Estamos viviendo momentos muy difíciles.Una pandemia que todavía no se ha acabado y sigue cobrándose vidas, una guerra que afecta a suministros esenciales para todos, el reinicio de los conflictos de los países islámicos con Al-Andalus o una inflación disparada que supera con creces las cifras oficiales, junto a la instrumentalización descarada que hace el poder establecido (y el otro) de los medios de comunicación que nos cuentan lo que quieren que creamos, en vez de informar,pero muchos de los habitantes de este país prefieren seguir viviendo en el paraíso de la ignorancia. Curiosamente, en un contexto tan hostil, los partidos que se autodenominan progresistas (vamos, socialistas y comunistas en el lenguaje antiguo, y rojos en el de la posguerra) están perdiendo votos en una sangría que parece no parar en detrimento de los que alguien denominó conservadores (vamos, los de derecha y ultraderecha, aka fachas). Si las políticas de izquierdas secentran más en el ciudadano de a pie con m...