La violencia de las mujeres hacia los hombres adopta formas más o menos sutiles y las más de las veces encubiertas. No es habitual encontrarse a un hombre al que su señora le ha puesto el ojo morado o le ha roto un brazo de una paliza. Normalmente, el varón tiene la suficiente fuerza física como para defenderse de los ataques de su mujer, y esto la suele disuadir de intentar la violencia física contra él. Esto no quiere decir que las mujeres no sean violentas contra nosotros. Sus conductas agresivas adoptan muchos formatos. Uno de ellos es el rechazo a la red de apoyo social del hombre, a sus amigos, amigas y familia. El formato más cruel se da en el rechazo a la madre de él, lo que en una entrada anterior denominé "Síndrome de alienación maternal". Es curioso cómo la costumbre permite que se pisotee sistemáticamente el derecho de un hombre y sus hijos a relacionarse con sus seres queridos mientras favorece que tenga relaciones meramente sexuales fuera de la pareja. ...
Las relaciones entre hombres y mujeres vistas desde otro ángulo