miércoles, 11 de mayo de 2022

Siete poemas de Bruna Kalil Othero





ya no es posible ser clásico. ya no
se puede
crear escritores inventar
un canon. simplemente no

y no. hoy todos tenemos redes

sociales somos libros abiertos (se acabó

el misterio). no

puedo ser clásica porque antes de dormir

me unto crema nivea en la cara

y me masturbo en silencio. no

podemos ser clásicos porque corremos

para alcanzar el micro entre los coches

compramos mandarinas peladas quesos

rebanados. porque compramos. ya no

existe lo clásico. el canon.

todo está muerto. es hora

de reinventar.


...


ya no es posible ser clásico porque

escucho a villa-lobos en mis audífonos JBL

sólo para ocultar los ladridos incesantes del

perro

del vecino. no es posible

ser clásico

porque me dan miedo los perros.

(¿a qué pinche autor clásico le dan miedo

los perros? a ninguno,

naturalmente.)

ya no es posible

ni ser

ni no ser.


...


nunca ha sido posible ser clásico.

la diferencia es que ellos

antes

trataban.


...


nunca ha sido posible ser clásico porque
nadie escribe pensando "voy a ser clásico"
ni escribe pensando "habrán de leerme dentro de 100 años"
ni escribe pensando "tengo que hacer una obra
lo suficientemente contemporánea como para ser rico &
famoso pero también lo suficientemente misteriosa
como para crear una leyenda en torno a mí & resistir
por toda la eternidad literaria inmortal como un autor-
conciliador-que-logra-dialogar-simultáneamente-
con-las-masas-y-con-la-academia"
ni escribe pensando

...

oswald le pide a tarsila que le lave los calzones
 
los hombres dominan el mundo desde hace siglos
y no son capaces de lavar sus propios calzones.
de limpiar, con sus manos, los sudores que producen:
ese gesto más íntimo en el meollo del cuerpo.
papá se puso los mismos calzones dos días seguidos
porque los demás estaban sucios.
es que trabaja mucho, hija.
los hombres dominan el mundo
desde hace siglos.
tú también trabajas mucho, mamá.


...

ubicas a anita
claro que sí fui a su concierto
q concierto yo fui a la expo
q expo yo fui al concierto
q concierto yo fui a la expo
q expo yo fui al concierto
q concierto yo fui a la expo
q expo yo fui al concierto
la expo wey súper polémica hubo hasta una protesta frente al palacio de las artes
¿te cae? no sabía ¿anita?
sí anita hasta salió en el periódico toda la banda mentándosela
¿se armó el desmadre? me encanta
pues sí y un tal lobato se le fue encima, se la cagoteó
¿lobão?
no lobato
pobre
pobre
pobre
pobre

...

la abuela de una amiga se casó a los 12 años.
tuvo a su primer hijo a los 14 y ya nunca paró.
(de tener hijos.)
era analfabeta. no sabía leer ni escribir,
firmaba con la huella de su dedo gordo.
decía que no había que lavarse el pelo
durante la menstruación
cortaba flores en el jardín. a ella la cortaba
su marido.
nació en 1933. un año antes,
las mujeres habían conquistado el voto. un año después,
graciliano ramos publicaría são bernardo.
se llamaba
odete.
fuera de este poema que nadie va a leer,
nadie nunca
va a contar su historia.
porque no es más que una odete
entre tantas

otras.




Estos poemas están traducidos del libro de Bruna Kalil Othero: Oswald pede a Tarsila que lave suas cuecas (Belo Horizonte, Letramento, 2019), que se publicará en español bajo el sello de El Humo.





La fotografía que abre este post está tomada de la página de Facebook de la autora.

viernes, 4 de febrero de 2022

Gestalt - Hilda Hilst


 


 

 

Absorto, centrado en el nudo de las trigonometrías, meditando múltiples cuadriláteros, centrado él mismo en el cuadrado del cuarto, las superficies de cal, los triángulos de acrílico, pendiendo en el espacio de unos hilos finos los polígonos, Isaiah, el matemático, ceño lanuginoso, se inquietó cuando descubrió al cerdo. Oscura, blanda, su lisura, en los muslos diminutas rugosidades, existiendo en ronquidos, en cortos trotes gordos, torpes, el ser del cerdo estaba allí. Y porque el cerdo estaba efectivamente allí, pensarlo le parecía lógico a Isaiah, y empezó por pensar spinozismos: "entre dos cosas que nada tienen en común entre sí, no puede una ser causa de la otra". Pero, poco a poco, remirando con apetencia pensante la hociquez y oscuridades del cerdo, le pareció inadecuado para su propio instante el Spinoza citado aquí arriba, se acercó y, de cuclillas, ojo-avizor, ensayó pequeñas frases chuecas, memorioso: si acaso estás aquí, dentro de mi evidencia, en este cuarto, actuando en mi propia circunstancia, y efectivamente estás y actúas, dime por qué. En las cuatro patas una tensión muy estirada, en las blanduras de la garganta ruidos chiquitos, gorjeantes, el cerdo de Isaiah se abstuvo de responder a tales rigorismos, pero hociqueó de Isaiah los zapatos, posó nalgas y ancas con cierta timidez y cuando el hombre trató de alisarlo como se hace con los gatos, con los perros, salió disparado otra vez en un correr gordo, torpe, y desde allá desde la otra esquina de nuevo una tensión muy estirada y ruidos chiquitos, gorjeantes. Bueno, ahí está. Maíz, papas, una lata de agua y lamento mucho que no haya tierra para un chapuzón más hondo, de hocico. Retomó dígitos, figuras, hipótesis, progresiones, anotaba sus cálculos con tinta morada, ceremoniosa, canónica, pulcro episcopal Isaiah, limpió excremento del cerdo, muy sobrio, humildoso, sobrio ahora también el cerdo un poco triste restregándose en los rincones, un tierno aguarse en los ojos y, por eso, Isaiah se acordó de sí mismo, niño, y del lamento de su padre al verlo. Immer krank parece, immer krank, siempre enfermo parece, siempre enfermo, eso decía su padre en su lengua. Está enfermo, ¿no, Hilde? Hilde, su madre, sonreía, Ach nein, es pequeño, es un niño, y cuando aún somos así siempre algo tememos, no está enfermo, Karl, es el miedo. Isaiah fue endulzando su voz, te voy a poner un nombre, ven, no te haré más preguntas, ven, y él fue, el cerdo, su anca tremulosa rozó las pantorrillas de Isaiah, Isaiah se agachó, redondo de caricias fue entibiando la lisura del cuero, y mimos y palabras, y entonces descubrió que era una cerda, el cerdo. He de decirles que en regocijo convivió con Hilde toda su vida. Le puso el nombre de su madre en homenaje a aquella frase remota: siempre algo tememos. Y la mañana de un domingo celebró sus esponsales. Un paréntesis he de permitirme antes de acabar: Isaiah fue plena, visceral, lindamente feliz. Hilde también.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Tres poemas sobre traducción – Ana Martins Marques




Traducción

 

Este poema

en otra lengua

sería otro poema

 

un reloj atrasado

que marca la hora exacta

de algún otro lugar

 

un niño que inventa

una lengua sólo para hablar

con otro niño

 

una casa de montaña

reconstruida sobre la playa

corroída poco a poco por la presencia del mar

 

lo importante es que

en determinado punto

los poemas se encuentren

 

como en ciertos problemas de física

de viejos libros de texto

 


_____________________________________



 

Por ejemplo

alguien tradujo un poema

e introdujo en él un volcán

que no estaba en el original

a causa de la métrica o por la necesidad

de una rima

alguien añadió a un poema un volcán

que antes no existía

(o una mosca, un zorro, o fue una cicatriz

la que migró de la mano izquierda a la derecha

como guantes puestos al revés

o mayo se volvió septiembre

por el mero azar de las ubicaciones geográficas

y porque para el poema era necesario

que fuera primavera

o ciruelas se trocaron

en lichis, porque las ciruelas por aquí

casi siempre se comen secas

y hacía falta una fruta

dulce y fría).

Así más o menos de este modo

creo

las personas se relacionan

con las cosas

siempre

 


_____________________________________



 

Te das cuenta

de repente

de que muchos de los poemas que amas

en realidad los escribieron

sus traductores

señores miopes

refundidos en estudios improvisados

en el cuartito del fondo

mientras sus nietos juegan en la sala a la pelota

jóvenes madres de familia

que imploran unas horas de silencio

y traducen versos largos

mientras oyen al fondo golpear

como un mar

la lavadora

profesoras jubiladas

que se ponen a verter al portugués los versos

de un viejo poeta chileno

funcionarios públicos que pasan sus horas libres

cambiando unas palabras por otras

como en una casa de cambio

doctorandos mal remunerados

autores de otros poemas

que no amas

inclinados sobre palabras

que tú nunca vas a leer

y arrojando sobre el papel

nuevas palabras

que luego serán

tus preferidas

 

*

 

Tú te metías a esos poemas

como a un mar extranjero

como esa vez que te metiste al mar

de otro continente

un mar femenino

bajo un sol femenino

y tuviste la impresión de haber abandonado

partes de ti misma

de tu vida de tu lengua de tu nombre

junto con la ropa amontonada

en la arena

 

*

 

Son muchas

tú sabes

las palabras

y esperan 

como leños apilados

pasto crecido

mercancías que aguardan el transporte

pequeños barcos de remos sin remos

máquinas que no se sabe

para qué sirven

cartas extraviadas

en el vuelo

las manchas de café en las páginas 

de un libro

todas las cosas que se hallaron en el estómago

de la morsa que murió en 1961 en el zoológico de Berlín

esperan

a que las escuches

y las dejes decir

lo que dicen

y no obstante tú no puedes

—un reguero de pólvora

y no tienes fuego—

necesitas que otro las encienda

sólo puedes calentarte en una hoguera

prestada

 

es más o menos esto

pero en otras palabras





El primer poema de esta serie pertenece a El libro de las semejanzas, de Ana Martins Marques, y se publicó en español en la edición de Kriller71 (Barcelona, 2019). Los otros dos, que no tienen título, pertenecen al libro Risque esta palavra, de Ana Martins Marques, editado por la Cia das Letras en 2021.


Foto tomada de aquí.

domingo, 16 de agosto de 2020

Dos poemas de Adelaide Ivánova

 


el ministro

 

 

si pudieran los hombres blancos en bruselas

y thomas de maizière oír este poema mío

quedaría resuelto el problema de las fronteras

fíjese bien sr. ministro

en mi cama no se pide visa ya he intercambiado

sábanas y fundas sucias de semen made in

españa hungría austria zimbabue irak

alemania somos la alegría los unos de los otros

y dígame sr. ministro

de no ser por nosotros ¿quién más la sería? ¿y quién

propiciaría el crecimiento de sus índices demográficos?

según fatou diome de él somos

un 40% responsables en serio dígame sr. ministro

sin nosotros los expatriados ¿de dónde vendrían tantas delicias

las tesis los ensayos la vida los antros y los 

cuadros con los cuales lucran sus museos

de dónde vendrían los libros premiados con los cuales

lucran o lucraban sus polvosas librerías?

¿habría para pasolini este hombre europeo un futuro

más duradero si se hubiera pasolini refugiado?

tal vez habría muerto en siria en libia o en casa

de la chingada menos por ser refugee y más por ser

maricón (sí otro gran problema pero ese no es

hoy el punto del poema) ya me he acostado en futones tapetes

colchones y alfombras de toda suerte de gente incluso

los de budapest los más cornudos actualmente

(los jugadores de golf de melilla no son menos siniestros)

el secreto sr. ministro

deje le explico es abrir fronteras y corazón ser

buenos como lou salomé que tuvo la caridad de coger

con nietzsche y para su propio deleite encima le puso con rée y (dicen)

rilke ser buenos con quienquiera sin que importe el color

del pasaporte ni del sujeto sólo dando mucho de lo 

que sea: una visa un techo un trabajo un hallo un medio

de transporte más seguro y ventilado que un camión

un destino más humano que ése injusto y raso hacia el que

usted y yo y petra laszlo mandamos al padre en fuga y a su hijo

(el suelo).

 

 

 

el zopilote

 

 

cuerpo del delito es

la expresión usada

para los casos de

infracción en que hay

en el sitio marcas del evento

infraccional

cosa que hace del cuerpo

un lugar y de delito

un adjetivo el examen

consiste en ver y ser

visto (las fiestas también

consisten en eso)

 

acostada en una camilla con

cuatro médicos alrededor

platicando al mismo tiempo

sobre las mucosas la huelga

la falta de vasos desechables

y decidiendo ante mis piernas

abiertas si al final de su

guardia irían todos al bar

el doctor del instituto

de medicina legal redactó su acta

sin mirarme a la cara

y hablando por celular

 

el doctor y yo tenemos un cuerpo

y por lo menos otra cosa en común:

nos encanta hablar por teléfono e ir al bar

el doctor es una persona

trata con muertos y con mujeres vivas

(a las que llama piezas)

con cosas.

 




Estos poemas pertenecen al poemario O martelo, de Adelaide Ivánova, publicado bajo el sello Edições Garupa en 2017.


Foto tomada de: poetrytranslation.org 

sábado, 15 de agosto de 2020

Cinco poemas de Tatiana Pequeno

 



la caída del cielo

 

imaginemos esta bahía antes de que la colonia

llegara y de que el agua fuera vasta

mucho antes de su escasez y finura, repite

alguien, imagina el lago inmenso para este

baño y nuestra fundación para el servicio

y la consecuente inmortalización de nuestra

ra

nu

ra

insiste esta persona al llegar al pasaje

imaginen a los indígenas en esta playa casi

inhabitable de limpieza imaginen el salto

antes de la zambullida imaginen dejar una

lanza reposando en el descanso de la caza

imaginen la desnudez permitiendo mirar

todos los incompletos orificios

alguien

pide que se imagine este origen

alguien clama por el conocimiento

(implícito)

en esta actividad de ver—imaginar—

recordar el otro tiempo anterior al trauma

ahora

donde la falta de lenguaje es amalgama de

una anti-imagen sin nosotros, sin vastedad

sin visitas al profundo suelo del mar

hoy basura, sí un muro.

 

 

 

carta para alguien después de las protestas

 

Los bárbaros quedan recortados contra el cielo sobre nosotros. Se oye el latir de mi corazón, el jadear de los caballos, el gemir del viento y ningún otro sonido. Cruzamos los límites del Imperio. No es momento de arriesgar nada.

 

j. m. coetzee. esperando a los bárbaros

 

es caliente la noche en río y la plaza XV

arde sulforada por el extraño torpor

de los normales después de las caballerías

de choque y de la pimienta agria que

trajeron en los barcos de pinos

sal vinagre especias azabache

ahora hierve la noche en río y el centro

está desierto como si a todos

los habitantes los hubieran despedido y una

horda de restos denunciara el adiós

de alguien que se sumerje suicidado en la

inmensidad pútrida de la bahía

es densa la noche en río y los barrios

de los suburbios duermen como aves

mortecinas ya no migrantes

no hay ninguna luz pequeñita tan

sólo un hombre en harapos

que dice tener una palabra importante

que compartir aunque

nadie aquí pueda escucharlo.

 

 

 

cat people

 

para margarida vale de gato

 

no sé mucho del nacimiento de los humanos

por mucho tiempo creí que me gustaría ser madre pero

decliné la invitación debido a siete motivos

sé no obstante un poco de la gestación de los gatos

de la ética de las felinas preñadas en hogares temporales

y de los humanos que las acogen en situación de riesgo

a veces ofreciéndoles un trozo de cuarto vacío.

sé que las crías de gato nacen con uñas y 

gritando después de que se instala su primera hambre

las uñas son muy filosas y nunca entendí cómo

no mutilan por dentro las vísceras de sus madres .

la prole nace con los ojos pegados y sucios

y un día de pronto los abre subrepticiamente

dejándole a sus madres la labor de la limpieza.

los gatos se vuelven fácilmente hermanos unos de otros

y aman de un modo extraño siempre mordiendo

y es entonces cuando se separan con cierto dolor de su

madre dispuesta —si no se le castra— a otra cruza

los hijos saben después de nacer que no pueden

usar las uñas contra sus madres

las cuidan siempre de los rasguños finos

llorando para siempre el maternaje imposible

de un plato en el que poco a poco se seca leche derramada.

 

 

 

el color de la piel

 

era alto como el rumor de las voces

en el cuarto de al lado

las manos siempre suspendidas

en el corazón

una experiencia negra

la de mi padre mulato cafuzo mameluco

geográficamente perdido o aniquilado

y no me contaron esta otra historia

de brasil

 

un día llevaron suavizante

me lo echaron detrás en el cabello

negociaron mi silencio

y supe después que el gesto

de violencia

dejaría en mí una firma

reuní a mis padres y partí

quedó un permanente de

muchos años

amonio vivo entre los dientes

aquel rumor de los muertos

de la locura abierta de las afrenias

eran todos los pelos deshaciéndose

el fin encontrando un sí

 

las firmas sobre mi temperamento

escribieron un camino minado de

razas

yo mujer que tampoco puede ser loca

(siempre tratan de coronarme)

mi padre fue como una pared de hortensias

experiencia negra de la múltiple

firma

después de tatuarme el paraíso en el puño

y lograr un techo aquí

sé que la muerte me ronda desde hace mucho tiempo

y le muestro los dientes de amonio

mi cuerpo grande cortado de tintas que

nunca han pactado con la blancura de las verdades

ni con los neutros

la muerte me acecha todos los días en mi sueño

yo despierto y digo

tengo un día más para contar la historia de los suburbios

voy a escribir para descansar de la vigilia

en algún futuro la poesía hablará

el cemento del muro será campo

y la palabra hortensia o planta fuerte

al fin me vengará de todas las bombas.

 

 

 

el asesinato de marielle franco

 

cómo se borra un cuerpo después

de que corra en él el vino de tanta

fruta gorda y suculenta

sostienes las manos de la vida

y en ella hay respiración y timbre

la pisada de un búfalo

un hálito nacido en las raíces

el viento que golpea la arena de la piel

ves los pelos erizados

te estremeces incluso

y de repente otro soplo

muerde

donde todo sangra

cómo es que puede

morir ser tan doloroso

o pacífico

cómo es que puede

morir a veces

ser tan lento

cómo se borra un cuerpo después

después de que la piel que tenemos

sea tan consoladora

quédate un poco más

podrías haber dicho

pero el vino por dentro ardía

y aunque el cuerpo se quedara

el vínculo de ser un animal

se había ya disuelto

la viscosidad toda vertida

al punto de nunca más

poderse recoger

cómo es que puede

un cuerpo entero

romperse

nosotros tendiendo una mano

que acaba aun más en el vacío

nosotros también un cuerpo

esperando al tuyo roto

cómo es que puede

un cuerpo entero

desaparecer

aun desmembrado

siempre puede o debe

el desencanto admitirse

morir como dormir

entre las ruinas

las bombas

perder

soplo sangre aire

barco y manos

atracados pero

colgando

de los filamentos del espacio

la mano última que saluda

sabe porque duele

lo imposible

no puede más.

 

 

 

 

Estos poemas pertecen al libro onde estão as bombas, de Tatiana Pequeno, editado bajo el sello Edições Macondo en 2019.


Foto tomada de escamandro.wordpress.com