Por: Fabián Forero, El Tiempo
Los 'zorreros' se habían pasado de tragos. Uno de ellos, con la mirada perdida y un cuchillo en las manos, llegó hasta el sitio donde se encontraba 'Moro', un caballo inocente cuyo único pecado era cargar toneladas de escombros durante extenuantes jornadas.
El verdugo, llevado por un impulso mortal, le clavó el puñal al pobre animalito en el pecho, tal vez, dicen los testigos, lo confundió con un mortal. El trágico episodio ocurrió el pasado 5 de marzo en un paraje cercano al barrio Modelia.
El caballo sobrevivió al ataque, pero quedó inscrito en el registro canalla que da cuenta de la brutalidad contra los caballos en Bogotá.
Las cifras son contundentes: de enero a mayo de este año, 2 equinos han sido asesinados y 26 han resultado heridos, según información entregada por la Asociación Defensora de Animales (ADA).
El pasado 3 de junio se registró la última de las muertes. El turno, como en una ruleta rusa, le correspondió a 'Golondrino' que, estresado por el ritmo acelerado de la ciudad, trató de escaparse del yugo de su carreta, con tal mala suerte que se estrelló con un taxi.
Su propietario lo subió a otra carreta para llevárselo y, al parecer, venderlo por carne en un matadero del sur, pero en la calle 39 con Caracas el caballo se le cayó.
El verdugo, llevado por un impulso mortal, le clavó el puñal al pobre animalito en el pecho, tal vez, dicen los testigos, lo confundió con un mortal. El trágico episodio ocurrió el pasado 5 de marzo en un paraje cercano al barrio Modelia.
El caballo sobrevivió al ataque, pero quedó inscrito en el registro canalla que da cuenta de la brutalidad contra los caballos en Bogotá.
Las cifras son contundentes: de enero a mayo de este año, 2 equinos han sido asesinados y 26 han resultado heridos, según información entregada por la Asociación Defensora de Animales (ADA).
El pasado 3 de junio se registró la última de las muertes. El turno, como en una ruleta rusa, le correspondió a 'Golondrino' que, estresado por el ritmo acelerado de la ciudad, trató de escaparse del yugo de su carreta, con tal mala suerte que se estrelló con un taxi.
Su propietario lo subió a otra carreta para llevárselo y, al parecer, venderlo por carne en un matadero del sur, pero en la calle 39 con Caracas el caballo se le cayó.
