Puede que sea una casualidad, pero últimamente en mi entorno se están rompiendo un buen número de parejas, y no hablo de aquellas en las que uno de los dos decide convivir con el otro porque no le queda más remedio, que haberlas haylas. Hablo de hombres de cuarenta y tantos o treinta y muchos años, que tras un buen número de años de convivencia deciden liarse la manta a la cabeza y romper con la que hasta entonces era su compañera sentimental, dando al traste con una familia estructurada, sorprendiendo a propios y extraños porque jamás se habría podido esperar tal cosa de gentes tan bien avenidas, y dejando perpleja a la que hasta entonces fue su compañera. Me pregunto por qué hacen eso, y también se lo he preguntado a algunos de ellos. Conocer la versión del interesado, y en este caso también de la afectada, suele ser más práctico que andar haciendo cábalas sobre lo que sucedió. Ellas me hablan de que él se había ido distanciando, que no le daban importancia, que ha sido una rabieta d...
Las relaciones entre hombres y mujeres vistas desde otro ángulo