las imitaciones de famosos. Sonaba a declive. Error. Tinelli escondía un as bajo la manga: Ricardo Fort.

El multimillonario, un muñeco musculoso que tiene jopo, mandíbula de superhéroe, tatuajes en los brazos y un grupo de guardaespaldas que él mismo se financia para vivir una vida divertidísima, conquistó al país. Increíble, impensado. Fort se exponía, los medios vendían con él, Tinelli zafaba una vez más y la rueda de la berretez seguía su curso. Una rueda que, tristemente, cierra a la perfección

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Maldita prensa: Banfield aturdido, Colón postergado




La prensa, al igual que los equipos de primera categoría, juega su partido, su certamen. Reacciones dispares son las que atravesaron, en este sentido, sabaleros y taladros. Ambos vivieron un fin de semana negro, que ni el más pesimista imaginaba. La ilusión de Banfield se cayó inesperadamente el domingo a manos de un Racing compacto, solidario y con vocación ofensiva. Mismo final para Colón, impotente tras sucumbir sin atenuantes en su casa.

Pero no todo es igual en el Sur y Santa Fé. En primer lugar, los desune la rivalidad de las hinchadas, pero eso no interesa mucho. Lo realmente importante es lo que sucede con los medios de comunicación de Capital Federal. Lamentablemente, son terriblemente exitistas y sensacionalistas. Banfield, por ejemplo, recibió la semana pasada un bombardeo mediático sin precedentes. Notas por doquier, editoriales que ponían de manifiesto que sin el tiki-tiki también se podía ganar, sobrevaloración de los jugadores, etc. Todos ya aseguraban que el albiverde era el nuevo campeón, pocos recordaron lo costosa que resultó la campaña. El sudor y lágrimas de todas las batallas afrontadas por el taladro parecían anulados por un discurso que confundió a más de uno.

Tratamiento muy distinto fue el que se recibió en Santa Fé. Los medios prácticamente se olvidaron del campañón de Mohamed y su elenco. Nunca remarcaron con énfasis la fenomenal temporada que, a cuatro fecha del cierre, ya tiene como coronación entrar a la Copa Libertadores. Solo Vélez logró superarlo en la general, solo Vélez. Incluso el arquero Pozo manifestó a medios locales esta triste e injusta exclusión y marginación. Es demasiado evidente, es innegable y escandalosa.

Comportamientos disímiles que molestan a ambos y los perjudican. Los extremos, en definitiva, son dañinos, peligrosos y fastidiosos.


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Técnicos Incomprendidos


Lavolpe hace algunos torneos, Borghi hace algunas fechas y Simeone actualmente.
Técnicos incomprendidos que caen en la telaraña de la incertidumbre e inevitablemente del fracaso estadístico.

Pero sería caer en simplezas achacar tales decepciones solo a estos entrenadores. Sin dudas, que hay otros factores influyentes para que estas ideas modernas no prosperen en el tiempo, y se desvanezcan efímeramente.
Datolo nunca entendió a Lavolpe, los players del diablo recientemente declararon algo similar, y es evidente la poca reacción los jugadores riverplatenses. Al ex volante de la selección le queda como consuelo el último torneo ganado en base a Buonanotte y Carrizo. Por eso, aún persiste con vida.

Volviendo a las raíces de estas frustraciones, haré algunas apreciaciones sobre el futbolista argentino en general. Junto a los brasileros son, indudablemente, de los más capaces y talentosos técnicamente, nacidos en potreros e instalados en una cultura criolla de la picardía y la viveza.

Pero carecen de algo muy importante en el fútbol actual, que es el conocimiento táctico, el sentido estratégico y el estudio del conjunto rival para maximizar los errores ajenos. Eso, y sumado a la soberbia (“yo sé mas que el profe”) dan como producto algunos desmoramientos impensados por los pergaminos de los Dts en cuestión.

No es casualidad que un gran porcentaje de los jugadores argentinos que emigran a Europa regresen sin pena ni gloria, se pierdan en divisiones menores, o bien, culminen olvidados por no adaptarse.

Son los entrenadores exóticos, infrecuentes, singulares, quizás estrafalarios. Son los que hacen progresar al deporte de los Ingleses locos.

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Tacticismo moderno VS Conceptualismo


Desde hace 10 años aproximadamente, más precisamente desde la llegada de Bielsa a la selección nacional se ha debatido largo y tendido sobre que es lo verdaderamente importante para ganar un partido de fútbol y mantener esa idea en un largo tiempo.

En base a esta contienda, el fútbol se ha dividido en dos formas diferentes de ideologías: el conceptualismo y el tacticismo.

El conceptualismo basa su impronta en la creencia e inventiva propia de cada jugador, creyendo solo en la motivación de un técnico. Es decir, apoya al libre pensamiento del futbolista, dejando en claro que es él que va a definir o no un partido. A esta línea de pensamiento se adhieren la mayoría de los periodistas; algunos de ellos por propia convicción y otros sólo por conveniencia, ya que en estos tiempos ser "tacticista" está mal visto, o al menos, no encaja dentro de la consideración de los medios de comunicación más relevantes del país. Sin duda que Pagani lidera esta ideología futbolera, a la que se unen una larga lista de periodistas inocuos y inexactos, que siempre llevan las de ganar: si un equipo "conceptualista" juega mal es un mal día de los jugadores; de lo contrario toda la culpa y equivocación viene del lado del DT y sus "dibujos tácticos"

El tacticismo, por su parte, considera fundamental un estilo de juego mantenido, basado en tácticas y estrategias para romper el juego del rival y construir el propio. Fucks y Fabbri son de los que más se acercan a esta idea, aunque repetimos: hoy por hoy es tabú ser de esta rama de pensamiento.

Zubeldía y Griguol; el primero un iniciador en la corrección y autosuperación de los estilos de juego, y Timoteo, un habitué de las estrategias tanto en Ferro como en Gimnasia LP; son registros de técnicos ejemplares del convencimiento de las estrategias con andar triunfador. Hoy por hoy, el tiempo está a favor de los conceptualistas, al menos en el plano sudamericano: Bielsa con problemas en Chile, Lavolpe con pocos éxitos y Simeone lidiando con un tibio River.

Alguna vez alguien dijo que los tacticistas estaban emparentados, trazando un paralelismo, con el conservadurismo y el neoliberalismo; y que el conceptualismo se relacionaba con el progresismo y las ideas de izquierda. Esto, a mi entender, me parece absurdo, y errado a la vez.

Yo acompaño las ideas de Bielsa, Lavolpe, Simeone, y tantos otros, ya que me parece que con el avance tecnologico, también avanza el nivel físico de los jugadores y el nivel de visión de los rivales. Por ello, me parece muy desacertado apostar a la imaginación de un solo jugador, y dejar librado al azar el mecanismo y el transcurso del partido. Mundialmente, esta idea es la que priva mayormente, sobre todo en Holanda, Alemania e Inglaterra en Europa; y Mexico en América. Las estadísticas no marcan ninguna tendencia, nadie puede decir que cosa es mejor que la otra. Diferentes pensamientos, el debate está planteado. Desde aquí apoyamos y damos la mejor de la suertes a Bielsa, Martino, Lavolpe, Simeone y tantos otros; y esperemos que algunos de ellos estén pronto en la selección nacional.


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