Se acabó agosto y con él las vacaciones estivales de una buena parte de la población. Unos acaban de terminarlas, otros las disfrutaron al principio de verano, y algunos pocos todavía se han reservado unos cuantos días de asueto. Todos ellos han tenido, tienen o tendrán que reincorporarse a sus lugares de trabajo y este regreso en general no suele ser la experiencia estival más agradable. UN NUEVO SÍNDROME Desde hace un tiempo se ha acuñado uno de esos pseudo-diagnósticos con escasa validez científica para describir el conjunto de pensamientos y acciones que presentan las personas que tienen que volver a su rutina diaria tras el parón: El síndrome de estrés post-vacacional. Antes de esto, a uno le fastidiaba volver a incorporarse y ahí acababa todo. Ahora no. En pleno siglo XXI parece que somos más conscientes y más sensibles a las necesidades de nuestros coetáneos y los sesudos pseudo-investigadores de la psique humana han descubierto que regresar a la triste rutina cotidiana pro...
Las relaciones entre hombres y mujeres vistas desde otro ángulo