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Kubla Khan

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Kubla Khan
de Samuel Taylor Coleridge Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Poesía Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Inglés Ver y modificar los datos en Wikidata
Texto original Kubla Khan en Wikisource
Publicado en The Hundred Best Poems (lyrical) in the English language - second series Ver y modificar los datos en Wikidata
País Reino Unido Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 1816 Ver y modificar los datos en Wikidata
Coleridge (1814)

Kubla Khan es un poema de Samuel Taylor Coleridge terminado en 1797 y publicado en Christabel, Kubla Khan, y Los dolores del sueño en 1816.

Según el prefacio de Coleridge, el poema fue concebido en un sueño, bajo la influencia del opio y después de leer una biografía del Gran Kan del Imperio mongol Kublai Khan. Al despertar, empezó a escribir los 300 versos soñados hasta que fue interrumpido por un visitante de Porlock.[1] Una hora después el visitante finalmente se marchó pero Coleridge solo llegó a escribir unos últimos versos antes de olvidar las líneas restantes. Sea o no cierto, lo más probable es que el poema, «cincuenta y tantos versos rimados e irregulares, de prosodia exquisita» como lo definió Jorge Luis Borges en su ensayo El sueño de Coleridge, fuera compuesto durante el otoño de 1797, pero permaneció inédito hasta 1816 cuando, gracias a George Gordon Byron, fue puesto a disposición del público.

Considerado una de las principales expresiones del romanticismo, el poema es diferente en estilo y forma a otros poemas compuestos por Coleridge. Si bien Kubla Khan se subtitula un fragmento, carece de los aspectos fragmentarios de otros poemas de Coleridge. En su lugar, su carácter incompleto representa los aspectos del proceso creativo a través de su forma y su mensaje.

La primera estrofa del poema describe la cúpula de placer construida por Khan en su capital Xanadú junto a un río sagrado, el Alfeo, que alimentaba una magnífica fuente y corre «a través de cavernas inmensurables para el hombre, hacia abajo, hacia un mar sin sol».[2][3] La segunda estrofa del poema es la respuesta del narrador a la embriagadora canción de una doncella de Abisinia, que lo deja incapaz de seguir su inspiración a menos que pudiera oírla una vez más.

El palacio «un milagro de raro diseño, una soleada mansión de placer con cuevas de hielo» está encerrado por murallas circulares: la imagen de círculo —que denota perfección— se repite a lo largo del poema, que es en el fondo una glorificación de la creación natural en contraste con la creación humana.

Borges señala otra simetría en la creación: señala que en una página del «Compendio de historias de Rashid el-Din, que data del siglo XIV» se leía que «"Al este de Shang-tu, Kublai Khan erigió un palacio, según un plano que había visto en un sueño y que guardaba en la memoria.» Así, «Un emperador mogol, en el siglo XIII, sueña un palacio y lo edifica conforme a la visión; en el siglo XVIII, un poeta inglés que no pudo saber que esa fábrica se derivó de un sueño, sueña un poema sobre el palacio.»

La crítica moderna, con algunas excepciones, ven en Kubla Khan uno de los tres grandes poemas de Coleridge, junto a La balada del viejo marinero y Christabel. Algunos críticos argumentan que es único en la poesía de lengua inglesa y uno de sus más grandes poemas, pero otros afirman que está sobrestimado. No es el caso de los contemporáneos de Coleridge, que en su mayoría denunciaron el poema tras su publicación o cuestionaron las declaraciones de Coleridge acerca de su origen, pero Kubla Khan fue publicado originalmente debido a que muchos de sus amigos consideraron, tras serles leído por su autor, que el poema era maravilloso. No fue hasta años más tarde cuando los críticos comenzaron a admirarlo abiertamente.

Texto y Traducción[4]

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Kubla Khan
Or, a vision in a dream. A Fragment.
By Samuel Taylor Coleridge

In Xanadu did Kubla Khan
A stately pleasure-dome decree:
Where Alph, the sacred river, ran
Through caverns measureless to man
Down to a sunless sea.

So twice five miles of fertile ground
With walls and towers were girdled round;
And there were gardens bright with sinuous rills,
Where blossomed many an incense-bearing tree;
And here were forests ancient as the hills,
Enfolding sunny spots of greenery.

But oh! that deep romantic chasm which slanted
Down the green hill athwart a cedarn cover!
A savage place! as holy and enchanted
As e’er beneath a waning moon was haunted
By woman wailing for her demon-lover!

And from this chasm, with ceaseless turmoil seething,
As if this earth in fast thick pants were breathing,
A mighty fountain momently was forced:
Amid whose swift half-intermitted burst
huge fragments vaulted like rebounding hail,
Or chaffy grain beneath the thresher’s flail:
And mid these dancing rocks at once and ever
It flung up momently the sacred river.

Five miles meandering with a mazy motion
Through wood and dale the sacred river ran,
Then reached the caverns measureless to man,
And sank in tumult to a lifeless ocean.
And ’mid this tumult Kubla heard from far
Ancestral voices prophesying war!

The shadow of the dome of pleasure
Floated midway on the waves;
Where was heard the mingled measure
From the fountain and the caves.
It was a miracle of rare device,
A sunny pleasure-dome with caves of ice!

A damsel with a dulcimer
In a vision once I saw:
It was an Abyssinian maid
And on her dulcimer she played,
Singing of Mount Abora.
Could I revive within me
Her symphony and song,
To such a deep delight ’twould win me,
That with music loud and long,
I would build that dome in air,
That sunny dome! those caves of ice!
And all who heard should see them there,
And all should cry, Beware! Beware!
His flashing eyes, his floating hair!
Weave a circle round him thrice,
And close your eyes with holy dread
For he on honey-dew hath fed,
And drunk the milk of Paradise.


Kubla Khan
O una visión onírica. Fragmento.
Samuel Taylor Coleridge

Decretó Kubla Khan en Xanadú
un suntuoso palacio de placer,
donde Alph, el río sacro, discurría
por grutas insondables para el hombre
hasta hundirse en un mar de oscuridad.

Y diez millas de ubérrimo terreno
se cercaron con torres y murallas;
y había allí vergeles y regatos
donde árboles de incienso florecían;
y había aquí unos bosques primigenios
que envolvían rincones de verdor.

Mas, ¡oh! ¡Ese abismo exótico sesgado
cruzaba un verde monte entre los cedros!
¡Agreste sitio!, ¡sacro y encantado
que bajo la menguante luna ronda
una mujer que gime por su sátiro!

Y de esa sima, en confusión sin fin,
igual que si la tierra jadease,
un hontanar potente allí surgió
de entre cuya irrupción intermitente
grandes trozos saltaban cual granizo
o grano al que sacude el trillador.
Y pronto entre esas rocas que rebotan
surgió el sagrado río en un instante.

Cinco millas de curso laberíntico
cruzaba el sacro río bosque y valle,
alcanzaba las grutas insondables
y se precipitaba a un mar sin vida.
¡Y en esta confusión Kubla escuchó
antiguas voces presagiando guerra!

La sombra del palacio de placer
flotaba suspendida entre las olas,
donde podía oírse entremezclado
el son de aquella fuente y de las grutas.
Era un milagro de una extraña urdimbre:
¡soleado palacio y grutas gélidas!

Una dama tañendo en un salterio
una vez contemplé en una visión:
Era una doncella de Abisinia
y con aquel salterio ella tocaba
unos cánticos sobre el Monte Abora.
Si yo pudiese revivir en mí
aquella sinfonía y su canción,
sería para mí tan gran placer
que con sonora música e incesante
construiría el palacio sobre el aire,
¡soleado palacio! ¡Grutas gélidas!
Y aquellos que lo oyeran los verían
y ¡cuidado!, ¡cuidado! gritarían.
¡Sus ojos refulgentes, pelo al viento!
Tres círculos trazadle alrededor,
y con sacro temor cerrad los ojos,
pues él se ha alimentado de ambrosía,
y ha bebido la leche del Edén.

Notas y referencias

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  1. La frase "Person from Porlock" pasó así a la historia de la literatura y al uso común como sinónimo de visitante indeseado.
  2. Referencia a Alfeo, dios-río que recorre el Peloponeso, enamorado perdidamente de Aretusa a quien Artemisa convierte en fuente.
  3. Véase pág. 89, capítulo "La cosecha de las estaciones", en: Bronowski, J. (1973/1979). El ascenso del hombre (The Ascent of Man). Trad. Alejandro Ludlow Wiechers, Francisco Rebolledo López, Víctor M. Lozano, Efraín Hurtado y Gonzalo González Fernández. Londres/Bogotá: BBC/Fondo Educativo Interamericano.
  4. Esta traducción ha sido realizada por Tino Clandes (pseudónimo), ex profeso para esta página de Wikipedia y puede usarse libremente citando la fuente.

Bibliografía

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  • Jorge Luis Borges, El sueño de Coleridge, Otras inquisiciones, Obras Completas, Buenos Aires, Emecé, 1989

Enlaces externos

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