Pasan los meses volando y de nuevo un mes apasionante en Cooking the Chef. Una nueva ÃĐpoca, mÃĄs apasionante si cabe que el Al-andalus en nuestra historia gastronÃģmica y una cultura que me tiene hechizada desde que era joven.
La cultura sefardà estaba en nuestro paÃs a la par que la musulmana, conviviendo en una “pacÃfica coexistencia”. De hecho el pueblo judÃo habita en la penÃnsula ibÃĐrica desde antes de la invasiÃģn musulmana. Los visigodos los habÃan aceptado bien hasta que el Rey Chintila, en el 638 los persiguiÃģ. Durante el Califato ÃĄrabe pervivieron tres culturas en nuestro paÃs: la cristiana, la musulmana y la judÃa. La comunidad judÃa estaba establecida en varias ciudades castellanas pero en 1492 todo esto cambiÃģ y fueron expulsados por los Reyes CatÃģlicos. Tras la expulsiÃģn, los judÃos se expandieron por todo Europa dando lugar a nuevos asentamientos culturales; AsquenazÃs (Europa Central y Oriental, con su propia lengua el yidis); MizrajÃes (Medio Oriente-los judÃos ÃĄrabes); Judios Sirios; Yemenitas (Yemen)... y algunos mÃĄs.
Pero lo que nos interesa, ademÃĄs de todo esto, es quÃĐ aportaron los judÃos a nuestra gastronomÃa; el uso del aceite del oliva como algo usual, las frituras de pescado, la adafina, antepasada de los cocidos; las albÃģndigas de cordero principalmente pero tambiÃĐn de pescado; el uso de ajo en abundancia; la berenjena se usaba con asiduidad en todas sus formas; especies como el comino, cilantro y azafrÃĄn; canela, pimienta y agua de rosas; el vino; las frutas de temporada; las mermeladas y confituras…
Pero al igual que la cultura musulmana la cocina sefardà tiene sus propias normas que proceden del Antiguo Testamento. Es la ley Kashrut y los alimentos permitidos se denominan Kosher. Entre las mÃĄs principales, no mezclar carne y lÃĄcteos, el sacrificio de los animales ha de ser rÃĄpido y con el mÃnimo sufrimiento y ser desangrados; no hay que comer pescados sin escamas (marisco prohibido); las carnes tienen que tener pezuÃąa (conejos, liebres y cerdos no estÃĄn permitidos)… etc.
Y llega el Shabbat (el SÃĄbado) el dÃa mÃĄs importante y en ÃĐl, no se pude cocinar. Todo tiene que quedar hecho la vÃspera anterior (en la caÃda del sol hasta la prÃģxima). SegÚn cuenta la TorÃĄ (es el texto que contiene la ley y el patrimonio identitario del pueblo judÃo; es llamada Pentateuco en el cristianismo; y constituye la base y el fundamento del judaÃsmo) no se podrÃĄ trabajar junto con 39 actividades mÃĄs y sus derivados. No se podrÃĄ hornear, ni freÃr ni cocinar, por ejemplo. Asà que habÃa que ingeniÃĄrselas, si se querÃa comer bien y caliente. El viernes al caer el sol se encienden unas velas, que suelen ser dos y si hay una mujer en la casa lo harÃĄ ella. Se vestirÃĄ y comerÃĄ bien, se pondrÃĄn manteles blancos y cuberterÃa de platas y copas de cristal tallado, se cantarÃĄn canciones tradicionales, y tambiÃĐn es un dÃa dedicado a la oraciÃģn. No estÃĄ prohibido el sexo, por ser simbolismo de libertad y alegrÃa. No se puede hablar de enfermedades, polÃtica, trabajo Ãģ dinero. Tampoco se puede ver la televisiÃģn, oÃr la radio Ãģ usar el telÃĐfono.
Y asà llegamos a esta exquisita receta que hace aÃąos le và al Oso con Botas y me llevÃĐ al fondo de mi baÚl mental de recetas pendientes… y justo con el reto la recordÃĐ. Se trata de la Skhina, sefrina o dafina. CÃģmo nos cuenta RaÚl, es un plato judeo marroquà que tiene su origen en la Adafina sefardÃ. Un plato tÃpico del Sabbat y que da origen a nuestros cocidos, olla podrida o pote gallego. Estos platos, dado que no podÃa usarse el fuego, se dejaban la vÃspera en los hornos comunales al calor de la lumbre residual y asà se iban haciendo… la cocciÃģn lenta a baja temperatura no es un invento tan modeno!
Es un plato delicioso, el Único cambio que he hecho es no ponerle patatas, porque en el tiempo que nos ocupa… no habÃan llegado todavÃa. SegÚn me comentÃģ RaÚl este plato era muy famoso en la ÃĐpoca de los Reyes CatÃģlicos, y dada la velocidad de propagaciÃģn del momento, estÃĄ claro que llevaba tiempo siendo un top en nuestra gastronomÃa. La versiÃģn marroquà es claramente de influencia de los sefardÃes expulsados de EspaÃąa.
Si habÃĐis olvidado poner a remojar los garbanzos, podeÃs incorporarlos cocidos en el Último momento. TambiÃĐn podÃĐis cocinarlo tal y como lo hacemos hoy en dÃa, aunque, os confesarÃĐ que ha sido una experiencia, hacer este plato del modo tradicional tal y como nos aconseja RaÚl. UsÃĐ tambiÃĐn carne de ternera, la aguja (filet de llonza o pobre en catalÃĄn)… por ser mÃĄs limpia que el morcillo. QuedÃģ tiernÃsima.
Os pondrÃĐ los ingredientes, pero si querÃĐis ver el desarrollo de la receta, os remito a su autor, es una receta con unas fotos preciosas. Ver.
SKHINA
Ingredientes:
(para 4-6 personas)
300 g de garbanzos puestos en remojo en la vÃspera
1 ½ litros de agua hirviendo
1 ½ kilos de carne de ternera (morcillo o aguja) en trozos
4 huevos enteros
250 g de dÃĄtiles
2 dientes de ajo machacados
1/2 de cucharadita de pimienta negra reciÃĐn molida
¼ de cucharadita de azafrÃĄn
¼ de cucharadita de jengibre en polvo
¼ de cucharadita de canela en polvo
Sal al gusto










